Chinatown (1974)

Chinatown

A pesar de su irregularidad, Roman Polanski es uno de mis directores favoritos. Sin duda. Se ha comentado con frecuencia su afición a incluir en sus películas referencias a lo diabólico o demoníaco. Probablemente como reflejo de toda la maldad que podemos encontrar a nuestro alrededor. Pero mi película favorita de las del director polaco expone con toda su crudeza la maldad humana, sin necesidad de seres sobrenaturales que influyan sobre nuestros actos. Y también hay algunas escenas que justifican su inclusión en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine.

Jake Gittes (Jack Nicholson), heredero de una larga estirpe de detectives privados del cine negro norteamericano, tira de cámara fotográfica durante sus investigaciones.

Sinopsis

En Los Ángeles, en la década de los treinta del siglo XX, J.J. “Jake” Gittes (Jack Nicholson) es un detective privado cuya principal fuente de ingresos es la investigación de infidelidades matrimoniales. Y no otra cosa parece cuando la señora Mulwray le pide que investigue las andanzas de su marido, ingeniero jefe del servicio de aguas y energia del ayuntamiento de Los Ángeles. Una vez concluida la investigación, empiezan a pasar cosas. Aparece la auténtica Hollys Mulwray (Faye Dunaway). Muere en misteriosas circunstancias el ingeniero. Y nada es lo que parece. Incluida la acción de la policía, o la misteriosa influencia del potentado Noah Cross (John Huston), padre de la viuda Mulwray. Gittes, picado en su amor propio, intenta desenmarañar la madeja, y probablemente cometa con ello el mayor error de su vida.

Gittes investiga la vida del ingeniero Mulwray,.. y en general, tiene la sensación de que las piezas del rompecabezas no acaban de encajar.

Interés fotográfico

Como buen detective, tanto Gittes como sus colaboradores tiran de cámara fotográfica para documentar sus hallazgos. Pero estamos en las postrimerías de los años 30 y no existen los potentes teleobjetivos acoplados a las cámaras réflex de décadas posteriores. Pero Gittes se cuida bien, y en su agencia obtienen unas estupendas imágenes a partir de una Leica IIIA, probablemente con un Hektor 135/4,5, la lente más larga utilizable, y con un visor VIDOM, para hacer más confortable la visión del sujeto a fotografiar.

La Leica IIIA fue una telemétrica de la firma alemana con montura de rosca. Hay que observar una cuestión en la nomenclatura de estas cámaras. Lo que indica la generación de la cámara es la letra. Por lo tanto una IIIA será anterior en el tiempo que una IIC. El número romano indica el nivel de prestaciones, y las III tienen más prestaciones que las II. Por ejemplo, disponen de un dial de velocidades de obturación lentas en el frontal de la cámara. Es un error común entre los no iniciados pensar que el número romano indica un modelo anterior o posterior del modelo básico de cámara telemétrica con montura de rosca de Leica.

El momento en el que Gittes, con su impecable Leica IIIA, cree haber encontrado pruebas de las infidelidades del ingeniero Mulwray con una jovencita; nada será lo que parece.

Interés cinematográfico

Nunca he sido el más acérrimo fan del cine negro. Pero reconozco que cuando está bien hecho es de lo mejor que podemos encontrar para la gran pantalla. Y este es uno de los ejemplos paradigmáticos del mejor cine negro. Con el toque de Polanski, ya mencionado, sobre la maldad que podemos encontrar en el ser humano. En la cinta encontramos de todo. Romance, suspense, misterio, asesinato, corrupción política, corrupción policial, y otros elementos que no menciono para que el potencial espectador descubra, y se horrorice, por sí mismo. Todo ello en un producto en el que los intérpretes están en estado de gracia, el guion es para ser estudiado en las escuelas de cine de todo el mundo, la dirección es sólida, firme e implacable, y constituye un ejemplo del mejor cine. Incluso la banda sonora de Jerry Goldsmith es considerada una de las mejores de la historia del cine.

Sin embargo, no consiguió más que una estatuilla en los óscars de ese año. El mejor guion original. Se le cruzó un padrino segunda parte por el medio.

Jake y Hollis en uno de sus encuentros en los que, partiendo de la mutua desconfianza, llegaran a algo más que confiar el uno en el otro. Ambos intérpretes, Nicholson y Dunaway, en unas de sus mejores actuaciones.

Una de mis películas favoritas. Para mí es una obra maestra, una 5 estrellas: *****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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