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Life (2015)

Life

El director de esta película, el holandés Anton Corbijn (página personal), comenzó su carrera artística como fotógrafo, fundamentalmente en el ámbito de la música.  En un momento dado, se pasó a la dirección de vídeos musicales donde también destacó hasta que decidió pasarse a la dirección de largometrajes de cine. He visto un par de ellos, con sensaciones contrapuestas. Ahora ha decidido combinar su primera pasión con la actual y nos ofrece una película con una fotógrafo como protagonista, y una célebre sesión fotográfica como eje central de la película.

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Los dos protagonistas de la película, actor y fotógrafo, antes comenzar su reportaje juntos.

Argumento

En 1955 Dennis Stock (Robert Pattinson) era un fotógrafo que intentaba destacar en su profesión. Quería hacer algo significativo. Trabajaba en Los Ángeles, dentro del mundo del cine, como fotógrafo de plató. Eventualmente cubriendo para algunas revistas los acontecimientos relacionados con el mundillo. Pero quiere algo más. En un momento dado, se fija en un joven actor de Indiana, que acaba de rodar East of Edén (Al este del Edén). Se trata de James Dean (Dane DeHaan), a quien no conoce casi nadie porque la película no se ha estrenado todavía. Si es relativamente conocido se debe a su relación con la guapa actriz italiana Pier Angeli (Alessandra Mastronardi). Stock quiere hacer un reportaje sobre el joven y lo quiere publicar en Life. Puede ser la oportunidad que ambos esperan para despegar en sus carreras.

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James Dean (DeHaan) y Pier Angeli (Mastronardi) cuando el primero apenas era conocido en la premier de una película de la segunda.

Interés fotográfico

Desconozco en qué medida se han documentado los responsables del filme sobre como fue realmente la relación entre ambos jóvenes. Supongo que sobre la base de unos hechos reales, los diálogos y parte de la acción están totalmente ficcionalizados para dar interés dramático a la película. Pero efectivamente la sesión o sesiones entre fotógrafo y futura brillante pero efímera estrella del cine fueron reales. Al final de la película, en los créditos finales, se nos proyectan algunas de las fotografías que se conservan de las mismas. Alguna de ellas ha llegado al estatus de icono de la época, especialmente la fotografía de Dean caminando bajo la lluvia por Times Square en Nueva York

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La fauna habitual de fotógrafos de prensa americanos con sus Speed Graphic y alguna Rolleiflex. Stock (Pattinson), en medio, un poco sieso, con su Leica M3 y un flash de lámpara.

El material utilizado es el habitual para la época. En las alfombras rojas de los estrenos vemos abundancia de las Speed Graphic de Graflex, casi un estándar para los fotógrafos de prensa americanos desde los años 30 hasta los 40. Eran cámaras que admitían habitualmente película de gran formato de 4 x 5 pulgadas (9 x 12 cm), aunque también podían llevar respaldos de película en rollo de formato medio.  También se ve alguna Rolleiflex. Las emblemáticas réflex binoculares para película en rollo de formato medio y negativo de 6 x 6 cm. Ambos tipos de aparatos, en situaciones de escasa luz, podían llevar acoplados los flashes de lámpara con sus características parábolas reflectoras, y que dan su aspecto característico a las fotografías periodísticas de la época.

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En el baile de instituto en el pueblo de Indiana, vemos a Stock (Pattinson) con los dos modelos de Leica que comentamos.

