Archivo de la categoría: Comedia dramática

Delirious (2006)

Delirious

Nuevamente una recomendación de CSC Magazine. Y a priori interesante. Director “indie“, Tom DiCillo y protagonizada por Steve Buscemi. Este último haciendo de paparazzi.

Galantine camina por la ciudad buscando "presas" con su Nikon al hombro.

Galantine camina por la ciudad buscando “presas” con su Nikon al hombro.

Argumento

En la ciudad de Nueva York, encontramos a un joven vagabundo, Tobby (Michael Pitt), que se encuentra con un grupo de paparazzi a la puerta de un local de moda a la caza de fotos de K’Harma (Alison Lohman), una joven cantante de moda. Que aparentemente siempre va en sujetador. Allí se encontrará con Les Galantine (Steve Buscemi), uno de los fotógrafos, y tras una serie de avatares acabará como ayudante suyo. Pero también en un momento dado se topará con K’Harma de la que se enamorará. Y una directora de reparto, Dana (Gina Gershon), se dará cuenta del potencial del joven como estrella de la televisión. Y habrá complicaciones.

Cameo en toda regla de Elvis Costello, en una de las fiestas que ofrece K'harma.

Cameo en toda regla de Elvis Costello, en una de las fiestas que ofrece K’harma.

Gina Gershon haciendo de directora de reparto, todavía muy guapa.

Gina Gershon haciendo de directora de reparto, todavía muy guapa.

Interés fotográfico

Aunque la mejor forma de conocer cinematográficamente a los paparazzi, esa especie tan denostada de fotógrafos a los que nadie quiere pero por cuyas fotos muchos pagan, sea ver La Dolce Vita, donde aparece el verdadero Paparazzo que da nombre a la especie, esta también es una película donde se puede adivinar el tipo de mundo en el que viven estos trabajadores de la cámara de fotos. Aunque entre ambas fotos han pasado 45 años y algunos aspectos de la profesión seguro que han cambiado. No voy a entrar ahora a juzgar el trabajo de estos fotógrafos, que cada cual saque sus consecuencias en este hipócrita mundo que es el planeta Tierra.

En cuanto a los chismes fotográficos que se nos muestran, Galantine trabaja habitualmente con un equipo Nikon, una cámara réflex digital que probablemente sea una D70 o D70S. Modelos de 6 megapíxeles, razonables para su época. Aunque no punteros. En aquella época “lejana” de 2006, Canon era quien llevaba la delantera en calidad de imagen. Pero sí que la saca acompañada de buenas ópticas. De focal variable habitualmente.

Los protagonistas, con otros paparazzi, en plena acción.

Los protagonistas, con otros paparazzi, en plena acción.

Les Galantine empuñando su Nikon con un zoom teleobjetivo sobre el hombro de Tobby.

Les Galantine empuñando su Nikon con un zoom teleobjetivo sobre el hombro de Tobby.

En un momento dado también utiliza una compacta cuyo modelo no he podido identificar, con la que acosa al músico Elvis Costello, que hace un cameo en el filme. Quizá buceando se podría hacer, pero no me apetece bucear entre las decenas de modelos de distintas marcas que todos similares se vendieron en la época. Y mucho más interesante es una vieja cámara, tipo Kodak Retinette, aunque no la identifico como tal, no he podido averiguar el modelo, y que heredó de su padre y que le inició en la fotografía. La conserva con cariño. Pero en un momento dado, le busca un uso poco honorable y poco fotográfico.

Galantine empeña una vieja cámara de visor directo que no he podido identificar, con intenciones poco honorables.

Galantine empeña una vieja cámara de visor directo que no he podido identificar, con intenciones poco honorables.

Interés cinematográfico

Lo cierto es que es escaso. Si bien Buscemi siempre es interesante de ver, y tenía curiosidad por ver a Gershon, una actriz que parecía que prometía más en los 90, que estaba muy bien, y que lo sigue estando, cuando menos en el físico. Pero la película no tiene propuestas realmente originales, la reflexión sobre los paparazzi  y la fama es vacía, y no hay mucho más que rascar.

A mí sólo me ha interesado para 2 estrellas: **, y gracias.

La guapa de la película acosada por los fotógrafos en un acto social.

