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Mil veces buenas noches (2013)

Tusen ganger god natt, 2013

Última película filmada por lo tanto por Erik Poppe, antiguo fotógrafo de prensa noruego reconvertido en cineasta, y que sitúa como protagonista a una reportera gráfica. Motivo más que suficiente para que la película despierte mi interés y me lleve a las salas de cine y a incluirla en mi colección de películas con la fotografía como tema.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

Sinopsis

La película nos habla como digo de una reportera gráfica, Rebecca (Juliette Binoche), una de las más importantes del panorama de la actualidad, que a través de sus contactos ha conseguido llegar hasta el lugar donde se prepara un mujer integrista como bomba humana para realizar un atentado en Kabul. La acompaña en su recorrido hacia su destino durante un tiempo hasta que decide bajarse del coche, momento en que hace algo que llama la atención de la policía, y desencadena la detonación de la bomba humana, que la alcanza y queda mal herida. Durante el periodo de recuperación en su casa de Irlanda, comprueba que los riesgos de su profesión están afectando a su familia, especialmente a su marido, Marcus (Nikolaj Coster-Waldau), y a su hija mayor, Steph (Lauryn Canny), una introspectiva pero inteligente adolescente de quince años. Un viaje con esta a África provocará la crisis en el entorno familiar, y la necesidad de replantearse toda su vida.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

Interés fotográfico

Evidentemente, teniendo en cuenta la temática, siempre es interesante conocer las condiciones y la ética asociada a un trabajo arriesgado como es el de fotógrafo en zonas de conflicto. Película ambiciosa en cuanto a los temas que trata. La necesidad del fotógrafo en zonas de conflicto, la necesidad de la libertad para realizar su trabajo, la censura, la ética del fotógrafo en cuanto a mero espectador o potencial actor de lo que está sucediendo, el delicado equilibrio de la mujer que trabaja, y además poniendo en riesgo su vida, y su compromiso hacia su familia,… Hemos de suponer que Poppe tendrá bien pensados los temas, ya que él mismo desarrolló este trabajo. También que, por ese motivo, las escenas de la fotógrafa en situación de conflicto debemos considerarlas realistas, o al menos, de una forma razonable.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Desde el punto de vista del material, da la sensación de que podría haber cierto «emplazamiento de producto» por parte de Canon. El material que vemos utilizar a Rebecca es todo de esta marca. Dos cuerpos de cámara, uno de la serie 1D, probablemente una EOS 1D X, el cuerpo profesional más actual de la marca orientado a esta profesión, que data de 2012. Lo solemos ver montado con un zoom de la serie L, probablemente un EF 24-70/2,8L II USM, modelo también del año 2012. La otra cámara es probablemente un EOS 5D Mark III, otra cámara que lleva en el mercado desde el mismo año, en esta ocasión frecuentemente calzada con un EF 70-200/2,8L II USM, modelo que salió al mercado en 2010. Estas me parecen las opciones más lógicas dado el aspecto de los aparatos y la fecha de realización del filme. No obstante, podrían en algún caso ser algún modelo anterior. No he dispuesto de ninguna imagen con suficiente resolución para confirmarlos. En algún momento aparece también con alguna focal fija muy luminosa, pero no he llegado a averiguar si se trata del 50/1,2 o del 85/1,2, ambos de la serie L, y de aspecto externo muy similar.

 

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

No sólo es eso, sino que en el viaje a ÁfricaRebecca da a su hija Steph una compacta que por su aspecto y fecha diría que es una Canon Powershot G12, compacta alta de gama, con la que la adolescente toma también algunas secuencias de vídeo para su posterior trabajo escolar.

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La joven Steph empuña su cámara compacta cedida por su madre, para documentar su experiencia en un campo de refugiados africano.

Interés cinematográfico

Pese a las consideraciones del apartado anterior, pese una realización correcta en los aspectos técnicos fundamentales, a la historia, que podría estar cargada de situaciones fuertemente emocionales, la película resulta algo fría. Además de excesivamente previsible en algunos momentos. Quizá esa limpieza y corrección académica en la realización pasa factura a una película con unos temas que precisan un poco más de barro, de meterse en la mentalidad de los personajes, de sentir la fricción intensa de los conflictos desatados,… La película discurre a pesar de los temas tratados dentro de cierto convencionalismo, y eso no le sienta bien.

