Archivo del Autor: ccwebm

Carol (2015)

Carol

A priori, esta interesante película de Todd Haynes no va de fotografía, va de romance. Un romance de los más intensos y auténticos que he visto últimamente en el cine. Pero he aquí tú que una de las protagonistas es una aficionada a la fotografía que aspira a algo más que ser una aficionada. Vamos a ver un poco de que va.

Argumento

Basada en una novela de Patricia Highsmith con tintes semiautobiográficos, o podríamos decir inspirada en personas o situaciones que conoció y vivió ella, nos cuenta la historia de amor entre dos mujeres en el Nueva York de principios de los años 50 del siglo XX. Por una lado una joven dependienta temporal de unos grandes almacenes, Therese (Rooney Mara), aficionada a la fotografía. Por otro lado, una mujer en sus cuarenta, Carol (Cate Blanchett), ama de casa de la alta sociedad que está pasando por un difícil proceso de divorcio. Serán muchas las dificultades que tendrán que superar ambas mujeres para llevar adelante su incipiente atracción mutua. Desde el rechazo de la conservadora sociedad americana de la época hasta la diferencia socioeconómica y de edad que las separa.

 

Cate Blanchett es Carol, el personaje que da nombre a la película y a la novela de Highsmith cuando se publicó con su nombre. Originalmente se publicó bajo pseudónimo con el título "El precio de la sal". La tengo pendiente de lectura.

Cate Blanchett es Carol, el personaje que da nombre a la película y a la novela de Highsmith cuando se publicó con su nombre. Originalmente se publicó bajo pseudónimo con el título “El precio de la sal”. La tengo pendiente de lectura.

Interés fotográfico

Como ya he dicho, el personaje de Therese es aficionada a la fotografía. Posee un “ladrillo”, una Argus C3, cámara que ya ha aparecido en esta colección de películas relacionadas con la fotografía. La Argus C3 se puede encontrar por ahí descrita como la “leica” americana. No tal. Tienen en común que ambas son cámaras telemétricas, y que utilizan película en rollo de 35 mm. Pero mientras las Leica son cámaras de precisión, de coste elevado, las Argus, que fueron relativamente longevas ya que se fabricaron entre 1938 y 1966, eran modelos de coste asumible, fabricados con baquelita y metal. Muy para el gran público, aunque algunos periodistas las usaron, más por su fiabilidad que por su calidad óptica y su precisión. Llevaban un sencillo objetivo de 50 mm f/3,5 de tres elementos, un triplete acromático, más sencillo que los Tessar de Carl Zeiss o los Elmar de Leica. Therese tiene un improvisado laboratorio en casa donde revela y copia sus propias fotografías, y le gustaría preparar un porfolio para presentarlo a la revista Times.

Therese con su Argus C3 en el momento de "robar" una fotografía de Carol, cuando apenas se conocen todavía.

Therese con su Argus C3 en el momento de “robar” una fotografía de Carol, cuando apenas se conocen todavía.

Pero mejorará su situación, aunque no he encontrado imágenes para ilustrarlo. Conforme comienza la relación entre las dos mujeres, Carol ofrece un especial regalo de Navidad a Therese. En un escaparate encuentra como novedad del momento una Canon telemétrica. En las imágenes de la película se alcanza a ver que se trata de un modelo IV, pero no se aprecia el tipo. A ver. La película se inicia en las vísperas de las navidades de 1952. El modelo Canon IV S se comercializó en enero de 1952, mientras que su descendiente con sincronización para flash de tipo X-sync, la Canon IV Sb, apareció justamente en diciembre de 1952. Es muy probable que sea este último modelo el que aparece en la película. Estas cámaras eran copias de las Leica telemétricas para objetivos con rosca de 39 mm. Los modelos de ambas marcas eran compatibles con las cámaras de la otra marca. No alcanzo a distinguir el objetivo que lleva la cámara que Carol regala a Therese, pero será o bien un Serenar 50/1,8 o un Serenar 50/1,5. El primero tiene una fórmula óptica similar a los Planar de Carl Zeiss, mientras que el segundo sigue los principios de los Sonnar del mismo fabricante alemán. Unos años más tarde, surgieron nuevas versiones del Serenar 50/1,8 de las cuales yo tengo una ya como Canon 50/1,8 que uso con mi Leica IIIf o, con adaptador, con la Leica M2, la Leica CL o la Leica ME. Tiene una calidad bastante razonable.

Otro aspecto de interés fotográfico es que los responsables del filme se han basado en las bellas e interesantes fotografías de Saul Leiter de la época. Fotógrafo relativamente ignorado durante tiempo, su cotización ha resurgido desde unos años antes de su fallecimiento en noviembre de 2013. Precursor de la fotografía en color que empezó a practicar en 1948, sus imágenes mezclan ambientes coloridos con una cierta melancolía y, en ocasiones, juegan con la abstracción

Imágenes muy intimistas, melancólicas, muy del estilo de Leiter.

Imágenes muy intimistas, melancólicas, muy del estilo de Leiter.

Interés cinematográfico

 

Estamos ante una película que me ha parecido excelente, con unas interpretaciones de primera fila. Si Cate Blanchett ya era una actriz de sobra reconocida, Rooney Mara compone un personaje que encuentro todavía más interesante que el que da título a la película. En ningún momento me parece un papel secundario, como se podría deducir de sus candidaturas a los Oscar o a los BAFTA en la categoría de actriz de reparto. Ambas son protagonistas y se reparten presencia en la pantalla.

Muchas cosas se dicen sin palabras en esta película. La expresividad de Rooney Mara es más que notable, y digna de más reconocimiento oficial del que está teniendo en la temporada de premios.

Muchas cosas se dicen sin palabras en esta película. La expresividad de Rooney Mara es más que notable, y digna de más reconocimiento oficial del que está teniendo en la temporada de premios.

Rodada con película tradicional en Super 16, el menor tamaño de los equipamientos de este tamaño de película permite un acercamiento al personaje, un rodaje en recintos reducidos y, gracias a la mayor ampliación necesaria del fotograma en pantalla, un aspecto con más granularidad que ayuda a trasladarnos a la época en la que se sitúa la acción

Encuentro esta película altamente recomendable, y le pongo 5 estrellas: *****.

carol2-xlarge

No falta un “villano” en la película, el marido de Carol, bastante cerril… o bueno,… simplemente con la mentalidad de la época.

Life (2015)

Life

El director de esta película, el holandés Anton Corbijn (página personal), comenzó su carrera artística como fotógrafo, fundamentalmente en el ámbito de la música.  En un momento dado, se pasó a la dirección de vídeos musicales donde también destacó hasta que decidió pasarse a la dirección de largometrajes de cine. He visto un par de ellos, con sensaciones contrapuestas. Ahora ha decidido combinar su primera pasión con la actual y nos ofrece una película con una fotógrafo como protagonista, y una célebre sesión fotográfica como eje central de la película.

201510264_11.jpg

Los dos protagonistas de la película, actor y fotógrafo, antes comenzar su reportaje juntos.

Argumento

En 1955 Dennis Stock (Robert Pattinson) era un fotógrafo que intentaba destacar en su profesión. Quería hacer algo significativo. Trabajaba en Los Ángeles, dentro del mundo del cine, como fotógrafo de plató. Eventualmente cubriendo para algunas revistas los acontecimientos relacionados con el mundillo. Pero quiere algo más. En un momento dado, se fija en un joven actor de Indiana, que acaba de rodar East of Edén (Al este del Edén). Se trata de James Dean (Dane DeHaan), a quien no conoce casi nadie porque la película no se ha estrenado todavía. Si es relativamente conocido se debe a su relación con la guapa actriz italiana Pier Angeli (Alessandra Mastronardi). Stock quiere hacer un reportaje sobre el joven y lo quiere publicar en Life. Puede ser la oportunidad que ambos esperan para despegar en sus carreras.

tumblr_nvtg4herbP1ttrysho2_1280.jpg

James Dean (DeHaan) y Pier Angeli (Mastronardi) cuando el primero apenas era conocido en la premier de una película de la segunda.

Interés fotográfico

Desconozco en qué medida se han documentado los responsables del filme sobre como fue realmente la relación entre ambos jóvenes. Supongo que sobre la base de unos hechos reales, los diálogos y parte de la acción están totalmente ficcionalizados para dar interés dramático a la película. Pero efectivamente la sesión o sesiones entre fotógrafo y futura brillante pero efímera estrella del cine fueron reales. Al final de la película, en los créditos finales, se nos proyectan algunas de las fotografías que se conservan de las mismas. Alguna de ellas ha llegado al estatus de icono de la época, especialmente la fotografía de Dean caminando bajo la lluvia por Times Square en Nueva York

31March2014__50_.jpg

La fauna habitual de fotógrafos de prensa americanos con sus Speed Graphic y alguna Rolleiflex. Stock (Pattinson), en medio, un poco sieso, con su Leica M3 y un flash de lámpara.