La guapa de la película acosada por los fotógrafos en un acto social.

Y... bueno, la chica se pega buena parte de la película en sujetador... Tampoco me voy a quejar demasiado.

Y… bueno, la chica se pega buena parte de la película en sujetador… Tampoco me voy a quejar demasiado.

Amarcord (1973)

Amarcord

Después de un reciente viaje por Italia, en el que visité varias localidades de la Emilia-Romaña, me entraron ganas de volver a ver esta obra maestra de Federico Fellini, probablemente la que es mi película favorita del director romañolo, nacido en Rimini, donde está rodada la película, aunque no es una de las ciudades que visité en el viaje. Lo que no había pensado yo es que después de volver a verla iba a decidir incluirla en mi colección de películas de cine y fotografía. Pero creo que es totalmente adecuado. Ya os lo contaré. Y lo veréis en imágenes extraidas del mismo filme.

El fotógrafo de la ciudad, en los primeros episodios del filme, se dispone a tomar la foto colegial de la clase de Titta, el adolescente que de alguna forma es protagonista.

Argumento

Fellini nos narra un año en la vida de una ficticia ciudad costera italiana, que no es más que una representación de la Rimini de su infancia. Estamos en los años treinta, en la Italia fascista, y comienza el recorrido por la vida de los habitantes de la ciudad cuando la pelusa se desprende de los árboles durante la polinización anunciando el fin del invierno y la llegada de la primavera. Un elenco coral de personajes de lo más diverso, y esperpéntico, nos guiará a través de la vida de esta pequeña sociedad provinciana, desde el punto de vista de los curiosos ojos de un adolescente. Las fiestas de primavera, la vida escolar, las celebraciones fascistas, la iglesia, el despertar de la sexualidad, los problemas familiares, los acontecimientos como las carreras de coches o el paso de los grandes transatlánticos, muertes, bodas, etcétera, contadas con nostalgia, cariño, sentido crítico, y mucho, mucho humor.

Celebraciones del sábado fascista, con la multitud congregada en la plaza de la estación esperando la llegada de las autoridades. Y el fotógrafo dispuesto a tomar las fotos de rigor.

Interés fotográfico

El interés fotográfico estriba, como se puede ver en las imágenes que ilustran esta reseña, en que uno de los personajes secundarios aunque omnipresente a lo largo de todo el filme es el fotógrafo. Un fotógrafo de los de antaño, para documentar los acontecimientos sociales, que se desplaza con su cámara de banco sobre su trípode y está allí para dejar registro gráfico de la vida de la ciudad. Son los otros ojos, además de los del adolescente, que de alguna forma dan fe de que lo que allí está pasando realmente sucedió, y las generaciones futuras tendrán un documento gráfico de los hechos. Está en todo. El colegio, las fiestas, los acontecimientos sociales, el paso del gran transtlántico, las bodas,… Y por ello, está más que justificada la presencia de la película en mi colección sobre cine y fotografía. ¿No es así?

Uno de los sirvientes del sultán que llega al lujoso hotel con sus treinta concubinas se enoja por la presencia del fotógrafo en la pintoresca y surrealista llegada.

Interés cinematográfico

Ya he dicho antes que es mi película favorita de Fellini. Alabada por la crítica, multipremiada, óscar a la mejor película de habla no inglesa incluido, es un verdadero testamento cinematográfico y personal del director. Todas y sus filias y sus fobias están representadas en los personajes que pueblan la ciudad imaginaria, que no son otros que sus conciudadanos elevados a la categoría de esperpento. Pero sin mala intención. Con humor, pero con cariño.

El fotógrafo inmortaliza a los curiosos que esperan el paso del Rex, transatlántico botado en el 1932, orgullo del estado fascista italiano, y que ostentó la Blue Riband entre 1933 y 1935.