Pero a Stock no lo vemos con ninguna de las dos cámaras. Desde este punto de vista, Stock nos muestra la transición de las cámaras Leica en los años 50. Leica lanzó en 1954 al mercado la primera de sus cámaras telemétricas de la serie M, con montura de bayoneta, que todavía perdura hoy en día, incluso con modelos de captura electrónica digital. A Stock lo vemos con una de estas primeras cámaras, la Leica M3, uno de los modelos más conseguidos y más apreciados de la marca alemana. Pero en esos momentos todavía seguía fabricando y vendiendo su serie de telemétricas con montura de rosca. Y en la película Stock también lleva una. De la gama más alta, una Leica III. A mí me da la sensación de que se trata de una Leica IIIf, que se fabricaron entre 1950 y 1957. No puede ser el modelo más avanzado de esta gama, porque la Leica IIIg se fabricó entre 1957 y 1960. Además tiene un aspecto externo que es fácil de diferencia de sus hermanas anteriores. Pero podría ser una Leica IIIc, modelo fabricado entre 1940 y 1951. De hecho, existe un famoso retrato de Dennis Stock realizado por Andreas Feininger en la que lo vemos empuñando una Leica IIIc con objetivo Summitar 5 cm 1:2. En la película, la Leica III que aparece, sea una ‘c’ o una ‘f’, la vemos en varias ocasiones con el Elmar 5 cm 1:3,5. Esto no resulta plausible, ya que un fotógrafo de reportaje buscaría llevar una óptica más luminosa. La M3 con la que aparece sí que lleva un 50 mm 1:2. Probablemente, uno de los primeros Summicron retráctiles. Aunque sería posible colocar el mencionado Summitar con un aro adaptador de rosca a bayoneta.

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Stock no dudaba en tomar imágenes de interior con escasa luz. ¿Qué película llevaría? ¿Alguna de las primeras Tri-X de 35 mm? En aquellos momentos, y hasta 1960, la Tri-X tenía una sensibilidad nominal de 200 ASA. Aunque se podría forzar. El grano era muy aparente.

He de decir que me he pasado un buen rato contemplando las fotografías de aquella sesión, y así me dan la impresión de estar hechas con una óptica angular. Pero en aquel momento los angulares eran muy poco luminosos. Los 35 mm Elmar o los más complejos Summaron, ambos 1:3,5 de apertura máxima, son los que pudo utilizar Stock. El primer Summicron 35 mm 1:2 no apareció hasta dos años más tarde. Pero es cierto que esta focal cada vez era más deseada por los reporteros. Incluso dio lugar a que Leica sacara al mercado su modelo M2 algo después, con un visor adaptado a la focal de 35 mm en lugar del idóneo para los 50 mm de la M3. Un mundo apasionante el de las Leica de los años 50.

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Las fotografías más célebres del reportaje de Stock a Dean fueron las de Times Square en Nueva York. Curiosamente, las escenas del Nueva York de los años 50 fueron rodadas en Toronto.

Interés cinematográfico

Como me sucede con otras película de Anton Corbijn, la película es formalmente correcta, puedes contar con un magnífico encuadra y una excelente iluminación, pero me resulta fría. Si tiene interés contar esta historia es porque nos encontramos ante dos personas, no personajes, que podemos considerar complejos e interesantes en sí mismos. James Dean, icono hipster (de los hipsters originales no de los actuales) en los años 50, quedó como un mito de la cultura popular con su imagen rebelde, tras haber protagonizado tres magníficas películas y tras su desgraciada muerte en accidente. Dennis Stock, por su parte, brilló como fotógrafo en el mundo del jazz, y encuentro su trabajo más interesante en su viaje por California documentando la cultura hippie a finales de los años 60. Pero fue conocido también por su mal genio, por su carácter difícil, y por sus malas relaciones con sus cuatro esposas y sus hijos. Algo de lo cual se muestra en el filme. Por lo tanto, tendría que haber habido más garra, más chispa en ese encuentro, fuese como fuese en la realidad.

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A pesar de esa sensación de que podrían estar realizadas con un gran angular, supongo que realmente trabajaría con un 50 mm luminoso en esos interiores de los garitos de los años 50.

Los dos actores protagonistas ponen de su parte y hace un trabajo adecuado. Pattinson no es santo de mi devoción, me parece un intérprete limitado, pero lanzado por su participación en sagas cinematográficas para adolescentes sin mucho seso. No obstante, cumple de sobras. Y DeHaan me resulta menos conocido, más allá de algunas apariciones en series de televisión, pero también hace un papel bastante interesante, especialmente cuando deja la pose de hastío ante el mundo y se sumerge en la calidez de la vida familiar en la granja.

