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La vida secreta de Walter Mitty (2013)

The Secret Life ofWalter Mitty

He de decirlo de buenas a primeras. Este “juanpalomo, yo me lo guiso yo me lo como” de Ben Stiller no nos interesaba gran cosa en principio. Su protagonista nunca me había dicho gran cosa, ni como actor, ni como cómico, ni como director, y el avance de la película que nos ofrecieron cuando fuimos a ver alguna otra, tampoco nos animó mucho. Hasta que en un momento dado comprobé que estaba adquiriendo cierta fama entre los “fototrastornados”. Parece que el argumento tenía relación íntima y cercana con la fotografía. Y aunque las críticas parecía absolutamente divididas, al final convencí a alguien para que me acompañara a la matinal de este domingo pasado, por lo menos que saliera baratita, para poder añadirla a mi colección de Cine y fotografía. Hay que decir antes de pasar a comentarla que se basa en un relato corto del mismo título de James Thurber, y que hubo una primera adaptación de dicha obra en los años 40, perpetrada por Danny Kaye. Un ejemplo que nos demuestra que, en cine, cualquier tiempo pasado no fue mejor,… solo anterior. Me queda claro por lo leído por ahí que ninguna de las dos obras cinematográficas es especialmente fiel al original literario.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Argumento

Walter Mitty (Ben Stiller) es el responsable del archivo de negativos del departamento de la revista Life. Una persona de vida monótona, que suele soñar despierto, viéndose a sí mismo como el héroe de aventuras y hazañas insólitas. Además recientemente siente algo por Cheryl (Kristen Wiig), una atractiva nueva compañera de trabajo, pero a quien no se atreve a entrarle, y lo está intentando a través de un servicio de contactos en internet. Pero en ese día de trabajo en el que comienza la historia, llega la noticia de que la versión impresa de la revista Life va a cerrar, pasando a ser una publicación exclusivamente en línea. Y también llega un paquete importante, el fotógrafo Sean O’Connell (Sean Penn) ha enviado un carrete de fotografías en blanco y negro, proponiendo el negativo número 25 como portada para el último número de la revista. Pero dicho negativo no está. Ha desaparecido. A partir de ahí, la vida de Mitty se convertirá en una insospechada aventura por recuperar el negativo,… y conquistar a la chica.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Interés fotográfico

Mitty es el responsable del archivo de negativos y diapositivas de la revista Life. Parece que también le dan funciones de editor, de responsable de fotografía, aunque estas dos funciones no debería ir juntas en una revista, siendo la segunda de bastante más nivel que la primera, archivista y conservador. Hay que decir que la revista Life existió realmente hasta hace no muchos años como producto en papel, que tuvo un gran prestigio en su orientación hacia el periodismo gráfico, el fotoperiodismo, pero que hace mucho tiempo que pasó su época dorada entre los años 40 y principios de los 70. Forma parte del grupo Time desde finales de los año 30, muchas de las fotografías que se han publicado entre sus páginas forman parte de importante de la historia de la fotografía, y muchas de sus portadas se consideran iconos de la fotografía mundial. En el año 2007 sufrió un proceso similar al que se nos cuenta en la película, pasó de existir en papel a ser una publicación exclusivamente en línea en internet. Pero lo cierto es que la situación tal y como se nos cuenta en la película no pudo darse de la misma forma. Su edición como revista mensual se interrumpió en el año 2000, en sus primeros tiempos fue semanal, y se reanudó su marca como suplemento dominical de varios diarios entre 2004 y 2007. Hoy en día, también podemos considerar que como publicación en internet está muerta, y el enlace life.com nos lleva a una sección de Time que funciona como archivo público de las mejores fotografías de los tiempos gloriosos de la revista. También puede interesar el Tumblr dedicado a los archivos de la revista. Si queremos conocer la actualidad fotoperiodística actual del grupo Time, mejor nos dirigimos a Lightbox.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

En cuanto al personaje del fotógrafo Sean O’Connell, desconozco si se basa en algún fotógrafo en particular, pero nos lo presentan como un aventurero romántico, que todavía fotografía con película tradicional, no habiendo adoptado las tecnologías digitales, con gran sensibilidad y talento. En una de las imágenes de la película lo vemos manejando lo que puede ser una Leica M3M2, y en la principal escena en la que sale, aparece con una Nikon F3/T en la que paradójicamente aparece montado un objetivo mucho mas moderno un 400 f/2,8G AF-S, que por  lo que he visto por ahí entre los “nikontrastornados”, no es considerado como una combinación excesivamente coherente. En esa misma escena, lleva colgada del hombro la que parece ser una Leica M6 con una objetivo que ya no me atrevo a filiar con precisión. ¿Un Summilux, probablemente? Pero ¿un 50 mm o un 35 mm? No sé. No lo puedo asegurar, ni discernir.