Están todos. La familia, las mujeres voluptuosas, la prostituta, curas y monjas, carabineros, el fascismo, los profesores del instituto,… elementos muchos de ellos que son constantes en su filmografía, y que aquí se reunen para mostrarnos una cotidianeidad juvenil que marcó la senda del cineasta. La Gradisca, Volpina la prostituta, il avvocato, la estanquera, la profesora de matemáticas, el zio Teo, perturbado y rescatado del árbol por una monja enana, el cura, más preocupado por la ornamentación de la iglesia que por el despertar sexual de los adolescentes que se le confiesan, el paso del transatlántico, el gramófono en el campanario sonando la internacional, una boda,… Una colección de escenas todas ellas inolvidables. Especiales. Significativas. Todo ello acompañado por la magnífica música de Nino Rota, e iluminado por la excelente fotografía de Giuseppe Rotunno, que nos muestra cómo hay que fotografiar Italia. Una película imprescindible desde mi punto de vista. Una película que había que hacer, y sólo la podía hacer Fellini.

Bajo la mirada divertida, socarrona y dudosamente respetuosa de los adolescentes del lugar, el fotógrafo inmortaliza la boda de la Gradisca, todo un acontecimiento en sí mismo. La boda y la mujer.

A una imprescindible, hay que ponerle 5 estrellas: *****.

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2 días en París (2007)

2 days in Paris

Si no recuerdo mal, esta es la primera película como directora de la actriz francesa afincada en Estados Unidos, Julie Delpy. Al menos como producto de cierto empaque. Entre otros trabajos, Delpy adquirió fama por ese par de buenos filmes que fueron Antes de amanecer y Antes del atardecer, películas románticas bien planteadas que acompañaron a una generación de espectadores al cine, que sin muchas pretensiones configuran una historia de amor original, profunda e interesante de explorar. Aquí vuelve a explorar las relaciones de pareja, la relación romántica, pero con un punto de vista más áspero, más ácido, aunque no carente de humor, pero tampoco de cierto punto de tristeza. Y como además la protagonista, la propia Delpy, figura que es fotógrafa, pues la incluyo en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine.

Las primeras fotografías del personaje protagonista se deben a un regalo de su madre. Una cámara Polaroid que le permitirá mirar los objetos cuando quiera, en sus fotos, en lugar de quedarselos mirando como una pava en el sitio.

Argumento

Marion (Julie Delpy) y Jack (Adam Goldberg) son una pareja, ella francesa él norteamericano, que viven en los EE.UU., de vuelta de sus vacaciones en Venecia. Antes de volver a cruzar el charco, pararán dos días en París donde viven los padres de ella, para recoger al gato, y ver a algunos amigos. Ella es fotógrafa, muy extrovertida y liberada. El es diseñador de interiores, hipocondríaco y con una moral más conservadora. En eso dos días, lo que aparentaba ser una relación estupenda de dos años de duración, se verá puesta en jaque. La relación de Marion con su antiguos novios, el choque cultural entre americanos y europeos, y las dificultades inherentes a la comunicación en la pareja les llevará a una crisis, que tal vez sólo un ángel (Daniel Brühl), o lo que sea que fuese, puede ayudarles a solventar.

Remedando una célebre escena de “El último tango en París”.

Interés fotográfico

La cuestión es curiosa. El tema fotográfico planea constantemente sobre la película. Sabemos desde el principio que Marion es fotógrafa. Sin embargo, es a Jack a quien vemos constantemente con su Nikon 8400, una compacta digital de gama alta, con la que fotografía todo lo que ve. Ante el fastidio de la fotógrafa. Fotógrafa que en un momento dado hace una formidable reflexión crítica ante los millones de imágenes fotográficas que se toman hoy en día. “Fotografíamos para inmortalizar el momento que vivimos, pero al fotografiarlo nos situamos fuera del momento y dejamos de vivirlo”. La cita no es literal. Es aproximada. Notable reflexión, que sale de la vivencia del viaje a Venecia, lo cual hace surgir las primeras chispas de conflicto. En lugar de disfrutar del viaje, Jack se ha dedicado a pulsar compulsivamente el disparador de su cámara.

La pareja en el cementerio del Pére-Lachaise, donde el quiere visitar la tumba de Jim Morrison. Y con la Nikon digital en bandolera.

Otro punto de conflicto también tiene que ver con la fotografía, ya que Marion mandó a su hermana una fotografía de Jack, desnudo, con tres globos atados al pene. Y Jack lo descubre. Y además descubre que fotos similares existen con otros novios de Marion. Muy divertido. Muy desasosegante para el personaje.

¿Hace falta describir el fotograma de la película?