En cualquier caso, una película que se deja ver, y que interesará especialmente a los aficionados a la fotografía y a los mitómanos cinéfilos.

Yo le pongo 3 estrellas: ***

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El hijo de Stock lleva entre sus manos la M3, mientras que el fotógrafo le sitúa delante la Leica III con un Elmar. Este objetivo es poco plausible en el trabajo de un reportero en aquellos momentos. Muy poco luminoso.

 

Maria Larssons eviga ögonblick (2008)

Maria Larssons eviga ögonblick

Esta película sueca dirigida por Jan Troell, según mis informaciones, no se ha estrenado en España salvo en festivales. Por ello no tiene título en nuestro idioma. En los países anglófonos o como título internacional se proponen los títulos Maria Larsson’s Everlasting Moments, o simplemente Everlasting Moments. En cualquier caso, todos ellos significan “los instantes eternos de María Larsson”. Recomendada por CSC Magazine, esta película nos hablan de la vida de una mujer real, aunque anónima hasta que sus descendientes dieron a conocer su historia, en la Suecia de principios de siglo XX.

La película nos es narrada por Maja, la hija mayor, a quien vemos aquí en sus años de niñez.

La película nos es narrada por Maja, la hija mayor, a quien vemos aquí en sus años de niñez.

Maria rescata de un armario la Contessa, que piensa en vender para ayudar a los problemas económicos de la familia.

Maria rescata de un armario la Contessa, que piensa en vender para ayudar a los problemas económicos de la familia.

Argumento

La película está contada en pasado por Maja (Callin Öhrvall/Nellie Almgren) hija mayor de la protagonista. En la primera década del siglo XX, Maria Larsson (Maria Heiskanen) es una mujer de clase obrera en Malmö, cuyo marido, Sigge (Mikael Persbrandt), trabaja en el puerto de la ciudad báltica, es bebedor, y alterna las demostraciones de cariño hacia su mujer y sus hijos con los episodios de violencia y malos tratos. Maria ayuda a la difícil economía doméstica con labores de costura y trabajando eventualmente como limpiadora. Conserva aunque no usa una cámara fotográfica Contessa, que ganó en un sorteo. Cuando se dirige a la tienda del señor Sebastian Pedersen (Jesper Christensen) con el fin de venderla, este le convence de que dé una oportunidad al aparato, que lo use y que incluso se gane la vida con él. Maria utilizará eventualmente la cámara como una evasión a sus duras condiciones de vida, pero no se atreverá a dar el salto a una profesión que la podría haber sacado de su círculo de pobreza, porque para ella lo primero son sus deberes para con sus siete hijos y su marido. Y así seguiremos durante la película la historia de esta mujer, que es la historia de muchas mujeres de las primeras décadas del terrible siglo XX.

Sebastian Pedersen es un tipo honrado, que también es obvio que siente algo por Maria, a quien instruye en las artes del revelado.

Sebastian Pedersen es un tipo honrado, que también es obvio que siente algo por Maria, a quien instruye en las artes del revelado.

Y también presta los químicos y algunas placas de película para permitirle avanzar en el uso de la cámara de fotos.

Y también presta los químicos y algunas placas de película para permitirle avanzar en el uso de la cámara de fotos.

Interés fotográfico

En los años en los que transcurre la acción de la película, la fotografía como afición no estaba instalada en las sociedades occidentales. Era privilegio de clases acomodadas. Los aparatos eran caros, y los procesados también. Por otra parte, los avances tecnológicos, aunque habían mejorado las condiciones de toma, todavía no permitían una gran polivalencia en los aparatos. La cámara de Maria Larrson es una Contessa fabricada por Drexler & Nagel, o Contessa Werke. Esto me produce alguna confusión. Según lo que he podido encontrar, esta empresa empezó a frabricar cámaras en 1908. En el comienzo de la película nos sitúan en 1907, y Maria ya posee la cámara de años atrás. No sé muy bien que es lo que pasa aquí.

