Archivo de la categoría: Comedia

La caméra de Claire (2017)

La caméra de Claire

Una película cuyo título hace referencia a una cámara fotográfica, la cual tiene durante el desarrollo del film un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos,… parece obligado que la incluya en mi colección sobre la fotografía en el mundo del cine. Así que aquí va mi comentario sobre esta película del coreano Hong Sang-soo.

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Aunque el trabajo del resto del reparto es también muy apreciable, indudablemente son Kim Min-hee e Isabelle Huppert las que gozan de las mejores oportunidades de lucimiento, y del protagonismo del film.

Sinopsis

Durante el festival de Cannes de 2016, una mujer que trabaja en una distribuidora surcoreana de películas de cine (Kim Min-hee) es despedida por su jefa (Chang Mi-hee), sin saber muy bien por qué, y acusada de ser deshonesta. Una serie de encuentros casuales en los días siguientes en la ciudad francesa entre estas dos mujeres, un director de cine (Jung Jin-young) y una mujer francesa, llamada Claire (Isabelle Huppert) “armada” con una cámara de fotos instantáneas, nos permitirán conocer qué es lo que ha pasado en realidad.

Nota: Los nombres coreanos, por respeto a sus costumbre, presentan en primer lugar el apellido de la persona, por ejemplo, Hong, Kim, Chang o Jung.

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El director y Claire conversan sobre las coincidencias que se producen esos días en Cannes.

Interés fotográfico

Básicamente, el interés fotográfico gira alrededor de la cámara de fotografía instantánea con la que Isabelle Huppert pasea por las calles de Cannes. Si no me equivoco, se trata de una Fujifilm Instax Mini 70, que carga cartuchos de 10 fotografías instantáneas de un tamaño aproximado al de una tarjeta de visita, con una superficie útil para la imagen fotográfica de 46 x 62 mm, poco más que un negativo de formato medio de 6 x 4,5.

Estas cámaras están teniendo un gran éxito en los últimos años, suponiendo una importante fuente de ingresos para la división de productos fotográficos de Fujifilm, que por otro lado está eliminando otras formas de fotografía sobre película fotoquímica, centrándose más en su gama de cámaras digitales, que probablemente no le generan tantos beneficios como los pequeños cartuchos de película para estas cámaras Instax.

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Claire con su Instax, dispuesta a encontrar un motivo para fotografiar. “Taking a photo is something very important, because if I take a photo of you, you are not the same person anymore” (Tomar una foto es algo muy importante, porque si te hago una foto, no volverás ser la misma persona) [Cita de la película]

Interés cinematográfico

El diretor, Hong Sang-soo, y la protagonista coreana de la película, Kim Min-hee, dieron a conocer unos años su relación como pareja, con el consiguiente divorcio del director de su esposa anterior, bastante contrariada. Como consecuencia, ambos sufrieron fuertes críticas de los medios y de la sociedad coreana, que han llevado a que ambos realizaran un par de películas para hacer una cierta catarsis sobre el tema. Especialmente debido a que las críticas han sido especialmente duras hacia la actriz. La primera película, en clave de drama, la pudimos ver el año pasado, y ya nos generó bastante interés.

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Claire y Man-hee contemplan las pequeñas fotos Instax Mini.

La película actual, rodada sobre la marcha durante la edición del festival de Cannes de 2016, tiene un tono más ligero, pero no deja de tener un potente contenido de reivindicación de la mujer, la víctima más frecuente de las críticas en estas situaciones, incluso si es el hombre el que ha roto sus compromisos anteriores con otras parejas.

Una buena dirección, unas excelentes interpretaciones y una enorme frescura en un cine hecho con muy pocos medios, en muy poco tiempo, pero con las ideas muy claras, hacen que esta película sea muy recomendable.

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Si Kim Min-hee nos llamó la atención por su belleza, su elegancia, su atractivo físico y su bien hacer en “Ah-ga-ssi” (La doncella), en las siguientes películas que le he visto se ha confirmado como una actriz excelente que ha sabido evolucionar de su condición de modelo e ídolo juvenil en su juventud, a una profesional madura, capaz de desarrollar una diversidad de registros.