El material utilizado es el habitual para la época. En las alfombras rojas de los estrenos vemos abundancia de las Speed Graphic de Graflex, casi un estándar para los fotógrafos de prensa americanos desde los años 30 hasta los 40. Eran cámaras que admitían habitualmente película de gran formato de 4 x 5 pulgadas (9 x 12 cm), aunque también podían llevar respaldos de película en rollo de formato medio.  También se ve alguna Rolleiflex. Las emblemáticas réflex binoculares para película en rollo de formato medio y negativo de 6 x 6 cm. Ambos tipos de aparatos, en situaciones de escasa luz, podían llevar acoplados los flashes de lámpara con sus características parábolas reflectoras, y que dan su aspecto característico a las fotografías periodísticas de la época.

maxresdefault (1).jpg

En el baile de instituto en el pueblo de Indiana, vemos a Stock (Pattinson) con los dos modelos de Leica que comentamos.

Pero a Stock no lo vemos con ninguna de las dos cámaras. Desde este punto de vista, Stock nos muestra la transición de las cámaras Leica en los años 50. Leica lanzó en 1954 al mercado la primera de sus cámaras telemétricas de la serie M, con montura de bayoneta, que todavía perdura hoy en día, incluso con modelos de captura electrónica digital. A Stock lo vemos con una de estas primeras cámaras, la Leica M3, uno de los modelos más conseguidos y más apreciados de la marca alemana. Pero en esos momentos todavía seguía fabricando y vendiendo su serie de telemétricas con montura de rosca. Y en la película Stock también lleva una. De la gama más alta, una Leica III. A mí me da la sensación de que se trata de una Leica IIIf, que se fabricaron entre 1950 y 1957. No puede ser el modelo más avanzado de esta gama, porque la Leica IIIg se fabricó entre 1957 y 1960. Además tiene un aspecto externo que es fácil de diferencia de sus hermanas anteriores. Pero podría ser una Leica IIIc, modelo fabricado entre 1940 y 1951. De hecho, existe un famoso retrato de Dennis Stock realizado por Andreas Feininger en la que lo vemos empuñando una Leica IIIc con objetivo Summitar 5 cm 1:2. En la película, la Leica III que aparece, sea una ‘c’ o una ‘f’, la vemos en varias ocasiones con el Elmar 5 cm 1:3,5. Esto no resulta plausible, ya que un fotógrafo de reportaje buscaría llevar una óptica más luminosa. La M3 con la que aparece sí que lleva un 50 mm 1:2. Probablemente, uno de los primeros Summicron retráctiles. Aunque sería posible colocar el mencionado Summitar con un aro adaptador de rosca a bayoneta.

LIFE_5RET.jpg

Stock no dudaba en tomar imágenes de interior con escasa luz. ¿Qué película llevaría? ¿Alguna de las primeras Tri-X de 35 mm? En aquellos momentos, y hasta 1960, la Tri-X tenía una sensibilidad nominal de 200 ASA. Aunque se podría forzar. El grano era muy aparente.

He de decir que me he pasado un buen rato contemplando las fotografías de aquella sesión, y así me dan la impresión de estar hechas con una óptica angular. Pero en aquel momento los angulares eran muy poco luminosos. Los 35 mm Elmar o los más complejos Summaron, ambos 1:3,5 de apertura máxima, son los que pudo utilizar Stock. El primer Summicron 35 mm 1:2 no apareció hasta dos años más tarde. Pero es cierto que esta focal cada vez era más deseada por los reporteros. Incluso dio lugar a que Leica sacara al mercado su modelo M2 algo después, con un visor adaptado a la focal de 35 mm en lugar del idóneo para los 50 mm de la M3. Un mundo apasionante el de las Leica de los años 50.

screen-shot-2015-09-23-at-21-30-34.png

Las fotografías más célebres del reportaje de Stock a Dean fueron las de Times Square en Nueva York. Curiosamente, las escenas del Nueva York de los años 50 fueron rodadas en Toronto.

Interés cinematográfico

Como me sucede con otras película de Anton Corbijn, la película es formalmente correcta, puedes contar con un magnífico encuadra y una excelente iluminación, pero me resulta fría. Si tiene interés contar esta historia es porque nos encontramos ante dos personas, no personajes, que podemos considerar complejos e interesantes en sí mismos. James Dean, icono hipster (de los hipsters originales no de los actuales) en los años 50, quedó como un mito de la cultura popular con su imagen rebelde, tras haber protagonizado tres magníficas películas y tras su desgraciada muerte en accidente. Dennis Stock, por su parte, brilló como fotógrafo en el mundo del jazz, y encuentro su trabajo más interesante en su viaje por California documentando la cultura hippie a finales de los años 60. Pero fue conocido también por su mal genio, por su carácter difícil, y por sus malas relaciones con sus cuatro esposas y sus hijos. Algo de lo cual se muestra en el filme. Por lo tanto, tendría que haber habido más garra, más chispa en ese encuentro, fuese como fuese en la realidad.

screen-shot-2015-09-23-at-21-26-38.png

A pesar de esa sensación de que podrían estar realizadas con un gran angular, supongo que realmente trabajaría con un 50 mm luminoso en esos interiores de los garitos de los años 50.

Los dos actores protagonistas ponen de su parte y hace un trabajo adecuado. Pattinson no es santo de mi devoción, me parece un intérprete limitado, pero lanzado por su participación en sagas cinematográficas para adolescentes sin mucho seso. No obstante, cumple de sobras. Y DeHaan me resulta menos conocido, más allá de algunas apariciones en series de televisión, pero también hace un papel bastante interesante, especialmente cuando deja la pose de hastío ante el mundo y se sumerge en la calidez de la vida familiar en la granja.

En cualquier caso, una película que se deja ver, y que interesará especialmente a los aficionados a la fotografía y a los mitómanos cinéfilos.

Yo le pongo 3 estrellas: ***

robertdtpattinsonlifemovie__1_.jpg

El hijo de Stock lleva entre sus manos la M3, mientras que el fotógrafo le sitúa delante la Leica III con un Elmar. Este objetivo es poco plausible en el trabajo de un reportero en aquellos momentos. Muy poco luminoso.

 

10.000 km (2014)

10.000 km

En las últimas semanas he estado en modo “vídeo club”. Recuperando películas españolas que en el momento de su estreno no me llamaron la atención lo suficiente como para acudir a las salas de cine, y ahora quiero comprobar a través del televisor si hice bien o mal. Tengo que recuperar mi fe en el cine español con carácter general o no. No soy muy optimista. Pero en estas que me he encontrado con esta película intimista, firmada por Carlos Marques-Marcet, y que le permitió ganar el Goya al mejor director novel. Y resulta, además, que su personaje protagonista femenino es fotógrafa. La incluiremos en la colección de CineFoto.

Al comienzo, una pareja feliz, pensando en tener un bebé; mucho más ilusionado él que ella.

Al comienzo, una pareja feliz, pensando en tener un bebé; mucho más ilusionado él que ella.

Argumento

Sergi (David Verdaguer) y Alex (de Alexandra) (Natalia Tena) son una pareja que viven juntos en Barcelona. El es profesor de música, preparando oposiciones. Ella, inglesa, tiene como afición la fotografía, aunque quiere dedicarse a ella profesionalmente. Aparentemente, les va bien como pareja, e incluso están pensando en tener un bebé. Pero Alex recibe una llamada. Le ofrecen una beca de un año para ser fotógrafa residente en una institución cultural de Los Ángeles (EE.UU.). Y tras un debate entre ambos, acepta. A partir de ahí, viene la historia. La historia de los obstáculos que tendrá que superar una pareja si quiere seguir siéndolo separados por la infranqueable barrera de los 10.000 km de distancia. Aun en los tiempos de las comunicaciones por internet.

A ella le cuesta acostumbrarse al frío y pequeño apartamento de Los Ángeles; depende de sus contactos con él para mantener el ánimo.

A ella le cuesta acostumbrarse al frío y pequeño apartamento de Los Ángeles; depende de sus contactos con él para mantener el ánimo.

Interés fotográfico

Lo dicho, el personaje de Alex es fotógrafa. De las conversaciones iniciales deducimos que se dedica a ello en su tiempo libre, mientras trabaja en lo que sea. Pero al igual que sucede con muchos fotógrafos jóvenes en nuestro país, si quiere progresar como profesional, especialmente si quiere alcanzar cierto nivel en el ámbito de la fotografía artística, tiene que irse al extranjero. Si analizamos la situación de muchos nombres que ahora despuntan como fotógrafos jóvenes españoles, esto no es raro.

El primer atisbo de que está trabajando e ilusionada con su trabajo; digitalizando negativos con el Silverfast mientras conversa con él.

El primer atisbo de que está trabajando e ilusionada con su trabajo; digitalizando negativos con el Silverfast mientras conversa con él.