En cualquier caso, se trataba de una cámara plegable que utilizaba placas de gelatinobromuro de plata probablemente de 8 x 12 cm aproximadamente, que se cargaban en un chasis trasero. El objetivo, según me ha parecido ver en algún fotograba, sería del tipo aplanat, probablemente con no más de dos grupos de dos lentes acromáticos, y no sería muy luminoso dado el compacto tamaño de la cámara, que se podía utilizar a mano alzada siempre que la luz fuera suficiente. Probablemente, el sencillo diseño de la fórmula óptica tampoco permitiría aberturas muy amplias sin una caída de la calidad de la imagen muy grande. Pero la cámara es realmente muy bonita.

Maria sujeta su Contessa junto a la grán cámara de banco del estudio de Pedersen.

Maria sujeta su Contessa junto a la grán cámara de banco del estudio de Pedersen.

En este fotograma nos acercamos un poco más a los bellos mecanismos de la Contessa.

En este fotograma nos acercamos un poco más a los bellos mecanismos de la Contessa.

La marca de la cámara, Contessa, iría conservándose con el tiempo con las distintas fusiones de empresas fabricantes de aparatos fotográficos, hasta que en 1926 se creó Zeiss Ikon que utilizó la marca en distintas cámaras, fundamentalmente en las prestigiosas Zeiss Ikon Contessa 35, telemétricas de objetivo retráctil, que se comenzaron a fabricar en 1950. Yo tengo una de estas. Otras cámaras de la empresa usaron nombres derivados del anterior. Y así, hoy son familiares nombres como ContinaContaxContarexContessamat, etcétera, aunue hoy en día estén básicamente en desuso. Así que la descendencia de la cámara de Maria Larrson fue larga, fructífera e interesante.

Hacia el final de la película, Pedersen le regala otra cámara, que también llama Contessa, probablemente ya fabricada por Contessa-Nettel, sino por la propia Zeiss Ikon, que vemos plegada. Probablemente sería una cámara para película en rollo de formato medio. Quizá del tipo de las Cocarette (se empezaron ha fabricar por Contessa-Nettel, pero siguieron fabricándose por Zeiss Ikon tras los procesos de fusión). Pero no lo puedo asegurar porque no se ve abierta en ningún momento.

En el estudio de Pedersen se ve también alguna enorme cámara de banco de gran formato, y una ampliadora. Aunque probablemente las copias de Maria se hacían todas por contacto, y tendrían el tamaño del negativo. Los 8 x 12 cm de los que ya he hablado.

Evidentemente, los que siente Maria y Sebastian el uno por el otro es algo más que amistad, aunque la integridad de ambos nunca permite que la cosa se salga de los cauces de la amistad y mutua admiración.

Evidentemente, los que siente Maria y Sebastian el uno por el otro es algo más que amistad, aunque la integridad de ambos nunca permite que la cosa se salga de los cauces de la amistad y mutua admiración.

Y no he dedicado mucho tiempo a hablar del canalla del marido, con quien a pesar de todo Maria alcanza a tener algunos momentos felices. Y muchos amargos.

Y no he dedicado mucho tiempo a hablar del canalla del marido, con quien a pesar de todo Maria alcanza a tener algunos momentos felices. Y muchos amargos.

Interés cinematográfico

Hay que destacar que el director de la película ejerce también de director de fotografía. La iluminación de la película tiene una importancia capital. Aunque rodada en color, la paleta de colores del filme es limitada a tonos cálidos, colores ocres, en algunos momentos recordando los tonos sepias de las copias antiguas en blanco y negro. La película está excelentemente rodada, y tiene un cierto regusto a Bergman.