Hacia el final de la película, en el momento de mayor crisis y desconcierto, cuando se encuentra sumida en las deudas y el desconcierto, finalmente vemos a Marion como fotógrafa en acción. Y eso sí, lo hace “in style”, con una bonita Leica MP, telemétrica absolutamente mecánica, con la estética de las primeras cámaras de la serie M de la marca alemana. Por ello, sin duda, algunos referencia la cámara como una M3, ya que se parece mucho. Pero no, es una MP, la última de las leicas telemétricas que apareció para película tradicional. En el apartamento parisino de ella, vemos también una cámara réflex que apenas se adivina la marca y modelo. En algún sitio he leído que se trataría de un Leica de la serie R, es decir una réflex. Puede ser. Montada con un objetivo de focal variable.

Elegante la Leica MP de la Delpy, ¿verdad?

Interés cinematográfico

La película tiene su interés. Oscilando entre la comicidad y el drama, tiene momentos realmente hilarantes. Y cuando pintan bastos para la pareja, también se nos encoge un poquito el corazón con ellos. Pero no tiene la frescura de sus antecedentes mencionados. Tiene bajones en el desarrollo de los dos días en los que pasan en la ciudad de la luz. Y nunca me ha quedado claro cual es el papel de Daniel Brühl en todo este tinglado, con sus dos apariciones breves pero teóricamente importantes. En cualquier caso es un producto digno, con interpretaciones razonables y perfectamente visible.

De regreso de una complicada fiesta para Jack al apartamento de Marion, en la encimera vemos la silueta de lo que puede ser una Leica R.

Por lo tanto, la valoración apropiada a una película que se deja ver, y puede interesar a cierto público sin muchos problemas es 3 estrellas: ***.

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La noche americana (1973)

La nuit américaine

Me he pegado casi dos semanas pensando en si debía o no incluir esta película del célebre director francés François Truffaut entre mi colección de filmes con temática fotográfica. Toda película es por definición el resultado de un proceso fotográfico que permite reproducir imágenes en movimiento. Frente a la fotografía tradicional en la que el resultado es una imagen estática. Fotografía fija como dicen las gentes del cine. Y este es el motivo por el que la traigo. Ya que la película va de cómo se hace una película de cine, también aparece por ahí el imprescindible fotógrafo fijo que acompaña todo rodaje. Y de este modo incluimos en esta colección un nuevo aspecto de la práctica fotográfica.

El filme comienza con la filmación de una compleja escena en los escenarios de los estudios que reproducen una plaza parisina con su parada de metro y todo.

Argumento

Estamos en el sur de Francia, en los alrededores de Niza, y asistimos al rodaje de Je vous présente Pamela, filme ficticio rodado por el director Ferrand (François Truffaut), protagonizado por Julie Baker (Jacqueline Bisset), Alphonse (Jean-Pierre Léaud), Alexandre (Jean-Pierre Aumont) y Severine (Valentina Cortese), con la ayuda de la pizpireta script Joelle (Nathalie Baye), la meritoria y amante de Alphonse, Liliane (Dani), y otros muchos, que durante siete semanas, las previstas para el rodaje, conviven, se pelean, se aman, ríen, lloran, incluso conciben nuevas vidas y mueren, en un microcosmos particular.

El director de la película, que es sordo, el pinganillo de la oreja no es un dispositivo de rodaje sino una prótesis auditiva, dirige a los dos principales actores del filme.

Interés fotográfico

Como ya hemos comentado, el interés de incluir esta película en la colección de filmes con temática fotográfica está en presentar un nuevo aspecto de la práctica fotográfica. En este caso la figura del fotógrafo fijo en un rodaje cinematográfico. El fotógrafo fijo está presente en las distintas fases de la producción cinematográfica básicamente con dos fines. Por un lado, documentar visualmente el rodaje de la película, y por otro lado, producir las imágenes del filme que luego servirán para la publicidad del mismo. La utilización de fotogramas del propio filme no es práctica para este último filme, ya que la calidad de la imagen no es la misma que en la utilización de equipo fotográfico específico. O por lo menos así ha sido en la mayor parte de la historia del cine.