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La vida secreta de Walter Mitty (2013)

The Secret Life ofWalter Mitty

He de decirlo de buenas a primeras. Este “juanpalomo, yo me lo guiso yo me lo como” de Ben Stiller no nos interesaba gran cosa en principio. Su protagonista nunca me había dicho gran cosa, ni como actor, ni como cómico, ni como director, y el avance de la película que nos ofrecieron cuando fuimos a ver alguna otra, tampoco nos animó mucho. Hasta que en un momento dado comprobé que estaba adquiriendo cierta fama entre los “fototrastornados”. Parece que el argumento tenía relación íntima y cercana con la fotografía. Y aunque las críticas parecía absolutamente divididas, al final convencí a alguien para que me acompañara a la matinal de este domingo pasado, por lo menos que saliera baratita, para poder añadirla a mi colección de Cine y fotografía. Hay que decir antes de pasar a comentarla que se basa en un relato corto del mismo título de James Thurber, y que hubo una primera adaptación de dicha obra en los años 40, perpetrada por Danny Kaye. Un ejemplo que nos demuestra que, en cine, cualquier tiempo pasado no fue mejor,… solo anterior. Me queda claro por lo leído por ahí que ninguna de las dos obras cinematográficas es especialmente fiel al original literario.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Walter Mitty se dirige al trabajo dentro de su rutinaria existencia.

Argumento

Walter Mitty (Ben Stiller) es el responsable del archivo de negativos del departamento de la revista Life. Una persona de vida monótona, que suele soñar despierto, viéndose a sí mismo como el héroe de aventuras y hazañas insólitas. Además recientemente siente algo por Cheryl (Kristen Wiig), una atractiva nueva compañera de trabajo, pero a quien no se atreve a entrarle, y lo está intentando a través de un servicio de contactos en internet. Pero en ese día de trabajo en el que comienza la historia, llega la noticia de que la versión impresa de la revista Life va a cerrar, pasando a ser una publicación exclusivamente en línea. Y también llega un paquete importante, el fotógrafo Sean O’Connell (Sean Penn) ha enviado un carrete de fotografías en blanco y negro, proponiendo el negativo número 25 como portada para el último número de la revista. Pero dicho negativo no está. Ha desaparecido. A partir de ahí, la vida de Mitty se convertirá en una insospechada aventura por recuperar el negativo,… y conquistar a la chica.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Cheryl, la simpática y guapa divorciada, que hace tilín al tímido Walter.

Interés fotográfico

Mitty es el responsable del archivo de negativos y diapositivas de la revista Life. Parece que también le dan funciones de editor, de responsable de fotografía, aunque estas dos funciones no debería ir juntas en una revista, siendo la segunda de bastante más nivel que la primera, archivista y conservador. Hay que decir que la revista Life existió realmente hasta hace no muchos años como producto en papel, que tuvo un gran prestigio en su orientación hacia el periodismo gráfico, el fotoperiodismo, pero que hace mucho tiempo que pasó su época dorada entre los años 40 y principios de los 70. Forma parte del grupo Time desde finales de los año 30, muchas de las fotografías que se han publicado entre sus páginas forman parte de importante de la historia de la fotografía, y muchas de sus portadas se consideran iconos de la fotografía mundial. En el año 2007 sufrió un proceso similar al que se nos cuenta en la película, pasó de existir en papel a ser una publicación exclusivamente en línea en internet. Pero lo cierto es que la situación tal y como se nos cuenta en la película no pudo darse de la misma forma. Su edición como revista mensual se interrumpió en el año 2000, en sus primeros tiempos fue semanal, y se reanudó su marca como suplemento dominical de varios diarios entre 2004 y 2007. Hoy en día, también podemos considerar que como publicación en internet está muerta, y el enlace life.com nos lleva a una sección de Time que funciona como archivo público de las mejores fotografías de los tiempos gloriosos de la revista. También puede interesar el Tumblr dedicado a los archivos de la revista. Si queremos conocer la actualidad fotoperiodística actual del grupo Time, mejor nos dirigimos a Lightbox.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

Walter y su ayudante, en el trabajo, buscando en la plancha de contactos el desaparecido negativo 25.