Bueno, como se puede ver, una película muy interesante para los “fototrastornados”.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

Interés cinematográfico

Dejando aparte lo divertido de las cuestiones relacionadas con la fotografía, varias cuestiones que podrán ser comentadas en su lugar oportuno, considero que esta película es una enorme oportunidad perdida. Con una historia que es material para una excelente película, evidentemente con el presupuesto para realizarla, con un reparto razonablemente competente, y con una capacidad técnica razonable también, tiene dos cosas que la lastran notablemente. Stiller como director, no acaba de darle el ritmo y la consistencia necesaria para que el espectador se vea inmerso en la compleja vida psicológica que se supone al protagonista, quedando el conjunto de aventuras que se nos presenta como una serie de situaciones más o menos (in)verosímiles, con un menos que moderada cohesión entre ellas. El tono de la película, buenrollista y destinada a dejar buen sabor de boca en los espectadores de la temporada navideña en la que se estrena, tampoco aporta necesariamente coherencia a la historia que se nos cuenta. Que mejora mucho si la reinterpretas, en clave de permanente fantasía, y con un tono amargo final que le sentaría muy bien. Porque no sé si soy yo el único, pero a mí me parece que el “happy end” final es, en realidad, un falso “happy end”. Incluso en contra de la voluntad de sus responsables. Es la única forma en la que siento que lo que he visto tiene razonable coherencia. No daré más detalles, y que cada cual la vea y la interprete como considere oportuno. Por otra parte, el desarrollo de la trama es sumamente previsible… la cartera,… el contenido de la última foto,…

En el campo de la interpretación, ya he declarado mi prevención hacia Stiller como actor y cómico, y aunque está mejor que en otros productos que le he visto, tampoco va a hacer que salte muchos puestos hacia arriba en mi lista de actores favoritos. Digamos que cumple. La chica, Kristen Wiig, se sale de los papeles que le había visto en otras ocasiones, está elegante, guapa y encantadora, que es lo que se le pide, y lo hace bien. Es cierto que su personaje es el que mueve a actuar al protagonista, pero tiene una presencia relativamente secundaria. Simpáticas las apariciones en pantalla de Penn, así como de Shirley MacLaine como madre del protagonista.

En fin, que tenemos una película con mucha potencialidad, con algún momento conseguido entre medio, pero que ha mí me ha dejado insatisfecho. No con mal sabor de boca, pero con las ganas de que me cuente esta historia mejor y con más coherencia. Como ya he dicho, tendrá su entrada pertinente en mi colección de Cine y fotografía. Yo le pongo, echándole muy buena voluntad, tres estrellas ***. Lo dicho, sin mal sabor de boca, entretiene, aunque deja insatisfecho.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

¡Hatari! (1962)

Hatari!

Parece lógico que si una película tiene como personaje principal a una fotógrafa, deba formar parte de esta colección de la fotografía en el cine. Si la película es esta obra ya tardía del genial Howard Hawks por la que siempre he tenido debilidad a pesar de la cantidad de defectos que le encuentro, más. Y si la fotógrafa es tan mona y tan yeyé como era la Elsa Martinelli de la época, lo que no entiendo es cómo no la había reseñado todavía. Pero a continuación solvento la carencia.

Los primeros encuentros de la fotógrafa italiana d’Allessandro, alias “Dallas” ¡!, con los machotes de los cazadores son poco afortunado; aunque salir corriendo sin pantalones para no perderse la expedición hace que algunos se pongan de su parte de inmediato.