En la película, el fotógrafo fijo (Pierre o Pierrot, interpretado por Pierre Zucca) es un personaje secundario que aparece habitualmente en las corales escenas del filme con sus cámaras realizando su trabajo. Aunque también resulta ser el tipo que más liga del equipo de filmación, anotándose éxitos con varias compañeras de rodaje. Habitualmente lo vemos utilizando un par de cámaras réflex, probablemente Nikon F. aunque no he conseguido ninguna imagen lo suficientemente clara para confirmar el modelo. Pero este es plausible para la época que se rodó la película como herramienta de un fotógrafo profesional. En alguna escena, especialmente cuando realiza la fotografía de grupo de todo el personal de rodaje, se le ve utilizando una cámara de banco de gran formato. Tampoco he conseguido identificar el modelo.

El pelado de la izquierda, con lo que parecen dos Nikon F, es el fotógrafo fijo del rodaje, preparando una de las cámaras para la siguiente secuencia de rodaje. En el extremo de la derecha, una jovencísima Nathalie Baye, que casi no parece ella, acostumbrado a la imagen que presenta esta veterana y excelente actriz francesa en los últimos años.

Por cierto, que el título de la película corresponde a una técnica fotográfica muy aplicada en cine durante unas cuantas décadas. Una “noche americana” es el efecto de rodar a la luz del día una escena nocturna. Para conseguir que parezca de noche hay varias formas. Una forma de hacer es con un filtro azul y subexponiendo el negativo. En caso de rodar en blanco y negro, el filtro es rojo para oscurecer el cielo. En alguna ocasión he leído la posibilidad de utilizar dos filtros polarizadores, pero orientados de forma distinta para cortar buena parte del paso de la luz. En cualquier caso, ahora está en desuso porque los nuevos materiales sensibles, tanto fotoquímicos como digitales, mucho más sensibles, permiten rodar de noche. En las producciones baratas, con poca atención al detalle, cantaba mucho ya que aunque la imagen se veía oscura y azulada, con frecuencia las sombras resultaban poco naturales si estaban producidas por el sol.

El director Ferrand comprueba el encuadre de la cámara en la escena del accidente automovilístico. Es en esta escena en la que se utiliza la técnica de la noche americana que da título a la película.

Interés cinematográfico

Aunque no soy de los que piensan de que todo lo que hizo Truffaut fue bueno, y esta película, aunque muy conocida, no siempre ha sido considerada de los mejor de su obra, estamos ante un filme que siempre me ha gustado. La película es un homenaje al cine. Pero también una crítica. Y tiene unas enormes dosis de parodia. Los personajes son extremos en ocasiones como estereotipos. La actriz veterana alcohólica y olvidadiza, el actor joven que se comporta de forma infantil, la actriz famosa con problemas emocionales, el director que se desespera por la necesidad de atender los asuntos mundanos en lugar de los aspectos artísticos, la relativa promiscuidad entre los miembros del equipo,… y el punto absolutamente surrealista de la mujer del regidor que le acompaña con su labor de punto a todos los rodajes por miedo a que una pelandusca lo seduzca. Pero todo ello con enormes dosis de cariño.

Una de las escenas clave del filme ficticio es el asesinato del padre por el hijo al que ha birlado la novia; y vemos al director dando indicaciones de cómo sujetar el "arma asesina" en unas escalinatas cubiertas de nieve artificial. Ya que la natural es difícil de encontrar en el otoño de la Costa Azul francesa, donde se encuentran los estudios donde se rueda la película.

También es una película instructiva, ya que nos introduce en los problemas reales del rodaje de un filme. Si bien es cierto que también se puede considerar como homenaje a una forma de hacer cine en decadencia, ya que nos habla de una película rodada fundamentalmente en estudio, frente a la tendencia progresiva a rodar en localizaciones exteriores.

En cualquier caso, yo la recomiendo, y le pongo 4 estrellas: ****.

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Somers Town (2008)

Somers Town

Revisando al principio del fin de semana la oferta del servicio A la carta de Digital+, en la sección de comedia me encuentro este filme dirigido por Shane Meadows en el que, según la sinopsis, nos habla de la amistad entre dos adolescentes, uno de ellos polaco y aficionado a la fotografía. Así que la descargo para comprobar si puede entrar en mi colección de películas relacionadas con la fotografía. Y así es. Y también está relacionada con la historia del ferrocarril. Así que mato dos pájaros de un tiro.