Y eso que los intérpretes ponen de su parte para que la cosa salga a flote. Binoche es un valor seguro que da todo lo que puede en sus papeles. Curiosamente no es la primera vez que la vemos empuñando una cámara fotográfica, aunque ha llovido mucho desde entonces. Coster-Waldau, que abandona su pose de duro espachín en la que le hemos podido ver reciente, también está convincente en su papel de biólogo marino comprometido, y padre de familia no menos comprometido. Incluso la joven Canny cumple su difícil papel, que le obliga a confrontar a una peso pesado como es Binoche.

Pero la película, que se deja ver, se me queda un poco corta. No llega como he comentado a producirme las sensaciones y las emociones que esperaba. Y desde ese punto de vista, aunque le doy un aprobado, lo consigue por los pelos. Ni que decir tiene que irá a engrosar mi lista de películas con temática fotográfica. Por ello se queda sólo con tres estrellas: ***, muy justitas.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

La bandera de Iwo Jima

Una de las fotografías más conocidas de la Segunda Guerra Mundial, y esto es prácticamente igual que decir que de todo el siglo XX o de la historia de la fotografía, es Alzando la bandera en Iwo Jima de Joe Rosenthal. Esta fotografía representa a un grupo de seis soldados norteamericanos alzando la bandera de los Estados Unidos en lo alto del monte Suribachi durante la batalla de Iwo Jima. El hecho se produjo en los principios momentos de la batalla, que duró bastantes días y fue muy sangrienta. De hechos, de los seis hombres que aparecen en la fotografía, tres morirían en la batalla. Los otros tres fueron utilizados por la propaganda militar norteamericana para recaudar fondos. No entraremos aquí en la polémica sobre el hecho de que esta no fue realmente la primera bandera que se izó sobre el lugar, y que hubo otro fotógrafo que estuvo en ese hecho, en el original. La cuestión es que la fotografía se convirtió en irónica, y ha inspirado algunas producciones cinematográficas. Comentaremos dos.

Fotograma de la película de Eastwood que representa el momento de la toma de la famosa fotografía.

Fotograma de la película de Eastwood que representa el momento de la toma de la famosa fotografía.

Banderas de nuestros padres (Flags of Our Fathers)

Esta es una producción reciente, de 2006, que forma una díptico junto con Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima). Ambas dirigidas por Clint Eastwood nos hablan de la tremenda batalla que se celebró ya muy avanzada la contienda mundial. La película tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera en la que se nos cuenta el comienzo de la batalla y algunos de los días posteriores desde el punto de vista de las fuerzas armadas norteamericanas, situando como hecho central el momento en el que Rosenthal toma la fotografía que hemos comentado.

En la fotografía vemos a Rosenthal desembarcando en Iwo Jima.

En la fotografía vemos a Rosenthal desembarcando en Iwo Jima.

En una segunda parte, seguimos las peripecias de los tres militares que sobrevivieron de los que aparecen en la fotografía alzando la bandera, y que fueron utilizados como propaganda por el gobierno norteamericano para recaudar fondos. Hombre que no todos pudieron asumir su condición de héroes en la misma medida, ni pudieron aprovecharse de ella.

Vista de la batalla y la isla desde el monte Suribasi.

Vista de la batalla y la isla desde el monte Suribachi.

He de decir que la película no es de las que me gustan de Eastwood. Desde luego está excelentemente realizada; pero creo que ideológicamente esta realizada para consumo interno estadounidense, especialmente en un época en la que está de por medio las consecuencias de la guerra de Afganistán. En cualquier caso, no pasa nada por verla y yo le pongo tres estrellas: ***. De todos modos, la otra película del díptico, rodada en japonés y desde el punto de vista de lo que pudieron sentir y sufrir los defensores japoneses de la isla, me parece una película muy superior, para mí una de las mejores del director, y eso es mucho decir, y una de las mejores películas bélicas que he visto, y una de las mejores películas de su década en mi humilde opinión.