Argumento

En algún lugar de Tanganika (actualmente región continental de Tanzania), en las proximidades del crater del Ngorongoro, un grupo de cazadores especializados en obtener especímenes vivos para los zoológicos europeos y americanos, liderados por Sean Mercer (John Wayne), sufren un percance cuando uno de ellos sufre el ataque de un rinoceronte. Esto coincide con la llegada de la fotógrafa Anna Maria d’Allessandro enviada por el zoológico de Basilea para documentar visualmente la caza de los animales. Y de paso para trastocar el mundo de machitos en el que viven, en el que sólo destaca la presencia de Brandy de la Court (Michèle Girardon), propietaria del negocio, pero a la que por su juventud todavía no ven como mujer. Cosa que cambiará durante la película. Durante tres meses, convivirán, tendrán aventuras, se enamorarán, adoptarán elefantitos, hasta que termine la temporada, donde todos tendrán que tomar decisiones. Y retomar la caza del rinoceronte maldito.

Uno de los momentos en los que los cazadores empiezan a admitir la presencia de Dallas es cuando ésta al piano y Pockets (Red Buttons) a la armónica interpretan “Old Folks ant Home”.

Interés fotográfico

Como ya he dicho, el personaje de Elsa Martinelli es una fotógrafa. Bien es cierto que cuando llega, no se muestra muy ducha en manejarse con la cámara en el campo, pero lo cierto es que dado el encanto de la actriz y del personaje,… eso importa poco. Como fotógrafa, se maneja con lo que a mí me parece una Nikon S2. En algún sitio he leído que sería una Nikon SP, más propia de la época en que se rodó la película. Pero comparando las imágenes del filme con las del libro Cómo coleccionar cámaras clásicas de Ivor Matanle, decididamente me decanto por la primera. Nikon, antes de centrarse en la fabricación de cámaras réflex, especialmente con la aparición de la estupenda Nikon F, fabricó cámaras telemétricas. Esto fue normal en los fabricantes japoneses, que tras la Segunda Guerra Mundial, se vieron obligados por los vencedores a dedicar sus esfuerzos a la fabricación de bienes de consumo, alejados de sus producciones bélicas de los años anteriores. Tanto Canon como Nikon fabricaron cámaras telemétricas. Pero como en aquellos momentos no estaban para investigación y desarrollo, se limitaron a copiar los diseños de los ingenieros alemanes. Y así, las primeras Canon telemétricas eran copias de la Leica IIIC mientras que las de Nikon lo eran de las Contax. Tanto en su funcionamiento como en su aspecto externo.

La estilosa “Dallas”, con vestuario menos yeyé y más adecuado, Nikon en mano, documenta la actividad de los cazadores.

Por lo demás, la guapa fotógrafa nos muestra a lo largo del filme que no sólo es capaz de disparar su Nikon, sino que también revela y amplia sus propias fotografías. De lo más completa la chica.

Negativos y copias puestas a secar en el improvisado aunque amplio laboratorio que ponen a disposición de la italiana.

Interés cinematográfico

Sinceramente, analizada fríamente, la película es un cúmulo de despropósitos y azares. Especialmente si la valoramos con la mentalidad actual. Pero es que a principios de los años 60 el mundo estaba empezando a cambiar, y quizás algunas cosillas podrían resultar algo casposillas. El machismo imperante en la película, algo muchas veces inherente a la presencia del Duke, el paternalismo ante los nativos africanos, el tratamiento hoy en día poco presentable de los animales, el improbable romance entre los dos protagonistas, interpretaciones más propias de un western de veinte años antes, un rodaje en el que primero se filmaron las escenas de acción y luego se montaron por arte del guion que elaboró la escritora Leigh Brackett, que años después firmaría póstumamente el de El Imperio contraataca, no por casualidad la mejor película de la serie Star Wars. Como digo, algunos despropósitos y algunos afortunados azares.

La fotógrafa juega durate la película en varias ocasiones con el papel de damisela en apuros, como en la escena de la bañera, en la que se tapa pudibunda del ataque de un “feroz” guepardo doméstico. Que probablemente, estuviera poco interesado en los encantos de la chica. Cosa que no podemos decir de los tres maromos que entran a salvarla. Así que la toalla, cuya protección ante un felino carnívoro es más que dudosa, cumple con su misión ante los tres ejemplares de homo erectus.