En cuanto al personaje del fotógrafo Sean O’Connell, desconozco si se basa en algún fotógrafo en particular, pero nos lo presentan como un aventurero romántico, que todavía fotografía con película tradicional, no habiendo adoptado las tecnologías digitales, con gran sensibilidad y talento. En una de las imágenes de la película lo vemos manejando lo que puede ser una Leica M3M2, y en la principal escena en la que sale, aparece con una Nikon F3/T en la que paradójicamente aparece montado un objetivo mucho mas moderno un 400 f/2,8G AF-S, que por  lo que he visto por ahí entre los “nikontrastornados”, no es considerado como una combinación excesivamente coherente. En esa misma escena, lleva colgada del hombro la que parece ser una Leica M6 con una objetivo que ya no me atrevo a filiar con precisión. ¿Un Summilux, probablemente? Pero ¿un 50 mm o un 35 mm? No sé. No lo puedo asegurar, ni discernir.

Bueno, como se puede ver, una película muy interesante para los “fototrastornados”.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta larga escena, vemos a Sean empuñando la Nikon F3/T con el 400/2,8, y en su hombro colgando una Leica M6.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

En esta fotografía dentro del fotograma de la película, Sean parece llevar una Leica M2 o M3. La definición de la imagen no me permite asegurarlo.

Interés cinematográfico

Dejando aparte lo divertido de las cuestiones relacionadas con la fotografía, varias cuestiones que podrán ser comentadas en su lugar oportuno, considero que esta película es una enorme oportunidad perdida. Con una historia que es material para una excelente película, evidentemente con el presupuesto para realizarla, con un reparto razonablemente competente, y con una capacidad técnica razonable también, tiene dos cosas que la lastran notablemente. Stiller como director, no acaba de darle el ritmo y la consistencia necesaria para que el espectador se vea inmerso en la compleja vida psicológica que se supone al protagonista, quedando el conjunto de aventuras que se nos presenta como una serie de situaciones más o menos (in)verosímiles, con un menos que moderada cohesión entre ellas. El tono de la película, buenrollista y destinada a dejar buen sabor de boca en los espectadores de la temporada navideña en la que se estrena, tampoco aporta necesariamente coherencia a la historia que se nos cuenta. Que mejora mucho si la reinterpretas, en clave de permanente fantasía, y con un tono amargo final que le sentaría muy bien. Porque no sé si soy yo el único, pero a mí me parece que el “happy end” final es, en realidad, un falso “happy end”. Incluso en contra de la voluntad de sus responsables. Es la única forma en la que siento que lo que he visto tiene razonable coherencia. No daré más detalles, y que cada cual la vea y la interprete como considere oportuno. Por otra parte, el desarrollo de la trama es sumamente previsible… la cartera,… el contenido de la última foto,…

En el campo de la interpretación, ya he declarado mi prevención hacia Stiller como actor y cómico, y aunque está mejor que en otros productos que le he visto, tampoco va a hacer que salte muchos puestos hacia arriba en mi lista de actores favoritos. Digamos que cumple. La chica, Kristen Wiig, se sale de los papeles que le había visto en otras ocasiones, está elegante, guapa y encantadora, que es lo que se le pide, y lo hace bien. Es cierto que su personaje es el que mueve a actuar al protagonista, pero tiene una presencia relativamente secundaria. Simpáticas las apariciones en pantalla de Penn, así como de Shirley MacLaine como madre del protagonista.

En fin, que tenemos una película con mucha potencialidad, con algún momento conseguido entre medio, pero que ha mí me ha dejado insatisfecho. No con mal sabor de boca, pero con las ganas de que me cuente esta historia mejor y con más coherencia. Como ya he dicho, tendrá su entrada pertinente en mi colección de Cine y fotografía. Yo le pongo, echándole muy buena voluntad, tres estrellas ***. Lo dicho, sin mal sabor de boca, entretiene, aunque deja insatisfecho.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

El discreto y gris trabajador de Life convertido en aventurero, para que no se diga que se le perdió nunca un negativo.