Los tres héroes en su papel propagandístico para las fuerzas armadas norteamericanas.

Los tres héroes en su papel propagandístico para las fuerzas armadas norteamericanas. El de la izquierda representa a Ira Hayes, protagonista de la siguiente película.

El sexto héroe (The Outsider)

Aquí estamos ante una película de 1961, más de cuarenta años anterior y mucho más cercana a los hechos descritos, que dirigida por Delbert Mann y protagonizada por Tony Curtis, nos cuenta la vida de uno de los tres supervivientes de la foto, Ira Hayes, a quien daba vida CurtisHayes no asumió bien la fama que le produjo su conversión repentina en un héroe, y tras la contienda cayó en el alcoholismo. Algo muy común entre los jóvenes de su etnia, ya que Hayes era de origen nativo-americano. Hayes murió diez años más como consecuencia de su alcoholismo, después de una vida trágica.

En la película del 61, vemos a los tres héroes descender de una avión en su gira propagandística.

En la película del 61, vemos a los tres héroes descender de una avión en su gira propagandística.

Esta película la vi hace realmente muchos años pero la tengo bastante grabada en la memoria, y junto con alguna otra película de tono dramático es la demostración de que Tony Curtis tenía un razonable talento interpretativo que no se basaba meramente en un estar ahí y lucir guapo. En su momento me interesó bastante, y por ello le daré a esta película cuatro estrellas: ****. Aunque no parece muy probable que hoy en día haya muchas oportunidades para verla. De forma legal, me refiero. En este país.

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Ira Hayes, interpretado por Tony Curtis, cayó en el alcoholismo y tuvo sus problemas con la justicia. El heroísmo es un concepto confuso y complejo, de consecuencias imprevisibles.

Salvador (1986)

Salvador

Otra de las recomendaciones de CSC Magazine desde que ha comenzado a publicar artículos sobre películas relacionadas con la fotografía. En cualquier caso, este filme de Oliver Stone hace tiempo que estaba en mi punto de mira, y finalmente he conseguido acceder a una copia decente.

El personaje protagonista con una cámara que no he conseguido identificar. Durante el visionado del filme estaba casi convencido de que eran de Nikon, pero la aparición de una Canon F1, y alguna otra imagen que he visto por ahí, me hacen pensar en que tal vez sean de esta última marca.

El personaje protagonista con una cámara que no he conseguido identificar. Durante el visionado del filme estaba casi convencido de que eran de Nikon, pero la aparición de una Canon F1, y alguna otra imagen que he visto por ahí, me hacen pensar en que tal vez sean de esta última marca.

Argumento

Richard Boyle (James Woods) es un reportero especializado en conflictos, que tras recorrer el mundo se encuentra bastante quemado dentro de la profesión, y con un matrimonio absolutamente fracasado en Nueva York. Cuando se entera por la televisión de que hay disturbios en El Salvador, estamos en 1980, se busca un compañero con algo de dinero, Doctor Rock (James Belushi) y con un viejo coche viajan hasta el país centroamericano. Allí se encontrará con una joven amante, María (Elpidia Carrillo), y otro reportero gráfico de gran integridad, John Cassady (John Savage). Pero también con los paramilitares, con la guerrilla, con el pueblo que sufre, con las monjas del cuerpo de paz, con los integrantes agentes de la CIA, con la corrupción política, con los abusos policiales,… y entre borracheras y colocones con hierba, encontrará un camino hacia la denuncia y la integridad. Que no será fácil.

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El protagonista en un momento feliz con su amor salvadoreño, la guapísima María.

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John Savage luce lo que creo que es una Leica M3, mientras conversa con James Woods.

Interés fotográfico

Nos encontramos con una nueva película de reporteros gráficos en zonas de conflictos violentos. Fotógrafos de guerra. En esta ocasión, en uno de eso podridos conflictos que han empobrecido constantemente a las gentes de Centro y Sudamérica, cogidos entre la pobreza y los intereses de las potencias que pelearon los conflictos «de baja intensidad» fuera de sus fronteras. El trabajo de estos profesionales es difícil, muchas veces cogidos entre los intereses de todas las partes, que quieren utilizarlos, o callarlos. Con su vida en continuo riesgo.