Y sin embargo, me lo paso bomba con esta película. Mira que es más bien larga, con dos horas y media de duración. Pero tiene su ritmo, tiene el toque del director, llegas a coger cariño a los personajes… aunque ya habéis comprendido a estas alturas qué personaje es mi favorito. Esta llena de escenas estupendas. El duo musical que he ilustrado previamente, la acogida de la chica en la tribu masai, el paseo al baño con los elefantitos, el improbable enamoramiento de la joven Brandy con el bufonesco Pockets, todo tiene su encanto. A lo que hay que añadir el buen ritmo de las escenas de acción, las imágenes de la sabana, y la excelente música de de Henry Mancini, especialmente con ese Baby Elephant Walk, tan estupendo y tan pegadizo.

Probablemente, la escena más memorable de la película, acompañada por una de las músicas cinematográficas más memorables de la historia del séptimo arte.

Resumiendo, esta es una de esas películas que siendo totalmente imperfectas, me parece que hay que ver, y a pesar de todos us defectos le pongo 4 estrellas: ****.


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Mogambo (1953)

Mogambo

Decir que esta película del inefable John Ford está sobrevalorada es cierto. Y luego lo razonaré. Decir que simplemente por ver aparecer en pantalla a Clark GableAva Gardner y Grace Kelly, en todas las combinaciones posibles de uno, dos o los tres a la vez en pantalla ya justifica la afirmación de que es una película que hay que ver, también es cierto. Y en esto no entra la razón. Sino la devoción. La cinematográfica, claro. De lo que yo no era consciente hasta que la vi de nuevo recientemente (enero de 2011) que tenía un cierto interés para ser incluida dentro de la colección de películas de cine y fotografía. Vamos a ello.

No sé muy bien como comentar el argumento de la película. Lo cierto es que el derivado de la censura franquista es mucho más morboso. Dos hermanos incestuosos y ricos se van de safari a África para estudiar a los gorilas, y la hermana, rubísima y guapísima (Kelly), se enamora del apuesto guía (Gable) ante la atónita mirada de la eventual amante de éste, morenísima y guapísima (Gardner), que encima, la pobre, sufre un acto de contrición a mitad del filme que le lleva no sólo a estar buenísima, sino a ser buenísima. Bueno… Reconozcamos como fue de verdad. Porque la censura convirtió en hermanos incestuosos a quienes no eran más que un matrimonio joven y bien avenido, hasta que la rubia esposa es salvada de las garras de un leopardo por el apuesto guía, cayendo en el nefando pecado del adulterio.

La película tiene dos dimensiones que se enrollan entre sí. Por un lado esta la dimensión romántica, de pasiones desatadas entre los tres protagonistas, que realmente es lo que merece la pena de este filme. A pesar de que los influjos de la mojigatería de la época incluyan tonterías tales como la redención vía capilla católica del buen misionero entre los negritos de la pendona cabaretera que interpreta la Gardner, o el excesivo toque monjil que le otorgan a la rubia esposa. Pero amores son amores, y más interesantes si son representados por tan estupendo elenco Y es que además, las dos mujeres, nunca estuvieron tan guapas (imagen 2). O sí, pero es lo que parece cuando ves la película. Por otro lado es una película de aventuras que resulta a ratos infumable desde el punto de vista actual. La visión tópica y paternalista de los indígenas, la representación de los gorilas con bestias feroces y peligrosas, la representación machista de las distintas figuras protagonistas,… pues eso,… que aceptable para la época, resulta relativamente casposa hoy en día.

Y… desde el punto de vista fotográfico… ¿qué pinta esto aquí? Pues aquí entra el cuarto personaje del drama. El marido cornudo y rico (Daniel Sinden), que va de antropólogo por la vida, y que se pasa unos cuantos tramos de la película con una Leica colgada del cuello. He buscado referencias por ahí, y parece ser que se trataría de una Leica IIIf, aunque en algún lugar he leído que podría ser una Leica IIIc. Ambas son posibles por la fecha del rodaje. Ambas son cámaras telemétricas de objetivos intercambiables con montura de rosca, siendo la IIIf una evolución y perfeccionamiento de la IIIc. En algunas ocasiones aparece con un teleobjetivo, probablemente algún Hector 135 mm f/4,5 (imagen 1), aunque no lo puedo asegurar ya que en ningún momento hay un plano lo suficentemente próximo de la cámara, con un visor montado sobre la zapata de accesorios, y en otras ocasiones con un objetivo retractil, retraído sobre cuerpo de la cámara (imagen 4), con el omnipresente visor montado. En este caso, desconozco si se trataba del omnipresente 50 mm Elmar f/3,5, o si como se cuenta en esta página, podía ser un 5 cm Summar f/2. El personaje también aparece con un vistoso tomavistas, pero de este tipo de aparatos nada sé (imagen 3).

