2 días en París (2007)

2 days in Paris

Si no recuerdo mal, esta es la primera película como directora de la actriz francesa afincada en Estados Unidos, Julie Delpy. Al menos como producto de cierto empaque. Entre otros trabajos, Delpy adquirió fama por ese par de buenos filmes que fueron Antes de amanecer y Antes del atardecer, películas románticas bien planteadas que acompañaron a una generación de espectadores al cine, que sin muchas pretensiones configuran una historia de amor original, profunda e interesante de explorar. Aquí vuelve a explorar las relaciones de pareja, la relación romántica, pero con un punto de vista más áspero, más ácido, aunque no carente de humor, pero tampoco de cierto punto de tristeza. Y como además la protagonista, la propia Delpy, figura que es fotógrafa, pues la incluyo en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine.

Las primeras fotografías del personaje protagonista se deben a un regalo de su madre. Una cámara Polaroid que le permitirá mirar los objetos cuando quiera, en sus fotos, en lugar de quedarselos mirando como una pava en el sitio.

Argumento

Marion (Julie Delpy) y Jack (Adam Goldberg) son una pareja, ella francesa él norteamericano, que viven en los EE.UU., de vuelta de sus vacaciones en Venecia. Antes de volver a cruzar el charco, pararán dos días en París donde viven los padres de ella, para recoger al gato, y ver a algunos amigos. Ella es fotógrafa, muy extrovertida y liberada. El es diseñador de interiores, hipocondríaco y con una moral más conservadora. En eso dos días, lo que aparentaba ser una relación estupenda de dos años de duración, se verá puesta en jaque. La relación de Marion con su antiguos novios, el choque cultural entre americanos y europeos, y las dificultades inherentes a la comunicación en la pareja les llevará a una crisis, que tal vez sólo un ángel (Daniel Brühl), o lo que sea que fuese, puede ayudarles a solventar.

Remedando una célebre escena de “El último tango en París”.

Interés fotográfico

La cuestión es curiosa. El tema fotográfico planea constantemente sobre la película. Sabemos desde el principio que Marion es fotógrafa. Sin embargo, es a Jack a quien vemos constantemente con su Nikon 8400, una compacta digital de gama alta, con la que fotografía todo lo que ve. Ante el fastidio de la fotógrafa. Fotógrafa que en un momento dado hace una formidable reflexión crítica ante los millones de imágenes fotográficas que se toman hoy en día. “Fotografíamos para inmortalizar el momento que vivimos, pero al fotografiarlo nos situamos fuera del momento y dejamos de vivirlo”. La cita no es literal. Es aproximada. Notable reflexión, que sale de la vivencia del viaje a Venecia, lo cual hace surgir las primeras chispas de conflicto. En lugar de disfrutar del viaje, Jack se ha dedicado a pulsar compulsivamente el disparador de su cámara.

La pareja en el cementerio del Pére-Lachaise, donde el quiere visitar la tumba de Jim Morrison. Y con la Nikon digital en bandolera.

Otro punto de conflicto también tiene que ver con la fotografía, ya que Marion mandó a su hermana una fotografía de Jack, desnudo, con tres globos atados al pene. Y Jack lo descubre. Y además descubre que fotos similares existen con otros novios de Marion. Muy divertido. Muy desasosegante para el personaje.

¿Hace falta describir el fotograma de la película?

Hacia el final de la película, en el momento de mayor crisis y desconcierto, cuando se encuentra sumida en las deudas y el desconcierto, finalmente vemos a Marion como fotógrafa en acción. Y eso sí, lo hace “in style”, con una bonita Leica MP, telemétrica absolutamente mecánica, con la estética de las primeras cámaras de la serie M de la marca alemana. Por ello, sin duda, algunos referencia la cámara como una M3, ya que se parece mucho. Pero no, es una MP, la última de las leicas telemétricas que apareció para película tradicional. En el apartamento parisino de ella, vemos también una cámara réflex que apenas se adivina la marca y modelo. En algún sitio he leído que se trataría de un Leica de la serie R, es decir una réflex. Puede ser. Montada con un objetivo de focal variable.

Elegante la Leica MP de la Delpy, ¿verdad?

Interés cinematográfico

La película tiene su interés. Oscilando entre la comicidad y el drama, tiene momentos realmente hilarantes. Y cuando pintan bastos para la pareja, también se nos encoge un poquito el corazón con ellos. Pero no tiene la frescura de sus antecedentes mencionados. Tiene bajones en el desarrollo de los dos días en los que pasan en la ciudad de la luz. Y nunca me ha quedado claro cual es el papel de Daniel Brühl en todo este tinglado, con sus dos apariciones breves pero teóricamente importantes. En cualquier caso es un producto digno, con interpretaciones razonables y perfectamente visible.

De regreso de una complicada fiesta para Jack al apartamento de Marion, en la encimera vemos la silueta de lo que puede ser una Leica R.

Por lo tanto, la valoración apropiada a una película que se deja ver, y puede interesar a cierto público sin muchos problemas es 3 estrellas: ***.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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