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A la guapa Valerie Wildman le toca el papelón de interpretar a una periodista «yuppie», como se decía en la época, con posturas progubernamentales. Muy pija ella.

Entre los materiales utilizados, al principio creí ver los caballos de batalla de la época, fundamentalmente cámaras y objetivos Nikon, aunque la clara aparición de una Canon F1, en una época en que Canon lo intentaba pero no conseguía ponerse a la altura de las todopoderosas Nikon, y algunas de las imágenes que examinado después, me hacen suponer que el material que aparece es fundamentalmente Canon. Todas ellas con ópticas fijas, que no se distinguen, aunque en algún momento hablan de un angular de 24 o 28 mm. Eso sí mencionan un 120 mm, focal típica de Nikon, no he encontrado ningún 120 en el Camera Museum de Canon, que tiene más querencia por los 135 mm. Pero sin duda la más interesante es un Leica que usa el personaje que interpreta John Savage, que me parece una M3 negra. Por un momento pensé que podría ser una M4 o alguna de sus variantes, pero por la posición del mando para rebobinar la película, me decanto por la M3. Y como la usa a la altura de la cintura para sacar fotografías en momentos difíciles.

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Los reporteros se ven involucrados constantemente en situaciones de riesgo, una vez provocadas por las arbitrarias acciones de los militares y paramilitares derechistas,…

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… y otras veces por las impetuosas acciones de las guerrillas de izquierda.

Interés cinematográfico

Oliver Stone siempre ha tenido un especial interés por el cine con contenido político, y por la crítica a las actuaciones de su país en los conflictos internacionales, y aquí estamos en esta cuestión. La película se basa en hechos reales, aunque en muchas ocasiones cambia los nombres de los personajes. Por ejemplo, en el caso de la violación y asesinato de las misioneras norteamericanas. El hecho sucedió como lo cuenta, pero los nombres de las víctimas son distintas que los de los personajes de la película. Con buenas interpretaciones en general, aunque Woods que fue candidato al óscar me parece un poco histriónico, la película bordea el tópico, lo cual le puede quitar credibilidad en unos hechos que fueron realmente graves, violentos, en el principio de una guerra que se extendería por más de una década.

De todas formas es una película que no está mal, y la recomendaré poniéndole 3 estrellas.

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La actriz Cynthia Gibb encarna a Cathy Moore, una animosa misionera norteamericana, que parece claramente una representación de Jean Donovan, violada y asesinada por militares de paisano junto con tres monjas norteamericana en El Salvador.

 

 

 

 

 

Las flores de Harrison (2000)

Harrison’s Flowers

Esta es una de esas películas que cuando se estrenaron en su momento tenían buena pinta, pero que la promesa de una descripción descarnada de unos hechos que remueven las conciencias de quienes las tengan, hizo que demoráramos la visita al cine hasta que definitivamente desapareció de la cartelera. Después, el filme de Élie Chouraqui llegó a las televisiones y al vídeo, pero nunca encontré un momento para verla. Hasta que hace poco leí una reseña en la que vi que tenía que incluirla en mi colección de películas sobre fotografía. Y aquí va mi reseña.

El personaje que interpreta Elias Koteas recibe un premio por su labor como fotógrafo de manos de su amigo Harrison (David Strathairn).

Argumento

Sarah Lloyd (Andie MacDowell) es una mujer que trabaja como editora en Newsweek, revista para la que trabaja también su marido Harrison (David Strathairn) que es un respetado y premiado fotógrafo especializado en zonas de conflicto bélico. Ambos están enamorados, tiene dos niños pequeños, y en los ratos en los que está con su familia Harrison cuida en un invernadero de las flores que le envía de todo el mundo su cuñado botánico. Harrison es enviado a la antigua Yugoslavia a principios de los noventa del siglo XX, a un conflicto al que no se le da mucha importancia, hasta que desaparece y es dado por muerto en una región de Croacia cerca de Vúkovar. Sin embargo, Sarah se resiste a creer en la muerte de su marido, y haciéndose pasar por reportera gráfica se va a la zona a buscarlo. Las dificultades empezarán pronto, porque el caos y el salvajismo bélico de una intensidad imprevista. Sólo con la ayuda de otros dos fotógrafos de prensa, Marc Stevenson (Brendan Gleeson)Kyle Morris (Adrien Brody), más la de su amigo Yeager Pollack (Elias Koteas) que irá a buscarla, conseguirán llegar a la ciudad mártir y averiguar qué es lo que ha pasado y qué es lo que está pasando.