Desde mi punto de vista, es una película que hay que ver por el glamour clásico de sus estrellas. Un glamour que hoy en día es difícil encontrar. A pesar de los defectos antes señalados, realmente no te aburres con el filme. Yo le pongo 3 estrellas: ***.

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Superman (1978), Superman Returns (2006) y Spider-man (2002)

Superman / Spider-man

Me hubiera costado pensar en estas tres películas que voy a tratar conjuntamente como películas relacionadas con la fotografía. He visto las tres. En algún caso, como luego comentaré, lamentablemente. Y nunca he estado metido en el mundo de los tebeos de super-héroes. Pero me hicieron notar una cosa, sea por casualidad, sea porque uno copió a otro, el álter ego de cada uno de los protagonistas trabaja en un diario de noticias. Clark Kent como reportero del Daily Planet y Peter Parker como fotógrafo del New York Daily Bugle, ambos ficticios, y cuyos directores andan siempre ansiosos por conseguir imágenes fotográficas de los respectivos protagonistas, así como de conocer la auténtica identidad de los mismos.

En lo que se refiere a las películas en sí mismas, recuerdo que cuando vi por primera vez Superman me entretuvo. En aquellos momentos suponía una novedad y una época de mi vida, la adolescencia, en la que acogía con más facilidad las películas de aventuras de cualquier tipo. Pero con posterioridad, cuando la he vuelto a ver en emisiones televisivas me ha parecido siempre una película relativamente floja y que ha envejecido muy mal.

Superman Returns está mucho mejor desde el punto de vista técnico, claro está, y el tono de la historia es muy diferente. Pero la verdad es que tampoco me enganchó gran cosa. El personaje me sigue pareciendo un poco insulso.

Spider-man no me ha gustado nunca. Es cierto que resulta muy espectacular desde el punto de vista de los efectos especiales y esas cosas, pero los protagonistas me repelen bastante, especialmente la chica.

En lo que se refiere al interés fotográfico, pues lo ya comentado previamente. Si bien es cierto que mientras que en Spider-man es el propio protagonista el que tira de fotografía, en el caso de Superman sería un personaje secundario, Jimmy Olsen, el que actuaría como fotógrafo, sin mucho éxito. No obstante, en otras versiones no cinematográficas del personaje se ha visto a Clark Kent con una cámara fotográfica.

Por resumir, películas sólo aptas para quien no tenga más pretensiones que pasar un rato o fanáticos de los super-héroes. Yo le otorgo 2 estrellas: ** a Superman , 2 estrellas: ** a Superman Returns y 1 estrella: * a Spider-man.

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Sky Captain y el Mundo del Mañana (2004)

Sky Captain and the World of Tomorrow

Curiosa peliculita de aventuras de hace pocos años, en la que probablemente es más interesante la técnica de realización y el estilo visual más que la propia historia. Dirigida por Kerry Conran, es una ucronía en la que nos sitúa en unos años 30 del siglo XX, con su estética y ambiente, pero en el que determinados avances técnicos han permitido determinados logros, algunos de los cuales no serían posibles ni siquiera hoy en día.

En este escenario, aparece la amenaza de un misterioso Dr. Totenkopf (Dr. Calavera en alemán), protagonizado por un difunto Sir Lawrence Olivier. Cosas de la técnica y de la informática. Nuestros héroes serán Joe “Sky Captain” Sullivan (Jude Law) y la entrometida reportera Polly Perkins (Gwyneth Paltrow), ayudado por eventualmente por guapas comandantes de la marina británica (Angelina Jolie) o por sagaces técnicos (Giovanni Ribisi). Hay que decir que, a pesar del reparto, la película es de animación. Todos los decorados son digitales, y el aspecto de los personajes también está adaptado en consecuencia.