Pero lo realmente interesante es el estudio y la reflexión sobre las condiciones sociales de las mujeres de la época, que se debatían entre la posición secundaria a las que quedaban relegadas por las tradiciones sociales y religiosas de la época, los deberes que tenían para sacar adelante a sus proles, y las innovaciones sociales que iban apareciendo y que producían tensiones en todos los estratos de la sociedad. Es más, aun con todas las dificultades de la familia de Maria, vemos un futuro halagüeño para sus miembros. El progreso va llegando a la sociedad sueca, y algunos de sus hijos irán a la universidad. De alguna forma, esta película es un gran homenaje a la importante aportación de las mujeres para que esto pudiera llegar a ser

A mí la película me ha gustado mucho, y la recomiendo sin lugar a dudas, otorgándole 4 estrellas: ****.

Sólo se conoce una fotografía de la propia Maria en la que aparezca ella, y fue tomada poco antes de morir. Un autorretrato ante un espejo.

Sólo se conoce una fotografía de la propia Maria en la que aparezca ella, y fue tomada poco antes de morir. Un autorretrato ante un espejo.

My Little Princess (2011)

My Little Princess

Hace unos días se leía la noticia de que la actriz francesa Eva Ionesco, eventualmente metida a directora como comprobaremos de inmediato, había conseguido en los tribunales que su madre, la fotógrafa Irina Ionesco, le pagase una cierta cantidad de dinero en concepto de daños y perjuicios por haberle obligado a posar como modelo para ella, y también para otros fotógrafos y artistas, desnuda y en poses de marcado contenido erótico cuando era una niña. Las fotografías existen y son fácil de encontrar en internet, de modo que cada uno puede juzgar.

Madre e hija sostienen una relación compleja durante todo el metraje de la película.

Madre e hija sostienen una relación compleja durante todo el metraje de la película.

La actriz en un momento dado decide hacer catarsis de unos hechos que marcaron su vida, y dirigió la película que hoy nos ocupa en la que se nos cuenta la relación entre una ficticia Hanah Giurgiu (Isabelle Huppert), inmigrante rumana en París pintora, muy relacionada con el mundo de las artes y las vanguardias de los años 60 y 70, y su también ficticia hija menor Violetta (Anamaria Vartolomei), quien se convierte en modelo preferente de su madre cuando le regalan una cámara de fotos, y decide cambiar los pinceles por la fotografía. A partir de ese momento, la vida de la niña cambia por completo llenándose de complejidad y de problemas. Ni que decir que ambos personajes no son otra cosa que un álter ego de las dos Ionesco, Irina la madre y Eva la hija.

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El trabajo habitual de la fotógrafa es en su estudio, con modelos profesionales o con su hija.

Siempre es complejo analizar con los valores de una época las realizaciones más controvertidas de la producción artística de otro momento histórico. El final de los años 60 y los años 70, hasta que en los años 80 se revirtió la tendencia, el sentido de liberación y la experimentación sexual era mucho mayor que en la actualidad, y también la permisividad hacia la representación de la sexualidad adolescente. Larry Clark investigó con su cámara el mundo de los adolescentes desde distintos puntos de vista, incluido el sexual, en sus series TulsaTeenage Lust. Estuvieron muy de moda las imágenes etéreas de chicas adolescentes de estética idealizada de David Hamilton. E incluso en un medio más conservador como es el cuna, hubo ejemplos de actrices adolescentes en papeles complejos y controvertidos. Con posterioridad, la excelente fotógrafa Sally Mann fue acusada por los sectores más conservadores por la imágenes de sus propios hijos desnudos durante las vacaciones familiares. O también resultó muy controvertida, la representación que del físico y la sensualidad adolescentes ha venido realizando el fotógrafo Jock Sturges. Es difícil pronunciarse con rotundidad, cuando tanto influyen los valores, la educación y el entorno en el que uno ha madurado y vive. Particularmente, Sally Mann es una de mis fotógrafas favoritas, me interesan mucho los documentos que nos proporcionó Larry Clark, encuentro interesante la estética de Sturges, y Hamilton me aburre soberanamente.