Harrison fotografía a Sarah mientras viven su relación conyugal entre misiones del fotógrafo.

Interés fotográfico

Básicamente, al igual que en la muy reciente reseña de The Bang Bang Club estamos ante la vida de los fotógrafos de guerra. Una vida muy dura, especialmente en conflictos despiadados como en las guerras yugoslavas en las que la muerte de periodistas o trabajadores de los medios de información estuvo a la orden del día. Aquí estamos ante una descripción muy gráfica de los peligros que corren, en regiones en las que no hay ningún tipo de ley y la humanidad se ha perdido.

Desde el punto de vista de los chismes fotográficos, mientras que en la película citada en el párrafo anterior veíamos sobre todo cámaras Nikon, en esta lo que vemos son modelos de la Canon EOS 1, buque insignia de la marca tras la implantación del sistema EOS, y que fue rápidamente adoptada en el mundo del periodismo en diversos ámbitos. No he conseguido identificar los objetivos que llevan, he tenido la sensación de que algunos eran inapropiados.

Adrien Brody compone un personaje de apariencia fría y cínica, pero que resulta mucho más comprometido y comprensivo de lo que nadie podría esperar.

Interés cinematográfico

Indudablemente estamos ante una película cuyo objetivo es denunciar. A través de las vivencias de los protagonistas, nos acercamos a la realidad de una guerra con un nivel de brutalidad como ya nadie esperaba en la Europa de finales del siglo XX. Los odios étnicos, las unidades militares basadas en bandas y en paramilitares sin control, las políticas de limpieza étnica, el abuso a la población civil y en especial a las mujeres, todo ello con una reacción internacional sumamente débil, que tardó en darse cuenta de lo que allí pasaba, y que tardó aun más en reaccionar poniendo coto a lo que allí pasaba. Realmente es un episodio de la historia que trae la vergüenza sobre los países que se dicen a sí mismos civilizados. La realización es competente y la interpretación correcta por parte de los protagonistas, y mejor por parte de los personajes secundarios. Cosas que pasan. Mi valoración es de una película con 3 estrellas: ***.

Elias Koteas y Andie MacDowell evolucionan por lo que fueron las ruinas de la ciudad croata de Vúkovar.

Bajo el fuego (1983)

Under Fire

Esta película dirigida por Roger Spottiswood es una recomendación que me ha llegado en los últimos años por varias vías como filme paradigmático en relación con la fotografía. Y más concretamente con el fotoperiodismo. Sin embargo, yo no la conocía. Ni había oído hablar de ella a pesar de su reparto de campanillas. He tardado un poco en hacerme con una copia razonable de la misma, ya lo he conseguido y aquí os cuento mis impresiones.

Price (Nolte) y Grazier (Hackman) charlan sobre las vicisutudes de la guerra en África. Price cuelga de su cuello una apañada Leica, probablemente una M4-P.

Argumento

Russell Price (Nick Nolte) es un reportero gráfico, un fotógrafo de prensa que va de guerra en guerra por el mundo. Nos situamos a finales de los años 70 cuando la guerra fría sólo es fría sólo para los principales contendientes, porque numerosos conflictos bélicos calientan diversos lugares del tercer mundo. Y así conocemos a los principales personales con el fin de uno de estos conflictos en África. Además de Price, está la pareja formada por Alex Grazier (Gene Hackman) y Claire (Joanna Cassidy), periodistas cuya relación se tambalea. Price siente algo por Claire, claro. También un mercenario cínico y sin escrúpulos, Oates (Ed Harris). Pronto volverán a encontrarse todos de nuevo en un nuevo conflicto. La revolución sandinista está en plena efervescencia, y allí se dirigirán. También se sumará a este colectivo un taimado espía francés Marcel Jazy (Jean-Louis Trintignant). Pronto Price empezará a sentir que las bases en las que se ha basado su trabajo se empiezan a tambalear. Ya de pareja, en todos los sentidos, con Claire, se verá obligado a tomar partido, cuando ha hecho de la neutralidad su peculiar bandera. E incluso tendrá que comprometer su ética como periodista gráfico. Y no sabe cuáles podrán ser las consecuencias.