Los protagonistas de la película con la guapa Maria, su interés romántico.

Sinopsis

En algún momento de la década de los 2000, nos encontramos a Tomo (Thomas Turgoose), un muchacho de Nottingham, que coge un tren con destino Londres. Huye de su entorno; busca un vida mejor en la capital. Y en la capital, en el barrio de Somers Town, en las cercanías de la estación de St. Pancras, vive y pasa su vida otro chico de edad similar, inmigrante polaco, Marek (Piotr Jagiello). Su padre (Ireneusz Czop) trabaja en la construcción, concretamente en la reforma de la mencionada estación de ferrocarril. El, mientras, pasa el tiempo con su cámara de fotos, tomando imágenes de lo que le llama la atención en el barrio. Tras la accidentada llegada de Tomo a la ciudad, en la que pierde todas sus posesiones en manos de unos gamberros callejeros, ambos adolescentes se encuentran y traban amistad. A escondidas, Marek aloja a Tomo en su apartamento. Juntos hacen trabajos para un extravagante vecino, Graham (Perry Benson). Y ambos se enamoran de Maria (Elisa Lasowski), la guapa camarera francesa de un local del barrio, por cuyas atenciones competirán.

Tomo llega a Londres desde las Midlands orientales, y queda impresionado por la inmensidad de la estación de St. Pancras.

Interés ferroviario

El barrio de Somers Town se encuentra enmarcado por las estaciones de St. Pancras y Euston al norte de la parte más céntrica de Londres. En la década de los 2000, la estación de St. Pancras recibió una profunda remodelación encaminada a convertirla en la terminal de los servicios de alta velocidad que comunican la capital británica con el continente mediante los servicios EuroStar, y otros que se abran en un futuro. La reforma de la estación, con su nuevo nombre de Estación Internacional de St. Pancras, se inauguró en noviembre de 2007. La película se estrenó en 2008, pero supongo que se rodó en las localizaciones propias y se ambientó en las obras de construcción de la reforma. Es el primer lugar que ve Tomo al llegar a Londres, y le impresiona, es el lugar donde trabaja el padre de Marek, y es también objeto del deseo de los dos muchachos, ya que allí se podrán coger los trenes que les podrán llevar con Maria, después de que esta se volviera a París.

Marek con su Zenit, fotografiando en el interior de St. Pancras.

Interés fotográfico

Marek es un muchacho introvertido, solitario. Que apenas ve a su padre un rato por las noches. Y mata el tiempo con la fotografía. Carga todo el día colgada de su cuello una cámara Zenit, probablemente una Zenit 12 o algún modelo derivado de ésta. Con ella toma fotografías de su entorno, y especialmente de Maria, de la que está enamorado. Las cámaras Zenit fueron unas cámaras soviéticas. A lo largo de su historia se fabricaron en diversos puntos de la extinta potencia, en las repúblicas de Rusia y Bielorrusia. En la actualidad, una empresa distinta de la original sigue ofreciendo productos con esta marca. El hecho de que unos inmigrantes polacos conservasen una cámara de origen soviético es perfectamente plausible, ya que estas cámaras, aunque también se comercializaron en occidente, fundamentalmente se vendieron en los países del bloque comunista.

A pesar de sus distintos orígenes y caracteres, la amistad que se va forjando entre los dos muchachos en el entorno de Somers Town es el eje sobre el que se forja la película.

Interés cinematográfico

Con apenas 70 minutos de duración, casi no podemos llamar a esta película largometraje. Orientado a más a dar una visión documental de un entorno social, ayudada por la historia ficticia entre los dos adolescentes, es rodada en blanco y negro, para engarzarla en tradicionales corrientes del realismo social en el cine. Sólo hay un pequeño epílogo al final del filme rodado en color, cámara en mano, como si fuese la grabación del viaje de los dos muchachos al París donde encontrarán a su Maria. Nunca sabremos si es un viaje que realmente se produce, o si es simplemente la plasmación en imágenes del sueño de los dos muchachos, que expresan por palabras hacia el final de la película, una vez que su amistad se ha consolidado.

