Tada, kimi wo aishiteru (2006)

ただ、君を愛してる

(Heavenly Forest, título internacional)

Tengo la sensación de que esta película japonesa no ha sido estrenada en España. O por lo menos no he encontrado ninguna referencia a dicho estreno, ni he encontrado ningún título en castellano para la misma. La he visto por recomendación. Alguien que había visto mi modesta aportación en internet a la fotografía en el cine, me la recomendó. La busqué, la encontré, y el viernes por la tarde, descansando de la semana, la vi. Y me gustó. Bastante.

Dirigida por Takehiko Shinjo, el título japonés del filme viene a significar según lo que he visto por ahí algo así como “sin embargo, te quiero” o “simplemente, amarte”. Algo por el estilo. Y básicamente es una historia de amor.

El primer día de universidad, Makoto (Hiroshi Tamaki), un nuevo estudiante, decide no acudir al acto de inauguración del curso, porque no se siente cómodo con las multitudes, y se da un paseo por los alrededores del campus. En un paso de peatones conoce a Shizuru (Aoi Miyazaki), una extraña chica, también estudiante de primer curso, que tiene un aspecto de adolescente jovencita, que parece poca cosa y con la que comienza una relación de amistad. Ella le cuenta que en su familia hay una enfermedad genética que hace que cuando la persona madura, especialmente si está enamorada, acaba muriendo. Que ella parece que no la tiene, que ahora no parece gran cosa, pero que algún día madurará y estará estupenda. El no la cree. Piensa que no es más que una mentirosilla. Pero se hacen amigos. Por otro lado, el chico es invitado a integrarse con un grupo de amigos, compañeros de clase, por Miyuki (Meisa Kuroki), una chica muy guapa y muy simpática que hace que Makoto se sienta atraído y enamorado por ella de inmediato, aunque su timidez le impide manifestarle sus sentimientos. Mientras, resulta obvio que Shizuro se ha enamorado de Makoto. El filme irá acompañando al triángulo a lo largo de su vida universitaria y nos contará las peripecias de los protagonistas, hasta un final inesperado.

¿Y qué relación tiene esto con la fotografía? Pues toda. El chico es un fotógrafo aficionado, al que vemos constantemente acompañado por un veterana Canon F-1, desarrollando su creatividad y su visión. En un momento dado, Shizuru, para acercarse al chico, se hace con una también veterana Canon AE-1 y comienza a iniciarse en la fotografía, especialmente en sus paseos por un bosque escondido y poco frecuentado a la orilla de un lago, de aspecto idílico, que da nombre al título internacional del filme.

Con el tiempo, los caminos de los protagonistas se separan, y vemos al chico convertido en fotógrafo profesional, realizando fotografía de producto con una Canon EOS 1D en alguna de sus versiones (hubiese convenido más una EOS 1Ds, por el tipo de fotografía que se le ve haciendo), aunque manteniendo la vieja F-1 para su placer personal. Recibe una carta de Shizuro en la que le invita a ir a Nueva York. Ella también se ha convertido en fotógrafa y va a presentar su primera exposición.

Y hasta aquí puedo contar… En cualquier caso, es una película que me ha gustado mucho, en la que es fundamental la química entre los protagonistas, aunque como muchas películas asiáticas es de gran belleza formal. Yo le otorgo 4 estrellas: ****

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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