La fotos de la niña, el modo en que la viste su madre, los hábitos extraños para la sociedad de la época, hace que la niña se vea rechazada por sus compañeros de colegio.

La fotos de la niña, el modo en que la viste su madre, los hábitos extraños para la sociedad de la época, hace que la niña se vea rechazada por sus compañeros de colegio.

En cuanto a Irina Ionesco, no dejo de reconocer que su estilo de fotografiar fue vanguardista e innovador. Pero las imágenes que representan a su hija, muy niña, menor de 10 años, en poses de carácter claramente procaz e incitador, me resultan extremadamente desasosegantes. Me resultan profundamente incómodas. Y no me considero una persona mojigata ni mucho menos. Así que supongo que si hay algunos límites en lo que se puede hacer o no con menores, tengo la sensación que las imágenes de Ionesco estarían ahí. Desde luego, un repaso a la fotografía de la hija nos lleva a conocer cosas que hoy nos parecen aberrantes. Y así, sabemos que posó con sólo 11 años para revistas de carácter marcadamente erótico como PlayboyPenthouse. Y supongo que con el consentimiento de la madre. No. Esto es difícil, muy difícil de digerir, incluso con la comprensión de la situación social y cultural de la época.

Desde otros puntos de vista fotográficos, en la película vamos a la fotógrafa trabajar fundamentalmente en estudio, con iluminación artificial, y una Nikon F con un gran prisma Photomic para la medición de la luz TTL (trough the lens; a través del objetivo).

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Desconozco la cámara con la que originalmente trabajaría Ionesco, parece que empezó con una Nikon regalada, pero en la película su álter ego aparece siempre con una Nikon F Photomic y lo que puede ser un 50 o un tele corto muy luminoso.

He de decir, por otra parte, que la película no me ha gustado. La historia en su conjunto está muy estereotipada, y es claramente maniquea en el planteamiento de la directora de cargar contra su madre, lo que la deja sin sutileza alguna en los planteamientos. Tampoco las relaciones entre ambos personajes principales está bien planteada, y acaba cayendo en el defecto que quiere denunciar, la sobreexposición de la actriz juvenil, aunque sea con un tono mucho más moderado que los hechos que está denunciando. Yo no le pongo más de 2 estrellas: ** (aunque a ratos he pensado en dejarla en una).

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Uno de los defectos que veo en el filme es que, siendo que denuncia el uso erótico de las imágenes de la niña, puede caer en el mismo con las imágenes de Anamaria Vartolomei, aunque siempre se mantiene muy por debajo de las originales de Ionesco.

The Bang Bang Club (2010)

The Bang Bang Club

Esta película no parece haber sido estrenada en España, pero recientemente la vi recomendada como cine sobre fotógrafos, así que me pareció inexcusable el conseguirla, verla e incluirla en mi colección de películas con esta temática. Dirigida por Steven Silver, está basada en hechos reales, sucedidos durante la primera mitad de los años 90 del siglo XX en Sudáfrica y otros lugares del continente africano.

“Greg Marinovich” en acción.

Argumento

En 1990, empieza a verse el final del criminel régimen del appartheid en Sudáfrica. Pero la paz no parece estar cerca. A la violencia generada por el régimen afrikáner contra los no blancos, hay que sumar las luchas tribales y políticas entre estos últimos, fundamentalmente entre el Congreso Nacional Africano (ACN) de Mandela y el Partido de la Libertad Inkatha (IFP) de Buthelezi y los zulúes. Y en ese momento vemos como se incorpora al trabajo un supuestamente novel Greg Marinovich (Ryan Phillippe), que tras mostrar arrojo y maneras fotográficas, colaborará con los fotógrafos Kevin Carter (Taylor Kitsch)João Silva (Neels Van Jaarsveld)Ken Oosterbroek (Frank Rautenbach), publicando en la diario The Star, donde trabaja la editora Robin Comley (Malin Åkerman) con quien según la película mantendrá una relación. Veremos violencia, veremos premios Pulitzer, y otras alegrías y desgracias por parte de estos cuatro fotógrafos que fueron conocidos como The Bang Bang Club, por estar frecuentemente involucrados donde había balas.