Noche de vino y copas (2011)

SuperClásico

Para empezar, la esquizofrenia que supone que una película danesa cuyo título ¡¡¡está en castellano!!!, cuando llega a nuestras pantallas, con considerable retraso, tenga otro título en castellano distinto. Para continuar, esta película en su versión original está hablada entre tres idiomas: danés, inglés y español porteño. Siendo una comedia, conviene conservar los cambios de idiomas. Así que hay que ver la en versión original. En cualquier caso, en los últimos años han aparecido por cartelera algunas películas del país nórdico que confrontaban de una forma u otra las diferencias culturales entre su cultura y la de los países de cultura latina o mediterránea, de forma inteligente, como autocrítica o como reflexión sobre lo bueno y lo malo de la especie humana. Motivo por el cual decidimos dar una oportunidad a este filme de Ole Christian Madsen. Y además, tiene motivos para estar incluida en esta colección sobre la fotografía en el cine. Ya lo veréis.

El encuentro entre el futbolista y padre e hijo es realmente impactante. Creo que no hace falta que lo describa.

El encuentro entre el futbolista y padre e hijo es realmente impactante. Creo que no hace falta que lo describa.

Argumento

El superclásico al que hace referencia el título original es un acontecimiento futbolístico. Denominan así los argentinos a los enfrentamientos entre River Plate y el Boca Juniors, partidos que despiertan pasiones. La historia va de un vinatero danés, Christian (Anders W. Berthelsen), que fue abandonado por su esposa Anna (Paprika Steen), una antigua futbolista internacional danesa, que ahora se ha metido al negocio de la representación de jugadores. Y se ha hecho representante y amante de Juan Díaz (Sebastián Estevanez), un crack argentino que juega en uno de los dos equipos y que quiere traspasar a un equipo brasileño por una cuantiosa suma, y con quien se quiere casar. Christian quiere recuperar a Anna, y para ello busca la excusa de llevar en persona a Buenos Aires los papeles del divorcio para su firma. Y se lleva con él al hijo de la pareja, Oscar (Jamie Morton). Y llegan justo cuando se va a celebrar el superclásico. Y la cosa no va a ser fácil para Christian puesto que, al complejo triángulo ya formado, se sumarán las diferencias culturales, Fernanda (Adriana Mascialino), una mucama mayor pero sabia y desinhibida, y una jovencita de diecisiete años, Verónica (Dafne Schiling), que impactará en el hijo adolescente. Aunque no será lo único que impacte contra él.

Como siempre, un triángulo rectángulo: los dos catetos, el danés y el argentino, flanqueando a la rubia hipotenusa.

Como siempre, un triángulo rectángulo: los dos catetos, el danés y el argentino, flanqueando a la rubia hipotenusa.

Interés fotográfico

La fotografía digital ha popularizado este medio de expresión artística y de documentación de la realidad entre muchas personas. Muchas más de lo que la practicaban en los tiempos de la tecnología fotoquímica. Y ha impactado especialmente entre la gente más joven. Adolescentes o veinteañeros, más allá de la utilización intesiva que puedan hacer de las cámaras integradas en los teléfonos móviles, se interesan en muchas ocasiones por cámaras de más entidad con las que expresarse o documentar su realidad. Quizá sin buscar siempre un interés artístico, aunque si con una mirada fresca que también puede ser fácilmente influenciable por las modas. Oscar es uno de los adolescentes que adopta la cámara fotográfica como una extensión de sí mismo. Un réflex digital sencilla, de entrada de gama, una Canon EOS de bajo precio, de las que se declinan cada pocos meses en modelos todos muy semejantes entre sí, más por estrategia comercial que por las innovaciones que traen. Pero que por su precio asequible, con el objetivo zoom con el que vienen en kit, se venden relativamente bien entre estos grupos de edad.

Oscar con su cámara, documentando todo lo que le llama la atención en Buenos Aires, una ciudad que a un chico danés le puede llegar a parecer marciana.

Oscar con su cámara, documentando todo lo que le llama la atención en Buenos Aires, una ciudad que a un chico danés le puede llegar a parecer marciana.