Price (Nolte) y Claire (Cassidy) se ven sorprendido por unos jóvenes guerrilleros en la casa del espía francés Jazy (Trintignant) que se encara con todos ellos. Price sujeta una Nikon F2 con un teleobjetivo. Equipo poco adecuado para el momento.

Interés fotográfico

Evidentemente, se deduce del argumento que he resumido. El protagonista es un fotógrafo. Un fotógrafo que vive procurando que los conflictos que cubre no le afecten. Y en un momento dado deberá plantearse cuestiones éticas. Cuestiones que hasta ahora no se había planteado. Sobre si hay opciones preferibles entre los que pelean las guerras. Sobre si eso puede o debe afectar a su objetividad como fotógrafo. Incluso si está dispuesto a sacrificar lo más sagrado que considera. Mostrar la verdad de los hechos tal y como los ve.
Desde el punto de vista del aparataje, vemos que Price lleva habitualmente varias cámaras. Una Leica, probablemente una M4-P, y varias Nikon F y F2 con distintos objetivos cubriendo desde los angulares moderados (no se habían puesto de moda en la época todavía los 24 mm) a teleobjetivos medios. Lo propio de los reporteros de la época. Bien ambientado.

Price (Nolte) huye de los soldados del ejército somozista, protegiendo los importantes negativos que acaba de tomar y que desacreditarán notablemente al dictador y a sus fuerzas armadas ante la opinión pública de los Estados Unidos, de cuya ayuda dependen.

Interés cinematográfico

Indudablemente, el principal atractivo de la película es su excelente reparto, aunque probablemente visto en retrospectiva, todavía no había llegado el mejor momento para muchos de los protagonistas de la misma. Aunque desde luego no eran ya unos críos. Sin embargo, considero que la producción de la misma es un poco chapucera y descuidada, que podrían haber integrado mejor la historia con la historia real que acaba de suceder en Nicaragua y que en las reflexiones políticas podrían haber tirado menos de tópicos y haber profundizado más. No ha acabado por satisfacerme del todo Son cosas que pasan.

Así pues, una 2 estrellas: **.

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La chaqueta metálica (1987)

Full Metal Jacket

Stanley Kubrick realizó con esta película su segunda incursión en el cine bélico tras dos décadas desde la excelente Senderos de gloria. Y lo hace contando su propia versión de la Guerra de Vietnam, en un momento en el que ya se había empezado a revisar de formas diversas este conflicto bélico, tan traumático para los Estados Unidos ya que se puede considerar una derrota en toda regla. Tanto en lo militar, como en el frente político interior, por la tremenda contestación que hubo hacia el conflicto. Y Kubrick nos ofrece en la práctica dos películas en una. Dos «mediometrajes» conectados por un interludio, con un personaje común que los conecta, Joker (Matthew Modine).

El primer «mediometraje» es el período de instrucción de los infantes de marina norteamericanos. Y se centra especialmente en el recluta gordo y torpe (Vincent d’Onofrio) que todo lo hace mal y en el sargento instructor (R. Lee Ermey), el típico militar fascistoide. Reconozco que la interpretación, excelente, de d’Onofrio me produce auténticos escalofríos hacia el final de esta parte. La progresión de la acción hasta su consecuencia final me parece excelente.

Después encontramos el interludio en el que encontramos a Joker convertido en reportero militar en Vietnam. El personaje mantiene su eterno cinismo y desapego a cualquier situación, y se nos presenta con la ligereza del militar que no está expuesto directamente al fuego, en un momento de tranquilidad. El interludio termina con el comienzo de la ofensiva del Tet, bajo el ataque del Vietcong y el ejército de Vietnam del Norte.