Los cuatro fotógrafos en fotografía promocional del filme.

Interés fotográfico

Todo el del mundo. Aunque la película se toma algunas licencias dramáticas, modificando algunos aspectos de la historia, estamos hablando de fotógrafos que fueron o son reales, y de hechos que son reales. Ciertamente Greg Marinovich ganó un premio Pulitzer por su fotografía de la muerte a machetazos de un hombre al que previamente habían prendido en llamas. Realmente Kevin Carter ganó otro premio Pulitzer por su fotografía en un campo de reparto de comida de una niña famélica a la que parece acechar un buitre, y realmente se suicidó poco después, presuntamente por el acoso que sufrió después. Realmente Ken Oosterbroek murió como consecuencia de los disparos en un enfrentamiento entre facciones violentas y la fuerza de pacificación sudafricana. Y también João Silva es un fotógrafo portugués asentado en Sudáfrica, respetado y que ha ganado numerosos premios, y que también ha sufrido graves desgracias que no se narran en la película.

“Kevin Carter” también en acción.

Recreación en la película del momento en que Carter tomó la fotografía que le valió el Pulitzer, pero que pudo arruinar su vida.

Normalmente, comento algo sobre los chismes fotográficos que salen en la película. En esta tienen mucha menos importancia, pero en general lo que vemos son cámaras Nikon diversas. Desde la modesta Nikkormat con la que se pasea Marinovich al principio de la película hasta alguna potente F4 que aparece después. Eran cámaras habituales en los reporteros gráficos de la época. Carter aparece con una Leica que parece una M3, lo cual todo puede ser, pero más lógica me parecería una M4 o alguna de sus derivadas. Y en un momento dado Marinovich aparece manejando una cámara de gran formato que no he podido identificar mientras hace un reportaje etnográfico sobre una tribu africana.

Primer plano del objetivo Schneider-Kreutznar que monta la cámara de gran formato de Marinovich.

Interés cinematográfico

La película tiene un guion flojo, y las interpretaciones tampoco son nada del otro mundo. Pretenden meter muchas cosas en las dos horas que dura el filme, y dan muchos datos pero profundizan poco. Es más una narración de hechos más o menos conocidos, con interludios sobre cómo pudo ser la relación entre los fotógrafos. Me interesó por el tema, pero no es gran cosa.

Mi valoración es sólo de 2 estrellas: **.

La película presenta la relación de Marinovich con la editora Robin Comley como algo más que profesional, aunque esto no está claro que fuese así en la realidad. No sé.

We’ll take Manhattan (2012)

We’ll Take Manhattan

Normalmente este largometraje realizado para la BBC y dirigido por John McKay me hubiera pasado desapercibido. Probablemente, nunca lo hubiera visto. Pero me llegó por ahí la noticia de que tenía dos características que me atrajeron hacia él. La primera es que narra los comienzos del famoso fotógrafo británico David Bailey en quien está inspirado el protagonista de otra película de esta colección, y su relación con Jean Shrimpton la que muchos consideran primera top model en el sentido moderno de la palabra. La segunda es que el personaje de Shrimpton estaba protagonizado por la guapa, simpática, y escocesa Karen Gillan, celebrada acompañante del Doctor en los últimos años. Así que a por ella.

Los dos protagonistas de la película más una Rolleiflex de la época, caracterizados en una terraza de Nueva York.