Vemos poco trabajar a Alex. Sabemos que su inquietud está en el paisaje urbano y el paisaje alterado por el hombre. La oímos hablar de Stephen Shore. Oímos como nos cuenta su peregrinación a la famosa gasolinera Chevron que el fotógrafo norteamericano inmortalizó en Los Ángeles de la serie Uncommon Places. La vemos escanear negativos. De gran formato. Es el primer indicio que nos dan, ya bastante avanzada la película del tipo de fotografía que practica. No la vemos colgando perpetuamente con cámaras fotográficas.

Colocando el objeto a fotografiar sobre el miniestudio casero. Muy simbólico que sea la webcam.

Colocando el objeto a fotografiar sobre el miniestudio casero. Muy simbólico que sea la webcam.

Finalmente la vemos trabajar. En un pequeño estand para la fotografía de producto en su apartamento. Con una cámara técnica de gran formato. Con negativos de 4 x 5″. Componiendo y enfocando pacientemente bajo la tela negra sobre el vidrio esmerilado de la cámara, hasta que llega el momento de insertar el chasis con el negativo y disparar con el cable acoplado al obturador del objetivo. Toda una liturgia.

Colocando el chasis con la película antes de disparar la foto sobre la cámara técnica de gran formato, cuyo modelo no puedo identificar.

Colocando el chasis con la película antes de disparar la foto sobre la cámara técnica de gran formato, cuyo modelo no puedo identificar.

Interés cinematográfico

He de decir que me ha parecido una película que tiene su interés. Creo que la puesta en escena está bastante bien, con unos escenarios mínimos, básicamente los apartamentos donde se encuentran ambos protagonistas. Creo que es interesante ver la evolución de los dos personajes. Cómo evolucionan en sentidos opuestos; de la vida al decaimiento, él, de la melancolía a la luz, ella. No obstante, a pesar de su ajustada duración, 99 minutos, no hay mucho que contar. Las posibilidades de interacción a distancia son limitadas, si no se nos cuenta mucho más de su vida fuera de sus apartamentos, salvo ciertas insinuaciones o informaciones indirectas. Eso produce algún que otro bajón el filme.

Con el tiempo, ella se muestra más feliz, más sonriente a pesar de la separación. Y el frío apartamento tiene la señales en sus paredes de su abundante actividad.

Con el tiempo, ella se muestra más feliz, más sonriente a pesar de la separación. Y el frío apartamento tiene la señales en sus paredes de su abundante actividad.

Tiene de bueno que deja a criterio del espectador interpretar algunas de las situaciones, dar un significado u otro a algunas cosas que pasan o se insinúan. Y el final, aunque intenso, queda abierto. Me gustan los finales abiertos. Aunque el de esta película sufre de un puntito de más en lo que a imprecisión. Una cuestión es un final abierto y otra cuestión es que no tengas claro si el director sabía cómo terminar. A favor de la película, en cualquier caso, está el solvente trabajo de ambos intérpretes. A mí me gusta especialmente ella en algunos momentos. Pero ambos están bien.

Yo le pondría un aprobado holgado, como mínimo de tres estrellas: ***.

Tras muchas dificultades, volverá el reencuentro... pero sobre la naturaleza del mismo, nada contaré. Si  queréis saber, habréis de ver el filme.

Tras muchas dificultades, volverá el reencuentro… pero sobre la naturaleza del mismo, nada contaré. Si queréis saber, habréis de ver el filme.

Boyhood (2014)

Boyhood (2014)

Precedida de gran expectación, aunque no demasiada publicidad, ha llegada a las pantallas españolas la última película del personal director RICHARD LINKLATER. Casi tres horas de versión original, a partir de una fórmula de rodaje que si bien no es del todo original, sí que ha sido muy poco utilizada por su difícil planificación y financiación. Evidentemente LINKLATER  gusta de jugar con el tiempo en sus proyectos. Si su apreciada trilogía ANTES DE… nos permite seguir la historia de una pareja acompañándoles durante unas horas cada 9 años, aquí se condensa en una sola película una lapso de tiempo de 11 o 12 años, que son los que ha durado el rodaje de la película. Ya que los intérpretes son los mismos durante ese tiempo, siguiendo su proceso personal de maduración y transformación física. Y eso que nos cuenta que el tiempo total de rodaje no pasó en esos años de los 39 días… En cualquier caso, conforme avanza la película, también se percata uno de que puede encajar perfectamente en mi colección dedicada al mundo de la fotografía en el cine, y aquí queda en esta colección.

Olivia, la madre, con sus dos hijos, hacia el principio de la película, hace doce años. La figura de la madre aunque discreta, es de gran importancia.

Olivia, la madre, con sus dos hijos, hacia el principio de la película, hace doce años. La figura de la madre aunque discreta, es de gran importancia.

Argumento

Porque la película nos cuenta la niñez y adolescencia de MASON (Ellar Coltrane), un jovencito que vive con su madre OLIVIA (Patricia Arquette) y su hermana SAM (Lorelei Linklater), y manteniendo contactos frecuentes con su padre MASON (Ethan Hawke), cuya relación con la madre fracasó porque la vida les pilló jóvenes y con hijos demasiado pronto e inmaduros. Y así seguimos la vida del chico desde que tenía seis años y su madre decide dar un cambio en su vida que le permita progresar y mantener adecuadamente a su familia al mismo tiempo que crecer como persona, hasta que el joven MASON entra y da sus primeros pasos en la universidad. Un camino que, como el de muchas familias, está salpicado de dramas, alegrías, inseguridades y descubrimiento del mundo.

Si bien la película se centra en el hermano masculino, de alguna forma también nos cuenta la historia de Samantha, la hermana femenina, aunque su presencia se va haciendo más débil conforme avanza el filme. Abandona antes el hogar. Buen trabajo de Lorelei Linklater, la hija del director.

Si bien la película se centra en el hermano masculino, de alguna forma también nos cuenta la historia de Samantha, la hermana femenina, aunque su presencia se va haciendo más débil conforme avanza el filme. Abandona antes el hogar. Buen trabajo de Lorelei Linklater, la hija del director.

Interés fotográfico

Según he leído por ahí, la película toma aspectos de la biografía del director, sin que se pueda considerar una película autobiográfica. Esta rodada en TEJAS, el chico se vuelve vegetariano, la madre acaba siendo profesora universitaria de psicología,… y tiene un interés por las artes visuales. Lo que pasa es que si el interés de LINKLATER derivó hacia la cinematografía, la imagen en movimiento, MASON, el protagonista de esta película, encuentra su razón de ser en la imagen fija, en la fotografía.

No faltan las fotografías familiares en la película, y en estos días, vemos a Mason en el momento de terminar su educación secundaria, casi en la actualidad, eso implica los omnipresentes móviles con cámara.

No faltan las fotografías familiares en la película, y en estos días, vemos a Mason en el momento de terminar su educación secundaria, casi en la actualidad, eso implica los omnipresentes móviles con cámara.

En el momento del 15º cumpleaños del muchacho protagonista descubrimos que ya tiene un interés por la fotografía. Su hermana, con ironía, le dice que siempre es un bicho raro. Porque en una época en la que ya está totalmente implantada la fotografía digital, el muchacho gusta de la tradicional fotografía sobre película tradicional. En ese cumpleaños le vemos usar una cámara Nikon, cuyo modelo no he conseguido identificar, armada de lo que parece un sencillo 50 mm, lo cual ya define de alguna forma el interés del muchacho de la fotografía como forma de expresión, de manejo de la materia.

El protagonista y su hermana pasando un domingo en familia para el 15º cumpleaños del chico, con la Nikon para película con el 50 mm.

El protagonista y su hermana pasando un domingo en familia para el 15º cumpleaños del chico, con la Nikon para película con el 50 mm.

Una interesante escena se produce en un cuarto oscuro, a escasa y rojiza luz de seguridad mientras revela algunas copias por métodos tradicionales. En ese momento, uno de sus profesores de fotografía, aun en el instituto, intenta hacerle reflexionar sobre cuál es la forma adecuada para él de afrontar un futuro como fotógrafo profesional. Reconoce el profesor la calidad de las fotografías del chico. Pero esto no basta. La competencia va a ser muy dura, feroz. Y por lo tanto tiene que aprender a trabajar duro. Y a trabajar no siempre en lo que quiera o le inspire. Sino que se debe forzar a trabajar de continuo, y a aceptar trabajar también para quien esté dispuesto a contratarlo, a confiar en el como fotógrafo. La fotografía como arte versus la fotografía como modo de ganarse la vida.

Mason en el cuarto oscuro, revelando copias fotográficas al estilo tradicional, mientras sus compañeros editan sus fotografías digitales en sus iMacs.

Mason en el cuarto oscuro, revelando copias fotográficas al estilo tradicional, mientras sus compañeros editan sus fotografías digitales en sus iMacs.