El segundo «mediometraje» nos lleva precisamente a seguir a Joker y a otro compañero reportero militar, acompañando a una unidad de la infantería de marina norteamericana en la toma de Huế, la última de las posiciones en ser recuperadas de las tomadas por los comunistas. Una batalla dura donde ambos bando se emplearon con intensidad. Es el lugar donde el protagonista podrá medir con precisión la naturaleza de sus sentimientos y sus capacidades en una situación aberrante como fue esta guerra. Desde mi punto de vista, esta parte de la película es también donde el director hace gala de mayor virtuosismo en el manejo de la cámara y de la narración bélica.

Desde el punto de vista fotográfico, dos cosas. En primer lugar, la primera escena que vemos del protagonista en Vietnam incluye el robo de una estupenda Nikon F por parte de un vietnamita a Rafterman (Kevyn Major Howard). Este personaje es un fotógrafo militar que acompaña a Joker en la realización de los reportajes que les encargan los órganos de propaganda militar. A lo largo del filme, ambos personajes salen portando una o dos Nikon F cada uno, en distintas configuraciones, con o sin fotómetro incorporado. La Nikon F fue la primera gran cámara sistema réflex para película de 35 mm con un uso profesional intensivo, y que fue muy apreciada por los corresponsales de guerra, tanto por su dureza y resistencia, su fiabilidad, y su posibilidad de configurarla al gusto. Es una cámara icónica en la historia de la fotografía, que luego se declinó en distintas sucesoras hasta llegar a la F6, el canto del cisne de la fotografía química en ese formato, un aparato también excelente de todo punto de vista pero con una difusión muy limitada por la adopción generalizada de las tecnologías digitales. La segunda cuestión es que la iluminación de la película es de primer nivel, con una fotografía que me parece impresionante, especialmente durante las escenas en la ciudad de Huế.

En resumen, una película de primer nivel, que conviene ser vista por todo amante del cine, e imprescindible como uno de los referentes del cine bélico.

Yo le pongo 4 estrellas: ****.

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El año que vivimos peligrosamente (1982)

The Year of Living Dangerously

Esta película de Peter Weir nos presenta a un periodista novato (Mel Gibson), australiano, que viaja a Yakarta (Java), Indonesia, en 1965 cuando Sukarno está a punto de ser desalojado del poder por los militares de derechas. Allí conoce a dos personas que cambiarán su vida. Por un lado su fotógrafo y camarógrafo, Billy Kwan (Linda Hunt), también es australiano pero de ascendencia china, y de muy corta estatura, y quien le enseñará a moverse en el país, y le proporcionará las bases para su triunfo como periodista. También le presentará a la segunda persona, una británica (Sigourney Weaver), ayundante del agregado militar de su embajada, con quien vivirá una historia de amor .

En lo que se refiere a su relación con la fotografía, la cuestión está clara. Por mucho que «parezca» que el personaje protagonista es el periodista, para mí, el auténtico protagonista, el que aporta los valores y el drama, es el personaje de Billy Kwan, por el que su intérprete, Linda Hunt, una mujer haciendo de hombre, se llevó un merecido Oscar.

Fotógrafo y camarógrafo, lo mismo cargado con una cámara de televisión que con un tomavistas, que en momentos más íntimos con su Nikon F, la legendaria cámara de los reporteros gráficos de los años 60, es la visión crítica, es la conciencia de los que está pasando en el país, donde los perdedores siempre son los ciudadanos, el pueblo. A lo largo de la película nos va dedicando una serie de frases, de sentencias, que podrían entrar en cualquier antología de citas cinematográficas. Algunos ejemplos:

(Ironizando sobre las fotografía de mujeres desnudas)
«Si está enfocada es pornografía, si no es arte.»

«La ventaja de ser un enano es que puedes ser más inteligente que los demás, y nadie te envidia.»

(Aludiendo al comprometido contenido social de sus fotografías)
«No me importan las fotografías, lo que me importa es el contenido.»

En resumen, una película que sin duda no es perfecta, pero que es muy recomendable. Incluso un actor tan limitado como Gibson resulta en una película como esta. Aunque el mérito sea de una mujer haciendo de australiano de origen chino pequeñito.

Yo le pongo 4 estrellas: ****

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