En la película vemos utilizar a Oscar su cámara con profusión. Lo fotografía todo. Casi compulsivamente. Hasta cierto punto. Hasta que encuentra lo que realmente le interesa en su vida. Que casualmente tiene una sonrisa radiante, un bonito pelo rubio, y unas bonitas piernas que luce bajo su corta pollera. Porteñamente hablando. He conocido en la vida real algún caso comparable.

Una de las múltiples discusiones del todavía matrimonio. Oscar a desaparecio, encandilado por Verónica, guía en el porteño cementerio de La Recoleta.

Una de las múltiples discusiones del todavía matrimonio. Oscar a desaparecio, encandilado por Verónica, guía en el porteño cementerio de La Recoleta.

Interés cinematográfico

Esta es una película irregular. El planteamiento es curioso y creo que se podían haber sacado buenas cosas de él. Y de hecho tiene sus momentos divertidos, y algún que otro logro en alguna de las situaciones. Bien es verdad, que buena parte del desarrollo y el desenlace de la película están cantados casi desde el principio; pocas sorpresas nos ofrece el filme. Que también se ve lastrado porque en la primera parte del filme, recorre todos los tópicos sobre los argentinos, de forma muy superficial, en un ejercicio de escasa imaginación y sutileza. No obstante, la película se va salvando por las interpretaciones de sus principales protagonistas, que sin estar a un nivel elevado, cumplen con el cometido. Por cierto, los que como yo aborrezcan el fútbol, que no se preocupen. Su lugar en el filme es puramente anecdótico. No va de fútbol.

Comedia irregular por lo tanto, algo desaprovechada pero que se deja ver, y que en esta ocasión no deja tan alto como en otras ocasiones el punto de vista y el humor de los presuntamente sosos nórdicos.

Valoración:

  • Valoración subjetiva: **/***.
Algunos de los momentos más divertidos del filme están en las interacciones de Christian con los más castizos porteños. Cogiéndose unos pedales impresionantes a base de caldos procedentes de la malbec argentina. Por cierto, amiguitos, cuidado con decir "cogiéndose" en aquellos lares. Aquí vale que en España es una palabra inocente, pero allí...

Algunos de los momentos más divertidos del filme están en las interacciones de Christian con los más castizos porteños. Cogiéndose unos pedales impresionantes a base de caldos procedentes de la malbec argentina. Por cierto, amiguitos, cuidado con decir “cogiéndose” en aquellos lares. Aquí vale que en España es una palabra inocente, pero allí…

Una cara con ángel (1957)

Funny Face

Hace unos días encontraba en internet la fotografía de una mujer realmente muy guapa que posaba ajustando entre sus manos un Leica III. Según encontré en las páginas de Thorsten Overgaard dedicadas a la historia de Leica, se trata de la modelo actriz y fotógrafa Suzy Parker, la fotografía está tomada en Nueva York en 1953, por lo que el modelo podría ser una IIIf, y el fotógrafo que tomó la fotografía fue Peter Stackpole, fotógrafo que trabajó para la revista Life que tiene los derechos sobre la mencionada fotografía, que voy a reproducir a continuación con fines exclusivamente documentales. Espero que los abogados de Life/Time no consideren que esto atenta contra sus intereses económicos y se enfade por ello.

Suzy Parker posando con su bonita Leica III. Realmente guapa la modelo. Y ya con la Leica entre las manos, la fotografía es casi pornográfica.

Suzy Parker posando con su bonita Leica III. Realmente guapa la modelo. Y ya con la Leica entre las manos, la fotografía es casi pornográfica.

El caso es que leyendo algo más sobre esta modelo, actriz y fotógrafa, resulta que fue una de las inspiraciones para una de las películas musicales más conocidas de Audrey Hepburn, acompañada de Fred Astaire y bajo la dirección de Stanley Donen. Luego cuento más sobre las inspiraciones de esta película. Vamos a con la reseña.

Creo que esta fotografía de los títulos de créditos corresponde a Parker.

Creo que esta fotografía de los títulos de créditos corresponde a Parker.

Como vemos en los títulos de crédito, Suzy Parker también está en el reparto del filme, junto con otras modelos de la época.

Como vemos en los títulos de crédito, Suzy Parker también está en el reparto del filme, junto con otras modelos de la época.