De hecho, el profesor le encarga un trabajo. Tiene que cubrir un encuentro de fútbol americano escolar. Deporte que al chico ni siquiera le gusta. Ahí lo vemos todavía fiel a un equipo Nikon. En concreto a un modelo que se consideró en su momento, con sus 10 megapíxeles, como una de las mejores réflex digitales que se podían comprar. Eso fue en 2005. Pero si en ese momento de la película el muchacho tiene unos quince años, y teniendo en cuenta que tenía 6 años en 2002, nos encontramos en 2011. Una cámara “vieja” ya en ese momento. Eso sí “armada” de lo que parece un buen zoom teleobjetivo, para cubrir un acontecimiento deportivo. No tenemos datos de si la cámara es propiedad del chico, o tal vez sea propiedad del instituto, material educativo para los alumnos de esta asignatura. En algunas partes del mundo, la educación funciona así. Ya sé que en nuestro país esto no se entendería… pero… alguien lo consideraría un lujo o superfluo… qué se yo.

El chico no tiene remedio. En vez de cubrir el acontecimiento deportivo con su cámara, se siente más atraído por lo que sucede en las bandas o en las gradas... incluso sus amigos le toman el pelo al respecto.

El chico no tiene remedio. En vez de cubrir el acontecimiento deportivo con su cámara, se siente más atraído por lo que sucede en las bandas o en las gradas… incluso sus amigos le toman el pelo al respecto.

Cuando a Mason le llega el momento de su primer amor adolescente importante, uno que le impactará, la chica, SHEENA (ZOE GRAHAM), será su modelo y su fuente de inspiración. Y no sólo eso, su trabajo con ella le permitirá ganarse una beca para estudiar bellas artes en la Universidad de Tejas, con una especialización en fotografía. Es el momento en que el muchacho empieza a salir del conúndrum de la adolescencia y a encontrar su camino en la vida. A saber qué quiere hacer en un futuro.

Majica, pero un poco puñetera la novia... sí...

Majica, pero un poco puñetera la novia… sí…

Más adelante podemos ver que ya el muchacho ha actualizado su equipo. Y que lleva un equipo serio. Aunque eso sí, lo siento por los Nikonistas, pero se ha pasado de bando. Una excelente Canon EOS 7D, con un objetivo que no he identificado es el equipo con el avanza por la vida en camino a ser fotógrafo y adulto. Interesante el recorrido.

Mason con la EOS 7D, ya hacia el final de la película. Una cámara longeva para los estándares actuales, pero moderna y contemporánea de la acción de ese momento. No como la Nikon D200 de antes que resulta un poco "desfasada".

Mason con la EOS 7D, ya hacia el final de la película. Una cámara longeva para los estándares actuales, pero moderna y contemporánea de la acción de ese momento. No como la Nikon D200 de antes que resulta un poco “desfasada”.

Interés cinematográfico

Esta es una película que en primer lugar sorprende y apetece ver por su planteamiento. Un proyecto a tan largo plazo, con un guion que necesariamente se ha de adaptar a la evolución personal de cada uno de los intérpretes, que se ha de reflejar en los caracteres ficticios que representan. Desde mi punto de vista va de menos a más. En los años más jóvenes, estamos ante un niño al que le pasan cosas y observa el mundo. Pero en esos años, la película va registrando el entorno social y familiar, pero no puede definir la evolución futura. Por lo tanto, nos deja con cierto desconcierto. O por lo menos a mí. Pero poco a poco, la personalidad del joven se va definiendo, y LINKLATER empieza a ser fiel a su estilo de cine en el que los diálogos tienen un importancia fundamental. Y hay diálogos muy interesantes y muy sustanciosos en la película. La película no busca dramas excesivos, aunque los hay importantes, ni situaciones excepcionales. Plantea lo que puede ser el recorrido de una familia tejana en los tiempos actuales. No una familia especial. Una familia como otras que seguramente existen.

Es curioso que hacia el final de la película haya cierto parecido entre Mason Jr y Mason Sr, a pesar de que no estén emparentados en la realidad. En cualquier caso, la evolución del padre y de su relación con los hijos es bastante interesante.

Es curioso que hacia el final de la película haya cierto parecido entre Mason Jr y Mason Sr, a pesar de que no estén emparentados en la realidad. En cualquier caso, la evolución del padre y de su relación con los hijos es bastante interesante.

Una de las claves de la película son los intérpretes. Es una apuesta muy compleja la de seguir a una serie de personajes, cuatro fundamentalmente, en su evolución durante doce años, cuando los intérpretes que los encarnan también están evolucionando, no siendo previsible cómo va a ser su evolución. He de decir que ELLAR COLTRANE, el protagonista, probablemente sea el eslabón más débil de la producción, aunque funciona adecuadamente. Pasa de ser un niño muy interesante y vivaz a un adolescente un poquito soso. Al que se impone un carácter interesante sólo a base de unos diálogos y unas experiencias que no siempre las incorporas a la interpretación del actor. Pero funciona. La hermana, la hija del director, tiene momentos estupendos, aunque lamentablemente se le va robando protagonista conforme va creciendo, por lo que se luce más en sus años de infancia. Y los que hacen unos papeles fenomenales son ARQUETTE y HAWKE. ARQUETTE nos ofrece una madre que vive en la constante contradicción entre sus buenas decisiones para su crecimiento personal y sus malas decisiones para sus relaciones de pareja, poniendo siempre por delante a sus hijos, y condicionando a la larga quién es. Sus escenas finales esconden una reflexión profunda, pues siendo una madre joven se siente vacía a una edad en la que por profesión y por situación vital le debería quedar mucho por ofrecer. El ciclo del hijo es también el ciclo de la madre. Interesante el contraste con el padre, perfectamente adaptado a las características de ETHAN HAWKE, que pasa de ser un error de juventud de la madre a ser la persona con la que ella hubiese sido feliz, pero que tiene otra vida, otra familia, otro futuro. Ha madurado, ha crecido, y lo ha hecho respetando a sus hijos y a OLIVIA. Es algo que también tiene que ver con la amargura final de esta, pero al gran trabajo que ha hecho sacando adelante a su familia.

La película como digo crece poco a poco. A pesar de su larga duración, lo cierto es que cada vez te sumerges más en ella. Contrastando con la biografía de su director, vemos que hay elementos de su propia vida que ha reflejado en la vida de MASON. Y al final, le concede un futuro esperanzador. Quizá demasiado benevolente. Quizá demasiado fácil… No lo sé. Pero bueno… es así. En cualquier caso, yo le pongo una nota alta, cuatro estrellas: ****.

Mason con su amor adolescente, en el momento más alto de su relación, en su primer viaje ellos solos cuando empiezan a preparar su ingreso en la universidad.

Mason con su amor adolescente, en el momento más alto de su relación, en su primer viaje ellos solos cuando empiezan a preparar su ingreso en la universidad.

Mil veces buenas noches (2013)

Tusen ganger god natt, 2013

Última película filmada por lo tanto por Erik Poppe, antiguo fotógrafo de prensa noruego reconvertido en cineasta, y que sitúa como protagonista a una reportera gráfica. Motivo más que suficiente para que la película despierte mi interés y me lleve a las salas de cine y a incluirla en mi colección de películas con la fotografía como tema.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

Sinopsis

La película nos habla como digo de una reportera gráfica, Rebecca (Juliette Binoche), una de las más importantes del panorama de la actualidad, que a través de sus contactos ha conseguido llegar hasta el lugar donde se prepara un mujer integrista como bomba humana para realizar un atentado en Kabul. La acompaña en su recorrido hacia su destino durante un tiempo hasta que decide bajarse del coche, momento en que hace algo que llama la atención de la policía, y desencadena la detonación de la bomba humana, que la alcanza y queda mal herida. Durante el periodo de recuperación en su casa de Irlanda, comprueba que los riesgos de su profesión están afectando a su familia, especialmente a su marido, Marcus (Nikolaj Coster-Waldau), y a su hija mayor, Steph (Lauryn Canny), una introspectiva pero inteligente adolescente de quince años. Un viaje con esta a África provocará la crisis en el entorno familiar, y la necesidad de replantearse toda su vida.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

Interés fotográfico

Evidentemente, teniendo en cuenta la temática, siempre es interesante conocer las condiciones y la ética asociada a un trabajo arriesgado como es el de fotógrafo en zonas de conflicto. Película ambiciosa en cuanto a los temas que trata. La necesidad del fotógrafo en zonas de conflicto, la necesidad de la libertad para realizar su trabajo, la censura, la ética del fotógrafo en cuanto a mero espectador o potencial actor de lo que está sucediendo, el delicado equilibrio de la mujer que trabaja, y además poniendo en riesgo su vida, y su compromiso hacia su familia,… Hemos de suponer que Poppe tendrá bien pensados los temas, ya que él mismo desarrolló este trabajo. También que, por ese motivo, las escenas de la fotógrafa en situación de conflicto debemos considerarlas realistas, o al menos, de una forma razonable.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Desde el punto de vista del material, da la sensación de que podría haber cierto “emplazamiento de producto” por parte de Canon. El material que vemos utilizar a Rebecca es todo de esta marca. Dos cuerpos de cámara, uno de la serie 1D, probablemente una EOS 1D X, el cuerpo profesional más actual de la marca orientado a esta profesión, que data de 2012. Lo solemos ver montado con un zoom de la serie L, probablemente un EF 24-70/2,8L II USM, modelo también del año 2012. La otra cámara es probablemente un EOS 5D Mark III, otra cámara que lleva en el mercado desde el mismo año, en esta ocasión frecuentemente calzada con un EF 70-200/2,8L II USM, modelo que salió al mercado en 2010. Estas me parecen las opciones más lógicas dado el aspecto de los aparatos y la fecha de realización del filme. No obstante, podrían en algún caso ser algún modelo anterior. No he dispuesto de ninguna imagen con suficiente resolución para confirmarlos. En algún momento aparece también con alguna focal fija muy luminosa, pero no he llegado a averiguar si se trata del 50/1,2 o del 85/1,2, ambos de la serie L, y de aspecto externo muy similar.

