La piel suave (1964)

La peau douce (1964)

Hace unos años, una noche de verano mientras nos tomábamos unos chismes después de cenar, surgía una conversación muy divertida sobre la geometría de los romances. Y por supuesto hablábamos de los triángulos. Y básicamente reconocíamos dos tipos fundamentales, los rectángulos sometidos pitagóricamente a las relaciones de dos catetos con una misma hipotenusa, y los obtusángulos en los que un tipo era suficientemente obtuso para liarse con dos mujeres al mismo tiempo. Si además tenemos en cuenta que el obtuso tiene una cámara de fotos, y que estas las carga el diablo, el drama o la tragedia están servidos. Como nos lo muestra de forma excelente François Truffaut en este filme de mediados de los años sesenta, donde además tenemos el placer de ver el trabajo de la guapa y malograda hermana de Catherine DeneuveFrançoise Dorléac, fallecida en plena juventud pocos años después.

Los dos amantes se conocen y pasean por las calles de Lisboa.

Argumento

Pierre Lachenay (Jean Desailly) es un intelectual parisino que es invitado con frecuencia a impartir conferencias por el país y por el extranjero. En un viaje a Lisboa conoce a Nicole (Dorléac), una joven y guapa azafata, con la que intima y acaba acostándose en el hotel lisboeta. Tras su regreso a París sigue viendo a la guapa Nicole, mientras su relación con su esposa Franca (Nelly Benedetti) comienza a deteriorarse. Como consecuencia de una desastrosa escapada a Reims para otra conferencia, en la que se lleva a Nicole, acaban pasando un par de días en el campo. Pero al regresar a la capital, la esposa de Lachenay ha hecho indagaciones y sospecha la infidelidad del marido que acaba por dejar el domicilio conyugal. Propone matrimonio a la azafata que no tiene las ideas tan claras. Mientras, la esposa encuentra el resguardo de unas fotografías del marido que va a recoger, y donde ve la imagen de la azafata durante la escapada campestre. Y esto puede desencadenar consecuencias trágicas.

Una simple bandeja en la puerta de un bungalow nos puede hablar de las muchas cosas que están pasando en su interior.

Interés fotográfico

El desencadenante del final de la película está en dos escenas relacionadas con la fotografía. En la primera, asistimos al que probablemente es el momento de mayor felicidad entre la pareja adúltera, cuando tras el desastre de Reims se alojan en unos bungalows en el campo. Él decide tomar unas fotografías de ella. Con una Rolleiflex binocular, un aparato frecuente en aquella época especialmente entre la burguesía, toma las correspondientes 12 imágenes que entran en un carrete de formato 120. Cuando la esposa encuentra el resguardo del laboratorio y recoge las fotografías, la catástrofe está servida. Es curioso observar como se entregaban las imágenes. En hojas de papel de aproximadamente el tamaño de una postal, la imagen cuadrada se situaba en un extremo del rectángulo de papel, dejando un margen que era muy amplio en la parte inferior, permitiendo las anotaciones en esa posición.

Las cámaras, aunque sean tan estupendas como esta Rolleiflex, las carga el diablo… cuidadito…

Interés cinematográfico

Nos encontramos con una François Truffaut ya maduro como director, con una atención al detalle exquisita, dando mucha información mediante el uso de la cámara que se va fijando en pequeños detalles del entorno o gestos de los protagonistas, ahorrándose toneladas de diálogos realmente superfluos si el director es capaz de dominar el lenguaje cinematográfico, como hacía el maestro francés. Unos zapatos en las puertas de las habitaciones de un hotel, dan mucha información sobre lo que piensa una persona. Una bandeja de desayuno que es dejada en la puerta de un bungalow nos puede hablar de una relación sexual, un determinado movimiento de cabeza, una mujer paseando en un vestíbulo,… ¡cuánto no deberían aprender los directores actuales, tan verborreicos y tan dados a la pirotecnia! Cada vez me gusta más el cine de Truffaut. Por otro lado, la presencia de Françoise Dorléac me parece de destacar. Hermana mayor, poco más de un año le llevaba, de Catherine Deneuve, era una actriz sumamente prometedoras que actúo en un buen número de filmes en los siete años que estuvo en activo. Algunos de ellos con directores como el mencionado Truffaut, o Roman Polanski entre otros. Hay quien afirma que era mejor actriz que su hermana. Que no está mal.

Desde luego esta película me ha interesado y me ha gustado mucho, y le pongo 4 estrellas: ****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

La malograda Françoise Dorléac como la guapa azafata Nicole.

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