Lo que es seguro es que este fotograma de un de los primeros números musicales de la película sí que es Suzy Parker.

Lo que es seguro es que este fotograma de un de los primeros números musicales de la película sí que es Suzy Parker.

Y esta, también.

Y esta, también.

Argumento

Jo (Hepburn) es una modesta dependienta de una librería de Nueva York, preocupada por las corrientes filosóficas de moda en aquellos años de la posguerra mundial. Pero un día, tras ser invadida la librería por el equipo de producción de fotografías de una revista de moda, es descubierta por Dick Avery (Astaire), que ve en su cara especial el potencial para hacer de ella una gran modelo. Aunque la joven se muestra reticente, al final se deja convencer por el espabilado fotógrafo, y empiezan una aventura en el París de los existencialistas, donde inevitablemente surgirá el romance.

Un Fred Astaire, que supongo que iría doblado por el peso de las Rolleiflexes, se encuentra por primera vez con la modosita dependienta de librería de vanguardia.

Un Fred Astaire, que supongo que iría doblado por el peso de las Rolleiflexes, se encuentra por primera vez con la modosita dependienta de librería de vanguardia.

Comparamos fotogramas en la mesa de luz; alguno de estos también es un retrato de Suzy Parker.

Comparamos fotogramas en la mesa de luz; alguno de estos también es un retrato de Suzy Parker.

Pero parece que lo que llama la atención del fotógrafo es el gesto que muestra en las fotografías de la librería.

Pero parece que lo que llama la atención del fotógrafo es el gesto que muestra en las fotografías de la librería.

Y finalmente, a la roja luz del cuarto oscuro, convence a la joven de que inicie su carrera de modelo.

Y finalmente, a la roja luz del cuarto oscuro, convence a la joven de que inicie su carrera de modelo.

Interés fotográfico

Evidentemente, estamos inmersos en el mundo de la fotografía de moda de los años 50, un mundo distinto del actual, donde el papel de las modelos era más el de ser maniquíes vivientes de las firmas de alta costura. Sin embargo, algunas cosas estaban cambiando. Y si la revolución se producirá de forma más amplia durante los años 60, ya algunos fotógrafos muestran a las modelos en poses y actitudes mucho más dinámica y resueltas. Uno de esos fotógrafos fue Richard Avedon, uno de los grandes de la historia de la fotografía, y que inspira al protagonista masculino de la película, que toma el muy similar nombre de Richard “Dick” Avery. La propia Suzy Parker, que de alguna forma es fuente de inspiración para el personaje que interpreta Audrey Hepburn, fue una modelo habitual de Avedon, y parece que llegó a plantearse una participación más protagonista en la película. Existe alguna fotografía de Avedon con Parker como modelo que inspirarían algunas situaciones de la película. Reproduciré una también con ánimo meramente documental, esperando que no se enfaden los poseedores de los derechos de la misma, ya que esta reseña no tiene ningún interés comercial.

Suzy Parker con Robin Tattersall, Place de la Concorde, Paris, agosto de 1956, un año antes del estreno de la película. Fotografía de Richard Avedon.

Suzy Parker con Robin Tattersall, Place de la Concorde, Paris, agosto de 1956, un año antes del estreno de la película. Fotografía de Richard Avedon.

Evidentemente, esta película es una comedia romántica en forma de musical o película con canciones, que nunca se sabe muy bien como definir a este tipo de películas. Así que no podemos esperar una gran fidelidad a la forma de trabajar de los fotógrafos de moda de la época. No obstante, Avedon actúo como asesor de la película, y las fotografías que vemos en los títulos de crédito de la película son del famoso fotógrafo. O sea, que no veas.

Para los amantes de los cacharros fotográficos, fundamentalmente vemos dos tipos de cámaras. Por un lado diversas cámaras de banco de gran formato, tanto grandotas para su uso en estudio, como más pequeñas para su uso en exteriores. Y en numerosas ocasiones, Avery aparece portando al cuello una o varias Rolleiflex binoculares, la que probablemente era la cámara potable más popular entre los fotógrafos de la época, por su tamaño relativamente “compacto” como por la calidad de sus fotogramas de 6 x 6 cms. El formato de 24 x36 mm era considerado como excesivamente pequeño y no adecuado para la calidad requerida en la fotografía de moda. Algo que cambiaría más adelante.