 

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

No sólo es eso, sino que en el viaje a ÁfricaRebecca da a su hija Steph una compacta que por su aspecto y fecha diría que es una Canon Powershot G12, compacta alta de gama, con la que la adolescente toma también algunas secuencias de vídeo para su posterior trabajo escolar.

gn4

La joven Steph empuña su cámara compacta cedida por su madre, para documentar su experiencia en un campo de refugiados africano.

Interés cinematográfico

Pese a las consideraciones del apartado anterior, pese una realización correcta en los aspectos técnicos fundamentales, a la historia, que podría estar cargada de situaciones fuertemente emocionales, la película resulta algo fría. Además de excesivamente previsible en algunos momentos. Quizá esa limpieza y corrección académica en la realización pasa factura a una película con unos temas que precisan un poco más de barro, de meterse en la mentalidad de los personajes, de sentir la fricción intensa de los conflictos desatados,… La película discurre a pesar de los temas tratados dentro de cierto convencionalismo, y eso no le sienta bien.

Y eso que los intérpretes ponen de su parte para que la cosa salga a flote. Binoche es un valor seguro que da todo lo que puede en sus papeles. Curiosamente no es la primera vez que la vemos empuñando una cámara fotográfica, aunque ha llovido mucho desde entonces. Coster-Waldau, que abandona su pose de duro espachín en la que le hemos podido ver reciente, también está convincente en su papel de biólogo marino comprometido, y padre de familia no menos comprometido. Incluso la joven Canny cumple su difícil papel, que le obliga a confrontar a una peso pesado como es Binoche.

Pero la película, que se deja ver, se me queda un poco corta. No llega como he comentado a producirme las sensaciones y las emociones que esperaba. Y desde ese punto de vista, aunque le doy un aprobado, lo consigue por los pelos. Ni que decir tiene que irá a engrosar mi lista de películas con temática fotográfica. Por ello se queda sólo con tres estrellas: ***, muy justitas.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

Diggers (2006)

Diggers

Recibo un par de recomendaciones de un visitante de este blog dedicado a la fotografía en el cine de quien se presenta como Adam Bourdelle. Mis agradecimientos por sus aportaciones en primer lugar. Una de ellas es esta película con sabor “indie”, que bajo dirección de Katherine Dieckmann y guion de Ken Marino, a quienes mucho recordarán como el detective grimoso que salía en Veronica Mars, y que se reserva un papel, y en la que uno de sus protagonistas va por el mundo despistado y con una Polaroid Land.

Los dos hermanos que protagonizan la película en el velatorio del padre.

Los dos hermanos que protagonizan la película en el velatorio del padre.

Argumento

Hunt (Paul Rudd) es un joven que pasa sus días un tanto aburrido y despistado en una comunidad rural costera en Long Island. No muy lejos de Nueva York, estamos en un pueblo que parece el fin del mundo, donde la gente sale adelante como puede, dedicándose a la pesca de la almeja (excavando los fondos marinos, de ahí lo de “diggers”). Vive junto con su padre y su hermana Gina (Maura Tierney), separada de un mal matrimonio. Pasa el tiempo con un grupo de amigos. Es una comunidad en crisis. La contaminación y la concesión de las mejores zonas de pesca en exclusiva a una gran empresa están arruinando a los lugareños. La muerte del padre y la aparición en escena de una chica de la gran ciudad, Zoey (Lauren Ambrose), harán que Hunt se empiece a plantear cosas.

La guapa, divertida y pelirroja Zoey saca del letargo al chico; ¿será un amor para siempre?

La guapa, divertida y pelirroja Zoey saca del letargo al chico; ¿será un amor para siempre?

Interés fotográfico

Básicamente la cuestión es que Hunt va a todas partes acompañado de una cámara Polaroid Land. Estas cámaras reciben su nombre del artífice de la película instantánea Edwin H. Land y , como la mayor parte de las que generaron la leyenda de la marca Polaroid, utilizan película instantánea. En este caso de las que se denominaban “peel apart”, en la que tras la exposición y al extraer manualmente la película, se repartía los líquidos de revelado por la superficie sensible, debiendo dejar algunos minutos para obtener la imagen definitiva. Y la imagen definitiva, el positivo había que sacarla después de apartar el negativo incorporado en el conjunto. Negativo que algunos manitas eran capaces de manejar después. El positivo final no tenía gran tamaño, siendo algo más pequeño que una tarjeta postal. Pero tenía una calidad superior a otros procesos de la marca instantáneos más populares. Especialmente si se utilizaba con una cámara con una buena óptica, que las había.

Una de las primeras apariciones del protagonista con la cámara. Si tuviera que apostar por un modelo, por lo que he investigado sería una Polaroid Land Colorpack II. Un modelo relativamente sencillo.

Una de las primeras apariciones del protagonista con la cámara. Si tuviera que apostar por un modelo, por lo que he investigado sería una Polaroid Land Colorpack II. Un modelo relativamente sencillo.

Aquí vemos al protagonista en el acto de pelar el negativo para separarlo del positivo. Constantemente le vemos usar preferentemente película en blanco y negro.

Aquí vemos al protagonista en el acto de pelar el negativo para separarlo del positivo. Constantemente le vemos usar preferentemente película en blanco y negro.

Polaroid dejó hace tiempo de fabricar tanto las cámaras como la película. Este tipo de película también se podía utilizar en respaldos especiales para cámaras de medio y gran formato, sirviendo como prueba de exposición antes de utilizar la película negativa o positiva convencional. Todavía es vendida por Fujifilm, aunque ya sólo queda de color, ya que la de blanco y negro desapareció no hace mucho. Tienen su encanto, y son utilizables todavía por lo tanto estas cámaras.

La chica de Nueva York opina que las fotos están muy bien. Y la que nos enseñan ciertamente las ha tomado alguien que sabe lo que se hace en materia de fotografía.

La chica de Nueva York opina que las fotos están muy bien. Y la que nos enseñan ciertamente las ha tomado alguien que sabe lo que se hace en materia de fotografía.

Y después de la cama, la foto. Eso sí, muy pudibunda, cuando Zoey ya está vestida y le ha echado en cara que sólo fotografía cosas y no personas.

Y después de la cama, la foto. Eso sí, muy pudibunda, cuando Zoey ya está vestida y le ha echado en cara que sólo fotografía cosas y no personas.

Interés cinematográfico

La película no está conseguida. Se hace un poco pesada y tópica. El protagonista, Rudd, siempre me ha parecido un actor limitado, y en este caso está soso. Desconocemos qué puede ver la pelirroja neoyorquina para interesarse por el personaje. Me hace ilusión que salga la simpática y encantadora Maura Tierney. Pero vamos, no me parece una película especialmente recomendable. El sabor “indie” no siempre es sinónimo de calidad.

Yo le pongo, por simpáticas que sean las chicas de la película, dos estrellas **.

El típico grupo de amigos del protagonista, de pueblo, brutos, realmente poco pulidos, pero buenas personas en el fondo.

El típico grupo de amigos del protagonista, de pueblo, brutos, realmente poco pulidos, pero buenas personas en el fondo.