En lo que se refiere a la fotografía, la intrépida Polly realiza su trabajo como reportera acompañada de una estupenda Argus C3, una cámara telemétrica de fabricación americana. Era más bien fea, aunque no carente de encanto. Por su forma rotunda de paralelepípedo, recibió el apelativo cariñoso de “The Brick”. O sea, “el ladrillo”. Durante la acción, en su actividad como reportera, Polly Perkins utiliza más la cámara que el cuaderno de notas para realizar su trabajo. Es a la vez reportera y reportera gráfica. Con la mala suerte de que en un momento dado pierde sus carretes, quedándole sólo fotogramas para inmortalizar los momentos claves de sus aventuras, en las que no faltarán maravillas que registrar. La cámara se convierte en un personaje más de la película y sus peripecias nos arrancarán más de una sonrisa, incluso en el final del filme.

En resumen, una película entretenida para ser vista sin pretensiones, pero que no desagradará a nadie, y que satisfará a quienes gusten de cierta estética retro. yo le otorgo 3 estrellas: ***

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Saga Harry Potter (2001 – 2011)

Las películas de Harry Potter en IMDb

Esta vez nos introducimos en el mundo del cine para los más jóvenes, a través del mayor éxito editorial de la última década en literatura infantil y juvenil: Harry Potter. En esta la película se adapta con gran fidelidad el primer libro de la serie de la escritora J.K.Rowling.

Firmada por Chris Columbus, desde el punto de vista cinematográfico la primera película de la serie me parece un filme excesivamente largo, probablemente debido al deseo de Rowling de que fuese todo lo fiel posible a la obra literaria. Como es costumbre en el cine actual, hay una tremendo despliegue de efectos especiales que se comen un poco la línea base de la historia. Respecto a la actuación, se la comen casi en exclusiva los niños protagonistas. Sin embargo, la película tiene un montón de secundarios adultos de lujo, procedentes del cine y la escena inglesa, en pequeños papeles: Richard Harris, John Hurt, Maggie Smith, John Cleese, Alan Rickman, ….

La primera película ha sido continuada por siete más, una por cada uno de los libros de la saga, salvo el último que se dividió en dos películas dado lo denso del relato original. En general, la tónica general ha sido similar a la primera, aunque con variaciones de nivel cinematográfico. Así, la tercera de la saga, dirigida por Alfonso Cuarón, Harry Potter y el prisionero de Azkaban tiene niveles brillantes, mientras que otras son realmente mediocres.

Interés ferroviario

Vamos a lo que nos interesa, lo ferroviario: el Expreso Hogwart que une el andén 9 y tres cuartos de la londinense estación de King’s Cross con el colegio Hogwart. El tren, pintado de rojo, es un típico expreso británico con tracción de vapor, elegante por su reducido galibo, y con una estupenda 2-3-1 tirando de ella alegremente por los paisajes escoceses, ya que según parece las escenas al aire libre fueron rodadas en la línea de Fort Williams a Mallaig, en la que yo mismo tuve el honor de fotografíar hace unos años una composición histórica.

Por supuesto, lo que se dice de esta película desde el punto de vista es aplicable al conjunto de las películas de la saga, en las que la presencia del Expreso Hogwart es un elemento recurrente. En la última película de la saga, una fantasmagórica representación de la estación de King’s Cross aloja una de las escenas claves del final de la saga.

Interés fotográfico

Realmente, nunca pensé que incluiría las películas de la saga entre las que incluyo en mi colección de fotografía y cine. Hasta que recientemente me mandaron un mensaje con la observación de que hay al menos una película que merecería la pena su inclusión. Se trata de Harry Potter y la cámara secreta. No. No es la cámara de fotos lo que es secreta. Pero a lo largo de esta película, uno de los alumnos más jóvenes de Hogwart, Colin Creevey, va recorriendo el colegio “armado” no con una varita mágica, sino con una Argus C3 con un flash de lámpara de destello, de lo más retro, aunque aparentemente en un estado estupendo. Por lo menos hasta que queda inmovilizado al intentar fotografiar cierto monstruo.

En Harry Potter y el caliz de fuego, la periodista Rita Skeeter va acompañada por un fotógrafo que porta una gran cámara de banco, de aspecto realmente antiguo. No están muy modernizados esta gente del mundo mágico, no.

No. No presenta ningún interés fotográfico real el hecho de que las personas retratadas en las fotografías se muevan. En el mundo real eso existe. Según la tecnología utilizada se llama cinematógrafo o vídeo. Y con la expansión de internet y de servicios como Youtube, así como de las cámaras fotográficas digitales que graban vídeo, está al alcance de cualquier “muggle”. Supongo que J.K. no previó estos cambios cuando comenzó a escribir su saga.

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