Estamos ante una película sencilla, honesta, que no tiene ínfulas de superproducción, ni busca trascender más allá de exponer una realidad social, en un momento dado, en un lugar determinado. Y lo hace razonablemente bien. Ayudado además por el buen trabajo de los intérpretes. Por lo tanto, si os encontráis de alguna forma con este filme, no os importe echarle un vistazo; 3 estrellas: ***.

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Lost in Translation (2003)

Lost in Translation

Esta película fue un hallazgo en el momento de su estreno. Nos encontrábamos ante dos mujeres, la directora y la actriz protagonista, que afrontaban la tarea de confirmarse como jóvenes talentos cada una en su materia. Si para Sofia Coppola la película era la confirmación de la alternativa que había tomado con Las vírgenes suicidas, para Scarlett Johansson, en su papel de joven esposa abandonada y perdida en un Tokio extraño, ajeno y agobiante, suponía el paso de actriz adolescente y poco llamativa a ser una de las grandes promesas de la interpretación cinematográfica. Junto a ellas, un inspirado Bill Murray es el complemento perfecto a esta intimista historia de amor/amistad (táchese lo que no proceda según la interpretación de cada cual sobre lo que realmente pasa en el filme).

El resultado, en mi humilde opinión, es una película que si no es redonda, es muy agradable de ver y de recordar. Te deja con muy buen rollo y con algunas dudas. Creo que la realización es muy cuidada, y se ve muy bien acompañada de una excelente fotografía y de una estupenda banda sonora.

En cuanto a la relación con la fotografía, ambos personajes protagonistas tienen que ver con ella a lo largo del metraje del filme. Si Murray es un actor famoso que se debe someter a la tortura de interminables sesiones fotográficas así como a la grabación de anuncios de una marca de güisqui conocida en Japón, la Johhansson interpreta a la abandonada esposa de un fotógrafo profesional (Giovanni Ribisi) que pasa sus aburridos días en la lujosa habitación de un hotel tokiota. El mismo personaje, en su total y absoluta desorientación personal, ha flirteado con la fotografía como posible dedicación aunque, según ella misma reconoce, con poco éxito.

En resumen, una película que merece la pena ser tenida en cuenta. Es cierto que las expectativas que abrió sobre su directora y su protagonista no se han visto del todo cumplidas. La trayectoria de ambas ha sido regular después de este filme. La Johansson ha hecho varios bodrios y, aunque con frecuencia ha estado más sexy, creo que nunca ha estado tan guapa. A la película, yo le otorgo 4 estrellas: ****

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La dolce vita (1960)

La Dolce Vita

¿Se puede considerar esta emblemática obra de Federico Fellinicomo una película sobre la fotografía? Indudablemente no. Las aventuras del periodista Marcello Rubini (Marcello Mastroianni ) por la Roma a caballo entre la década de los cincuenta y la de los sesenta no van específicamente sobre la fotografía. Ni mucho menos. Filme que nos ha dejado escenas tan emblemáticas como el baño en la Fontana de Trevi de una neumática y poderosa Anita Ekberg, prodigiosa valquiria nórdica en la calida y caótica capital italiana. La película en sí misma se puede interpretar desde el punto de vista personal, como las dudas del protagonista sobre cuál es su lugar en el mundo y en la sociedad. Pero al mismo tiempo, también hay un fondo de crítica a la superficialidad de una sociedad, especialmente en sus clases más elitistas, el famoseo vanal… Es un mundo alegre que empieza a dejar atrás la amargura de la contienda mundial que asoló el país y que terminó apenas 15 años antes. Indudablemente, una película recomendable.


Y en lo que se refiere a la fotografía, no hay que olvidar que nos dejó como legado el apelativo para una nueva clase de fotógrafos, aun hoy en día tan discutidos como discutibles en sus fines o su forma de obrar. Se trata de los “paparazzi”, que deben su nombre al personaje interpretado por Walter Santesso, Paparazzo, el fotógrafo que colabora con el protagonista para tomar esas instantáneas del famoseo de turno que harán vendibles las noticias más banales sobre estos personajes. Así que con esos antecedentes, no podía dejar de estar presente en esta recopilación de filmes relacionados con la fotografía.

A este filme, yo le otorgo 4 estrellas: ****

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