La vida secreta de Walter Mitty (2013)

The Secret Life ofWalter Mitty

He de decirlo de buenas a primeras. Este “juanpalomo, yo me lo guiso yo me lo como” de Ben Stiller no nos interesaba gran cosa en principio. Su protagonista nunca me había dicho gran cosa, ni como actor, ni como cómico, ni como director, y el avance de la película que nos ofrecieron cuando fuimos a ver alguna otra, tampoco nos animó mucho. Hasta que en un momento dado comprobé que estaba adquiriendo cierta fama entre los “fototrastornados”. Parece que el argumento tenía relación íntima y cercana con la fotografía. Y aunque las críticas parecía absolutamente divididas, al final convencí a alguien para que me acompañara a la matinal de este domingo pasado, por lo menos que saliera baratita, para poder añadirla a mi colección de Cine y fotografía. Hay que decir antes de pasar a comentarla que se basa en un relato corto del mismo título de James Thurber, y que hubo una primera adaptación de dicha obra en los años 40, perpetrada por Danny Kaye. Un ejemplo que nos demuestra que, en cine, cualquier tiempo pasado no fue mejor,… solo anterior. Me queda claro por lo leído por ahí que ninguna de las dos obras cinematográficas es especialmente fiel al original literario.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Argumento

Walter Mitty (Ben Stiller) es el responsable del archivo de negativos del departamento de la revista Life. Una persona de vida monótona, que suele soñar despierto, viéndose a sí mismo como el héroe de aventuras y hazañas insólitas. Además recientemente siente algo por Cheryl (Kristen Wiig), una atractiva nueva compañera de trabajo, pero a quien no se atreve a entrarle, y lo está intentando a través de un servicio de contactos en internet. Pero en ese día de trabajo en el que comienza la historia, llega la noticia de que la versión impresa de la revista Life va a cerrar, pasando a ser una publicación exclusivamente en línea. Y también llega un paquete importante, el fotógrafo Sean O’Connell (Sean Penn) ha enviado un carrete de fotografías en blanco y negro, proponiendo el negativo número 25 como portada para el último número de la revista. Pero dicho negativo no está. Ha desaparecido. A partir de ahí, la vida de Mitty se convertirá en una insospechada aventura por recuperar el negativo,… y conquistar a la chica.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Interés fotográfico

Mitty es el responsable del archivo de negativos y diapositivas de la revista Life. Parece que también le dan funciones de editor, de responsable de fotografía, aunque estas dos funciones no debería ir juntas en una revista, siendo la segunda de bastante más nivel que la primera, archivista y conservador. Hay que decir que la revista Life existió realmente hasta hace no muchos años como producto en papel, que tuvo un gran prestigio en su orientación hacia el periodismo gráfico, el fotoperiodismo, pero que hace mucho tiempo que pasó su época dorada entre los años 40 y principios de los 70. Forma parte del grupo Time desde finales de los año 30, muchas de las fotografías que se han publicado entre sus páginas forman parte de importante de la historia de la fotografía, y muchas de sus portadas se consideran iconos de la fotografía mundial. En el año 2007 sufrió un proceso similar al que se nos cuenta en la película, pasó de existir en papel a ser una publicación exclusivamente en línea en internet. Pero lo cierto es que la situación tal y como se nos cuenta en la película no pudo darse de la misma forma. Su edición como revista mensual se interrumpió en el año 2000, en sus primeros tiempos fue semanal, y se reanudó su marca como suplemento dominical de varios diarios entre 2004 y 2007. Hoy en día, también podemos considerar que como publicación en internet está muerta, y el enlace life.com nos lleva a una sección de Time que funciona como archivo público de las mejores fotografías de los tiempos gloriosos de la revista. También puede interesar el Tumblr dedicado a los archivos de la revista. Si queremos conocer la actualidad fotoperiodística actual del grupo Time, mejor nos dirigimos a Lightbox.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

En cuanto al personaje del fotógrafo Sean O’Connell, desconozco si se basa en algún fotógrafo en particular, pero nos lo presentan como un aventurero romántico, que todavía fotografía con película tradicional, no habiendo adoptado las tecnologías digitales, con gran sensibilidad y talento. En una de las imágenes de la película lo vemos manejando lo que puede ser una Leica M3M2, y en la principal escena en la que sale, aparece con una Nikon F3/T en la que paradójicamente aparece montado un objetivo mucho mas moderno un 400 f/2,8G AF-S, que por  lo que he visto por ahí entre los “nikontrastornados”, no es considerado como una combinación excesivamente coherente. En esa misma escena, lleva colgada del hombro la que parece ser una Leica M6 con una objetivo que ya no me atrevo a filiar con precisión. ¿Un Summilux, probablemente? Pero ¿un 50 mm o un 35 mm? No sé. No lo puedo asegurar, ni discernir.

Bueno, como se puede ver, una película muy interesante para los “fototrastornados”.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

Interés cinematográfico

Dejando aparte lo divertido de las cuestiones relacionadas con la fotografía, varias cuestiones que podrán ser comentadas en su lugar oportuno, considero que esta película es una enorme oportunidad perdida. Con una historia que es material para una excelente película, evidentemente con el presupuesto para realizarla, con un reparto razonablemente competente, y con una capacidad técnica razonable también, tiene dos cosas que la lastran notablemente. Stiller como director, no acaba de darle el ritmo y la consistencia necesaria para que el espectador se vea inmerso en la compleja vida psicológica que se supone al protagonista, quedando el conjunto de aventuras que se nos presenta como una serie de situaciones más o menos (in)verosímiles, con un menos que moderada cohesión entre ellas. El tono de la película, buenrollista y destinada a dejar buen sabor de boca en los espectadores de la temporada navideña en la que se estrena, tampoco aporta necesariamente coherencia a la historia que se nos cuenta. Que mejora mucho si la reinterpretas, en clave de permanente fantasía, y con un tono amargo final que le sentaría muy bien. Porque no sé si soy yo el único, pero a mí me parece que el “happy end” final es, en realidad, un falso “happy end”. Incluso en contra de la voluntad de sus responsables. Es la única forma en la que siento que lo que he visto tiene razonable coherencia. No daré más detalles, y que cada cual la vea y la interprete como considere oportuno. Por otra parte, el desarrollo de la trama es sumamente previsible… la cartera,… el contenido de la última foto,…

En el campo de la interpretación, ya he declarado mi prevención hacia Stiller como actor y cómico, y aunque está mejor que en otros productos que le he visto, tampoco va a hacer que salte muchos puestos hacia arriba en mi lista de actores favoritos. Digamos que cumple. La chica, Kristen Wiig, se sale de los papeles que le había visto en otras ocasiones, está elegante, guapa y encantadora, que es lo que se le pide, y lo hace bien. Es cierto que su personaje es el que mueve a actuar al protagonista, pero tiene una presencia relativamente secundaria. Simpáticas las apariciones en pantalla de Penn, así como de Shirley MacLaine como madre del protagonista.

En fin, que tenemos una película con mucha potencialidad, con algún momento conseguido entre medio, pero que ha mí me ha dejado insatisfecho. No con mal sabor de boca, pero con las ganas de que me cuente esta historia mejor y con más coherencia. Como ya he dicho, tendrá su entrada pertinente en mi colección de Cine y fotografía. Yo le pongo, echándole muy buena voluntad, tres estrellas ***. Lo dicho, sin mal sabor de boca, entretiene, aunque deja insatisfecho.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

De tal padre, tal hijo (2013)

De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013)

Dos semanas dedicadas a cómo ven los directores de cine las relaciones familiares. Primero veíamos Tôkyô kazoku (Una familia de Tokio), nueva versión de Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio), en los días siguientes por gentileza de una cadena por satélite volvía a ver la original, que se confirma como muy superior, tanto en la forma como en los elementos de la historia, por iguales que parezcan en este aspecto, esta semana nos hemos ido a ver esta última película de Hirokazu Koreeda, muy premiada y reconocida en festivales de cine. Además, después del buenísimo sabor de boca que nos dejó Kiseki (Milagro), del mismo director, parecía obligatorio ir a verla. La lastima es que no ha llegado a Zaragoza en versión original. El caso es que esta película tiene relación con la fotografía. No como tema central, ni mucho menos, pero lo suficiente para incluirla.

Madre e hijo de los Nonomiya; los de clase alta.

Madre e hijo de los Nonomiya; los de clase alta.

Argumento

Se nos presenta a Ryota Nonomiya (Masaharu Fukuyama), un arquitecto de éxito, para quien el trabajo y el éxito lo es todo después de venir de una familia y un ambiente difíciles, que además tiene lo que parece una familia prácticamente ideal. Una esposa, Midori (Machiko Ono), guapa, cariñosa y dedicada, con un hijo en quien proyectar sus anhelos de futuro. De repente, cuando el niño cumple 6 años, les llaman de la clínica donde nació anunciándoles que hubo un error en el nacimiento. Y hubo un intercambio de niños. Su hijo biológico ha sido criado por los Saiki, una familia de clase trabajadora, con tres niños, que salen adelante con una tienda de reparaciones electrónicas. La madre, Yukari (Yôko Maki), es cariñosa y atenta, pero enérgica y nada sobreprotectora. El padre es una aparente catástrofe de hombre, Yudai (Rirî Furankî a veces escrito Lily Franky), pero todo corazón. El dilema viene sobre qué hacer. Intercambiar o no a los niños. Quedarse con el que cada familia a cuidado durante seis años, u optar por el tirón de la sangre.

Madre e hijo de los Saiki; lo de clase baja. No se pone en cuestión en ningún momento el instinto materno, salvo por que no se les permite acoger a los dos niños.

