Sueños (1955)

Kvinnodröm

Las películas de Ingmar Bergman han ido saliendo progresivamente en DVD a lo largo del tiempo. Y como pasa con este tipo de cine, el número de personas que están interesados en ellas es limitado, por lo que al cabo del tiempo es posible encontrarlas a precios muy bajos. Y entonces yo me hago con ellas. Lo que en muchas ocasiones lo considero un chollo. Sobretodo si lo comparamos con el precio de los bodrios de hoy en día que constituyen misteriosamente grandes taquillazos. Si además tienen relación con el mundo de la fotografía, mejor que mejor.

Al inicio del filme, en los créditos iniciales, una laborante revela unas copias de trabajo en el laboratorio del estudio de fotografía.

Sinopsis

En el comienzo de la película, una laborante obtiene unas copias fotográficas en blanco y negro. Las presenta a la responsable de la sesión fotográfica que se está llevando a cabo en algún lugar de Estocolmo, un hierática Susanne (Eva Dahlbeck), que observa cómo se desarrolla la sesión donde la modelo es una bella joven de 20 años, Doris (Harriet Andersson). Ambas tienen problemas amorosos. Susanne ha roto con su amante Henrik (Ulf Palme), que está casado y vive en Göteborg. Doris tiene una pelea con su novio Palle (Sven Lindberg) al finalizar la sesión. Ambas cogen un tren nocturno esa noche con destino a Göteborg, donde al día siguiente se desarrollará otra sesión fotográfica.

Doris (Harriet Andersson) se somete a las exigencias del fotógrafo en lo que se refiere a la pose y al atrezo de la toma.

En la ciudad portuaria ambas tendrán un episodio con un hombre. Doris con el maduro consul Otto Sonderby (Gunnar Björnstrand), que la halagará y le regalará, hasta que entre en escena la hija de éste, Marianne (Kerstin Hedeby), y rompa el hechizo. Susanne se encontrará de nuevo con Henrik y parecerá que el sueño de recomponer la relación se puede hacer realidad, hasta que aparezca la mujer de este. Y los sueños también saltarán por los aires.

La hija del consul, Marianne, se enfrenta a su padre en presencia de Doris, avergonzándola al atacar al consul.

Interés fotográfico

A la vista de la sinopsis, el interés fotográfico de la película está claro. Estamos en el mundo de la moda y de las modelos. Sesiones fotográficas que se desarrollan en estudio, o en exteriores, en este caso sin duda ante la fachada del Konstmuseum de Göteborg. Podemos observan el trabajo de la laborante extrayendo copias de trabajo de las cubetas de revelado durante las sesiones, o ver cómo el fotógrafo ametralla a la modelo al ritmo que permite una veterana Rolleiflex, réflex biobjetivo que tan popular fue durante el segundo y el tercer cuartos del siglo XX. Uno se extraña de que tratándose de Suecia y más concretamente de Göteborg no se manejaran con las conocidas Hasselblad. Probablemente se deba a que el real boom de estas cámaras se produjo con el advenimiento de la serie 500, un poco después de la realización de este filme.

El fotógrafo acciona la manivela de avance de la película de su Rolleiflex, mientras se prepara para accionar el cable disparador con la otra mano.

Interés cinematográfico

Esta breve película de unos 83 minutos de duración no es de las mejor consideradas del director sueco. Se dice que la ruptura del director con una de las protagonistas del filme, Harriet Andersson, hizo que el tono general de la película fuera bajo. Sin embargo, aquí pasa lo que pasa. Que a los genios siempre se les exige más. Es cierto que sin tener la profundidad de otras de las películas del director, tiene un nivel de realización a mucho de lo que uno puede ver en el cine. Por otra parte, el estilo y la belleza distintos, hasta cierto punto contrapuesta, de las dos protagonistas también es un buen aliciente para ver la película. He de reconer que Andersson, cuyo papel más conocido fue otra película de Bergman, Un verano con Mónica (Sommaren med Monika), tenía una sensualidad notable, de las más características que he visto en una pantalla de cine.

Al final del filme, un momento de solidaridad entre la veterana agente de modas y la joven modelo, no tan distintas entre sí realmente.

Siempre encuentro interesante ver las películas de Bergman. Uno siempre aprende de cien viendo los filmes del maestro sueco. Por lo tanto, encuentro esta película perfectamente recomendable: 3 estrellas: ***.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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