Argumento

A principios de los años 60 seguimos en paralelo la evolución de una joven aspirante a modelo, Shrimpton (Gillan) y un ayudante de fotógrafo con ganas de volar solo, Bailey (Aneurin Barnard), hasta que ambos se encuentran primero por azar en un pequeño estudio fotográfico, y después en la sede de la prestigiosaVogue británica. Se conocen y se lían, lo cual es un pequeño escándalo familiar en los rurales y conservadoresShrimpton, ya que Bailey es un hombre casado. En un momento dado, al fotógrafo se le ofrece la posibilidad de realizar un reportaje de moda para la revista que represente las nuevas tendencias juveniles en Nueva York. Y él pide que la modelo sea Shrimpton a pesar de la oposición de la conservadora Lady Clare (Helen McCrory), editora que les acompañará a la gran manzana. Las cosas no serán fáciles pero supondrá el lanzamiento de la carrera de ambos.

Karen Gillan posa como lo hizo Jean Shrimpton en su época; y no puede faltar el osito de peluche que aparecía en las fotos del reportaje.

Interés fotográfico

Indudablemente todo. Estamos hablando de una parte importante de la historia de la fotografía y especialmente de la fotografía de moda. Al principio del filme, cuando Bailey es ayudante de un fotógrafo, vemos a aristocráticas modelos, maniquíes que les llamaba mi madres, que posaban de forma muy estática, en poses muy elaboradas, como muñecas sin vida, a las órdenes del fotógrafo, que con una pesada cámara de banco tomaba poses con largas exposiciones sobre placas de baja sensibilidad para permitir buenas ampliaciones y gran nitidez de imagen.

Bailey reniega de todo esto. Sus armas son las populares Rolleiflex binoculares, y lo que más llama la atención para la época, una modesta cámara réflex, una Asahi Pentax S3, que por el pequeño tamaño de su fotograma no se consideraba adecuada para un trabajo de alta calidad. Trabajando tanto en blanco y negro o con diapositiva en color, busca un nuevo tipo de modelo, que encuentra en Shrimpton. Dejando de lado los aspectos románticos de la relación, se crea una complicidad entre fotógrafo y modelo, siendo esta un protagonista más activo, más dinámico, más integrado con el entorno. Aunque la modelo es muy bella, con una figura espectacular, adelantándose a su tiempo en lo que es la serie de modelos muy delgadas, también represanta a la chica moderna, que sale de la calle y está en la calle.

El reportaje realizado por Bailey y Shrimpton en las calles de Manhattan ha pasado a la historia de la fotografía de moda. Una modelo vestida de alta costura sobre el fondo de las calles de Nueva York, y no precisamente las más monas. Hoy en día todavía es posible encontrar por ahí con facilidad las imágenes que publico la versión británica de Vogue, y que anticipaban lo que iba a ser la moda durante los años del Swinging London.

Algunas de las imágenes originales del reportaje para Vogue, con la auténtica Jean Shrimpoton y el osito de peluche que aparecía en todas las tomas.

Interés cinematográfico

La verdad es que cinematográficamente la película tiene un interés muy limitado. Se podría ser condescendiente por el hecho de ser una producción para televisión, si no fuera porque la televisión británica nos tiene acostumbrados a producciones de mucha más calidad. Después de unos primeros minutos de presentación de los personajes en los que se levanta cierta expectación sobre lo que nos puedan contar, todo el tiempo que transcurre en Nueva York es una repetición de situaciones similares en las que la editora de la revista representa la parte conservadora e inmovilista, en discusión permanente con el revolucionario fotógrafo. Mientras, nos reproducen como fue la toma de las imágenes que luego conformarían el famoso reportaje. Los intérpretes están para un aprobado, siendo quizá la más floja la guapa de Gillan, que siendo también modelo en la vida real, se limita a hacer de eso, de modelo, con limitadas aptitudes dramáticas. Eso sí, guapa, lo que se dice guapa, está guapísima.

Karen y el osito, en una recreación más de una de las fotografías del reportaje para Vogue.

Sólo recomendable a aficionados a la fotografía, le pongo 2 estrellas: **.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).