Madre e hijo de los Saiki; lo de clase baja. No se pone en cuestión en ningún momento el instinto materno, salvo por que no se les permite acoger a los dos niños.

Interés fotográfico

La fotografía ha sido desde su popularización por Kodak principalmente un elemento fundamental en la construcción de la memoria, la identidad y el sentido de pertenencia de las familias. Casi todos guardamos en casa álbumes de fotografías con los momentos más significativos de nuestros acontecimientos familiares, de las vacaciones, de las excursiones… en general de los momentos alegres, pocas veces de los tristes. De nuestros padres o abuelos, no es extraño haber heredado baúles, cajas de zapatos o cajones llenos de viejas fotografías, más o menos amarillentas, con familiares cuyos nombres hemos olvidado, muchos ni hemos conocido, pero que eran importantes para estas generaciones anteriores. Hoy todo esto está un poco en peligro. No porque no se hagan fotografías. Con los medios digitales, cámaras, teléfonos, etcétera, se hacen más que nunca. Pero se imprimen muy pocas. Y estos álbumes o cajones de recuerdos se nos están perdiendo.

Vemos alguno detalle de estos en la película. No los puedo traer aquí, no he encontrado capturas de pantalla de fotogramas en los que aparecen los protagonistas empuñando cámaras fotográficas. Los Nonomiya, bien situados, con dinero, una poderosa Canon EOS, probablemente un 5D Mark III si no he visto mal. No he identificado el modelo. Con ella se hacen las fotos familiares; con despreocupación. Incluso el padre, orgulloso de su objeto y de su hijo, se lo deja para obtener fotografías de sí mismo a través de la visión de su hijo. Que resultará no ser su hijo. Los Saiki sin embargo, más modestos, se conforman con un pequeña compacta. Probablemente también Canon, de la serie Ixus, o más bien Ixy, tratándose de Japón. Hay un momento en que ambas fotografías posan para ambas cámaras. Un curioso recuerdo, con los dos padres preparando el disparador retardado de sus muy diferentes cámaras. Y con las dos familia posando juntas, pero no revueltas, con los hijos que no son (o sí), y cada una con un estilo muy distinto. Muy significativo. Por ello, por estos instantes, he decidido que esta película esté en mi colección de cine y fotografía.

Esta es una fotografía para la promoción de la película, que remeda pero no es exactamente igual que la escena de la película en la que ambas familias posan para las dos cámaras. Para empezar, porque faltan los dos niños pequeños de los Saiki. Y además, las poses son distintas y más significativas.

Esta es una fotografía para la promoción de la película, que remeda pero no es exactamente igual que la escena de la película en la que ambas familias posan para las dos cámaras. Para empezar, porque faltan los dos niños pequeños de los Saiki. Y además, las poses son distintas y más significativas.Pero es lo que he encontrado por ahí.

Interés cinematográfico

Frente al dinamismo y alegría que nos trasmitía la película antes comentada del mismo director, aunque no faltasen los problemas, en esta ocasión estamos ante un filme más introspectivo, más reflexivo. Estamos ante una serie de personas que se ven enfrentadas ante un fuerte dilema, que tiene que trastocar mucho sus vidas. ¿Quién es su hijo? ¿Ese niño que han estado queriendo, cuidando y educando durante seis años, y que en ningún momento han visto de otra forma que no fuese como un hijo propio? ¿O es ese niño totalmente desconocido, de costumbres extrañas, pero que lleva tus mismos genes, tu misma “sangre”? La familia protagonista son los Nonomiya; una familia privilegiada, pero insatisfecha. Vemos una madre cariñosa y preocupada, pero dañada por las circunstancias y consecuencias de su maternidad. Vemos un padre que nunca estará satisfecho, porque más que querer aspirar a ser algo, está luchando por escapar de algo. Y un niño cogido en medio, condenado a sufrir unas expectativas que no sabemos, que no sabe, si puede llegar a satisfacer. Hay muchos detalles que son significativos. Y alguno demoledor. Tremendo el certamen de piano. La cantidad de cosas que es capaz de decir el director en escenas en las que no se dice una sola palabra. Qué capacidad para el lenguaje cinematográfico. Qué drama el del padre atrapado en su propia trampa moral. No me estoy olvidando de los Saiki. Son fundamentales en la película. Pero no son los protagonistas. Son los antagonistas. Son personas satisfechas con lo que se les ha dado. Que viven la vida con mucha más sencillez. Pero no nos están contando sus dilemas, sus problemas, sus conflictos. No caigamos en la trampa. Están ahí para que los rasgos de Nonomiya aparezcan más acusados. En el borde de la distorsión. Tremenda exposición de conflictos éticos.

Todo ello con colaboración necesaria de unos intérpretes muy contenidos, pero muy eficaces en sus trabajos, que encarnan perfectamente a los personajes. Probablemente, el hecho de que no sean para nosotros intérpretes conocidos, los hacen más creíbles, los vemos con menos prejuicios en sus respectivos papeles. La lastima es el doblaje. Que hace que nos perdamos muchos matices que están ahí.

Un poco "tramposa" la película, al antagonizar al padre exitoso con uno pobretón pero cariñoso y de gran corazón.

Un poco “tramposa” la película, al antagonizar al padre exitoso con uno pobretón pero cariñoso y de gran corazón.

Una película recomendable. No para los tontos ruidosos e impacientes que no hicieron más que molestar, probablemente porque no tenían ni idea de qué película iban a ver. Si lo que te va es empapuzarte de palomitas mientras ves a ruidosos y verborreicos personajes evolucionar sin sentido, pero con muchas explosiones, y a veces vestidos con pijamas de colores, esta película probablemente no sea para ti. Si te interesa una interesante reflexión sobre la paternidad, la familia, los modelos de convivencia, con drama, pero con alguna ocasión para el (buen) humor.

Película interesante que nos hará pensar un poco. Mi valoración es de 4 estrellas: ****.

Tú y yo (2012)

Io e Te (2012)

El título en castellano puede hacer confusa una conversación cinematográfica ya que es también el título que se dio en España también a Love Affair (1939) y An Affair to Remember (1957), sendas versiones de una misma historia dirigida por Leo McCarey en ambos casos, ambas estupendas, pero que no tienen nada que ver con la película que hoy nos ocupa. Nunca me cansaré en la necesidad de respetar las obras en su estado original, con sus voces y sus títulos como fueron concebidos. Aunque no sea más que para evitar excesivas confusiones.

Dentro de las dificultades para encontrar películas atractivas en la cartelera veraniega, era difícil sustraerse a ver qué tiene que ofrecernos en la actualidad un director que ha supuesto tanto en la historia del cine aunque no sea excesivamente pródigo en su trabajo, y que llevaba nueve años sin presentarnos una película suya. Hablamos de Bernardo Bertolucci. Que vuelve a introducirnos después de Dreamers (Soñadores) en las relaciones entre hermanos. Y mira tú por donde, la película está relacionada con el mundo de la fotografía.

Lorenzo es un adolescente introvertido con evidentes problemas de integración familiar y social.

Lorenzo es un adolescente introvertido con evidentes problemas de integración familiar y social.

Argumento

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) es un adolescente de catorce años, algo excéntrico, introvertido, que cansado de su entorno decide tomarse “unas vacaciones”. Engañando a sus padres y profesores, aprovecha la semana en la nieve de su colegio para quedarse a vivir solo durante unos días en el sótano de su casa, mientras su madre lo cree esquiando con sus compañeros. Hay un padre, al que no conocemos, sólo por referencias indirectas. Una vez que ha empezado su semana de vida en solitario, se presenta su hermanastra Olivia (Tea Falco). Fruto de una relación anterior de su padre, esta chica en sus veintitantos lleva años apartada de la vida de Lorenzo. Inició en su momento una carrera artística como fotógrafa, pero en su momento se enganchó a la heroína, lo que la ha llevado a buscar el mismo sótano con intención de desengancharse y pasar el mono. Dos personas, hermanos pero desconocidos, que buscaban la soledad por motivos distintos, pero a los que no les quedará más remedio que aprender a convivir y a conocerse durante esos siete días.

Olivia es una joven yonki, manipuladora y con tendencia a engañar; a los demás y a sí misma.

Olivia es una joven yonki, manipuladora y con tendencia a engañar; a los demás y a sí misma.

Interés fotográfico

El personaje femenino protagonista es una fotógrafa que asomó al mundo de este arte siendo muy joven, a sus dieciocho años nos cuenta que ya ganó un premio, pero que abandonó cuando se vio enganchada por el mundo de la droga. Las muestras de su arte que nos ofrece la película nos hablan de una artista que, al igual que sucede con muchas fotógrafas jóvenes de la actualidad, sitúan su persona y el estudio de su propia identidad en el centro de su trabajo.

Hay que decir además que Tea Falco, la actriz que interpreta este personaje principal, es fotógrafa en la vida real, y que las fotografías que aparecen en la película forman parte de su propia obra que podemos ver en su página web. Aunque de forma realmente limitada.

No hay comentario en esta ocasión para el material usado por la fotógrafa de ficción, que no se nos muestra ni se nos habla de él. En la página web de la fotógrafa real, de Falco, se ve un autorretrato con una Leica.

Una de las fotografías de Tea Falco, que aparece en el filme como realizado por su personaje, Olivia.

Una de las fotografías de Tea Falco, que aparece en el filme como realizado por su personaje, Olivia.

Interés cinematográfico

Un Bertolucci muy alejado de sus grandes y ambiciosas producciones de antaño, nos ofrece una historia intimista rodada en su mayor parte en el claustrofóbico ambiente del sótano donde conviven los dos hermanos. Más claustrofóbico todavía cuando se manifiesten las fases más desagradables de la abstinencia de Olivia, en las que de todas formas tampoco se regodea en exceso el director. La clave de esta pequeña historia es la mutua influencia de ambos hermanos, el cruce de caminos fortuito, que probablemente cambie su historia. Para bien, queremos creer, aunque el director nos da detalles que nos indican que quizá no los dos hermanos puedan superar los problemas que los han arrastrado a su encierro. En cualquier caso, una historia que me parece razonablemente bien contada y planteada, y que es razonablemente honesta en su desarrollo y consecuencias.

Por supuesto, es importante el trabajo de los dos protagonistas, que no son intérprete excesivamente expertos. En el caso del  joven Antinori por su edad, y en el caso de Falco, porque su trabajo original es de fotógrafa, aspecto que comparte con el personaje que encarna. De todos modos, ambos sacan adelante su trabajo con razonable solvencia.

Para resumir, una película menor en la filmografía de Bertolucci, pero que se deja ver con honestidad y razonable interés, y que nos da alivio de lo que son los títulos habituales de la cartelera veraniega, haciéndonos pensar un poco sobre algunos aspectos del comportamiento humano, pero sin agobiarnos. Yo lo pongo una valoración de  tres estrellas (***).

La construcción de la relación entre dos hermanos, desconocidos entre sí, pero ambos marcados por sus orígenes comunes, es la base del filme; y la oportunidad que esto les da para salir de sus agujeros.

La construcción de la relación entre dos hermanos, desconocidos entre sí, pero ambos marcados por sus orígenes comunes, es la base del filme; y la oportunidad que esto les da para salir de sus agujeros.

Noche de vino y copas (2011)

SuperClásico

Para empezar, la esquizofrenia que supone que una película danesa cuyo título ¡¡¡está en castellano!!!, cuando llega a nuestras pantallas, con considerable retraso, tenga otro título en castellano distinto. Para continuar, esta película en su versión original está hablada entre tres idiomas: danés, inglés y español porteño. Siendo una comedia, conviene conservar los cambios de idiomas. Así que hay que ver la en versión original. En cualquier caso, en los últimos años han aparecido por cartelera algunas películas del país nórdico que confrontaban de una forma u otra las diferencias culturales entre su cultura y la de los países de cultura latina o mediterránea, de forma inteligente, como autocrítica o como reflexión sobre lo bueno y lo malo de la especie humana. Motivo por el cual decidimos dar una oportunidad a este filme de Ole Christian Madsen. Y además, tiene motivos para estar incluida en esta colección sobre la fotografía en el cine. Ya lo veréis.

El encuentro entre el futbolista y padre e hijo es realmente impactante. Creo que no hace falta que lo describa.

El encuentro entre el futbolista y padre e hijo es realmente impactante. Creo que no hace falta que lo describa.

Argumento

El superclásico al que hace referencia el título original es un acontecimiento futbolístico. Denominan así los argentinos a los enfrentamientos entre River Plate y el Boca Juniors, partidos que despiertan pasiones. La historia va de un vinatero danés, Christian (Anders W. Berthelsen), que fue abandonado por su esposa Anna (Paprika Steen), una antigua futbolista internacional danesa, que ahora se ha metido al negocio de la representación de jugadores. Y se ha hecho representante y amante de Juan Díaz (Sebastián Estevanez), un crack argentino que juega en uno de los dos equipos y que quiere traspasar a un equipo brasileño por una cuantiosa suma, y con quien se quiere casar. Christian quiere recuperar a Anna, y para ello busca la excusa de llevar en persona a Buenos Aires los papeles del divorcio para su firma. Y se lleva con él al hijo de la pareja, Oscar (Jamie Morton). Y llegan justo cuando se va a celebrar el superclásico. Y la cosa no va a ser fácil para Christian puesto que, al complejo triángulo ya formado, se sumarán las diferencias culturales, Fernanda (Adriana Mascialino), una mucama mayor pero sabia y desinhibida, y una jovencita de diecisiete años, Verónica (Dafne Schiling), que impactará en el hijo adolescente. Aunque no será lo único que impacte contra él.

Como siempre, un triángulo rectángulo: los dos catetos, el danés y el argentino, flanqueando a la rubia hipotenusa.

Como siempre, un triángulo rectángulo: los dos catetos, el danés y el argentino, flanqueando a la rubia hipotenusa.

Interés fotográfico

La fotografía digital ha popularizado este medio de expresión artística y de documentación de la realidad entre muchas personas. Muchas más de lo que la practicaban en los tiempos de la tecnología fotoquímica. Y ha impactado especialmente entre la gente más joven. Adolescentes o veinteañeros, más allá de la utilización intesiva que puedan hacer de las cámaras integradas en los teléfonos móviles, se interesan en muchas ocasiones por cámaras de más entidad con las que expresarse o documentar su realidad. Quizá sin buscar siempre un interés artístico, aunque si con una mirada fresca que también puede ser fácilmente influenciable por las modas. Oscar es uno de los adolescentes que adopta la cámara fotográfica como una extensión de sí mismo. Un réflex digital sencilla, de entrada de gama, una Canon EOS de bajo precio, de las que se declinan cada pocos meses en modelos todos muy semejantes entre sí, más por estrategia comercial que por las innovaciones que traen. Pero que por su precio asequible, con el objetivo zoom con el que vienen en kit, se venden relativamente bien entre estos grupos de edad.

Oscar con su cámara, documentando todo lo que le llama la atención en Buenos Aires, una ciudad que a un chico danés le puede llegar a parecer marciana.

Oscar con su cámara, documentando todo lo que le llama la atención en Buenos Aires, una ciudad que a un chico danés le puede llegar a parecer marciana.

En la película vemos utilizar a Oscar su cámara con profusión. Lo fotografía todo. Casi compulsivamente. Hasta cierto punto. Hasta que encuentra lo que realmente le interesa en su vida. Que casualmente tiene una sonrisa radiante, un bonito pelo rubio, y unas bonitas piernas que luce bajo su corta pollera. Porteñamente hablando. He conocido en la vida real algún caso comparable.

Una de las múltiples discusiones del todavía matrimonio. Oscar a desaparecio, encandilado por Verónica, guía en el porteño cementerio de La Recoleta.

Una de las múltiples discusiones del todavía matrimonio. Oscar a desaparecio, encandilado por Verónica, guía en el porteño cementerio de La Recoleta.

Interés cinematográfico

Esta es una película irregular. El planteamiento es curioso y creo que se podían haber sacado buenas cosas de él. Y de hecho tiene sus momentos divertidos, y algún que otro logro en alguna de las situaciones. Bien es verdad, que buena parte del desarrollo y el desenlace de la película están cantados casi desde el principio; pocas sorpresas nos ofrece el filme. Que también se ve lastrado porque en la primera parte del filme, recorre todos los tópicos sobre los argentinos, de forma muy superficial, en un ejercicio de escasa imaginación y sutileza. No obstante, la película se va salvando por las interpretaciones de sus principales protagonistas, que sin estar a un nivel elevado, cumplen con el cometido. Por cierto, los que como yo aborrezcan el fútbol, que no se preocupen. Su lugar en el filme es puramente anecdótico. No va de fútbol.

Comedia irregular por lo tanto, algo desaprovechada pero que se deja ver, y que en esta ocasión no deja tan alto como en otras ocasiones el punto de vista y el humor de los presuntamente sosos nórdicos.

Valoración:

  • Valoración subjetiva: **/***.
Algunos de los momentos más divertidos del filme están en las interacciones de Christian con los más castizos porteños. Cogiéndose unos pedales impresionantes a base de caldos procedentes de la malbec argentina. Por cierto, amiguitos, cuidado con decir "cogiéndose" en aquellos lares. Aquí vale que en España es una palabra inocente, pero allí...

Algunos de los momentos más divertidos del filme están en las interacciones de Christian con los más castizos porteños. Cogiéndose unos pedales impresionantes a base de caldos procedentes de la malbec argentina. Por cierto, amiguitos, cuidado con decir “cogiéndose” en aquellos lares. Aquí vale que en España es una palabra inocente, pero allí…