Aquí vemos en acción al fotógrafo y sus ayudantes con una cámara de gran formato.

Aquí vemos en acción al fotógrafo y sus ayudantes con una cámara de gran formato.

Mientras que en el momento de tomar una imagen inspirada en Ana Karenina vemos la misma cámara de gran formato, pero también a una "pequeña" Rolleiflex, que parece que es la cámara que está usando el fotógrafo en ese momento.

Mientras que en el momento de tomar una imagen inspirada en Ana Karenina vemos la misma cámara de gran formato, pero también a una “pequeña” Rolleiflex, que parece que es la cámara que está usando el fotógrafo en ese momento.

Interés cinematográfico

Estamos ante un producto típico de  Stanley Donen que buscaba sacar partido a la popularidad que la joven Hepburn había obtenido unos años, yéndose de vacaciones por Roma. Y estamos también ante uno los coletazos de los grandes musicales de Hollywood, un género que poco a poco iría perdiendo tirón, aunque en los últimos tiempos haya experimentado un cierto repunte. La verdad es que sólo el carisma de los personajes y la suspensión temporal de la incredulidad en la que entramos al sentarnos ante la pantalla de cine hace creíble el romance entre los dos protagonistas que se llevan treinta años de diferencia. Estamos ante un Astaire que tiene 57 o 58 años como pareja romántica de una Hepburn que ya está en los 27 o 28 años, pero que aparenta menos. A pesar de la excelente música de GeorgeIra Gershwin, especialmente su famoso ‘S Wonderful. Hay cuatro canciones del musical del mismo nombre que la película que en los años 20 del siglo XX, cuando la Hepburn no había nacido todavía, protagonizó el propio Astaire aunque con un argumento totalmente distinto. Así que música reciclada. En cualquier caso, está bien rodada y es agradable de ver. Yo le pongo 3 estrellas: ***.

No se pueden negar ciertas similitudes en la trama con la posterior "My Fair Lady"; pero es claramente inferior. En cualquier caso, a mí me cuesta tragarme el romance entre los dos protagonistas.

No se pueden negar ciertas similitudes en la trama con la posterior “My Fair Lady”; pero es claramente inferior. En cualquier caso, a mí me cuesta tragarme el romance entre los dos protagonistas.

La película es un producto eminentemente comercial, rodado a mayor gloria de la Hepburn, aprovechando el tirón que tenía en esos momentos en las pantallas.

La película es un producto eminentemente comercial, rodado a mayor gloria de la Hepburn, aprovechando el tirón que tenía en esos momentos en las pantallas.

Demasiado breve la presencia del ferrocarril como para justificar su inclusión en mi colección de películas de temática ferroviaria. Pero tenemos una vista de esta 232, una locomotora para trenes rápidos de pasajeros con el emblema del "Fleche d'Or", tren prestigioso que conectaba París con Calais, para luego tener continuación entre Dover y Londres con el "Golden Arrow".

Demasiado breve la presencia del ferrocarril como para justificar su inclusión en mi colección de películas de temática ferroviaria. Pero tenemos una vista de esta 232, una locomotora para trenes rápidos de pasajeros con el emblema del “Fleche d’Or”, tren prestigioso que conectaba París con Calais, para luego tener continuación entre Dover y Londres con el “Golden Arrow”.

2 días en Nueva York (2013)

2 Days in New York

Fin de semana de flojera cinematográfica general. Decidir qué ver no es fácil. Y por la simpatía que nos ha merecido en otras ocasiones la francesa Julie Delpy, tanto en su faceta de actriz como de directora, nos decidimos por esta secuela de otra película suya anterior que, aunque con defectos, no nos disgustó. Es cierto que cuando la vimos despertó un entusiasmo en nuestro grupo que luego se ha visto tremendamente atemperado. No era para tanto. Pero no nos disgusto. Y la tengo en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine.

La inefable familia de Marion en lo alto del Empire State.

La inefable familia de Marion en lo alto del Empire State.

Argumento

Si en la primera entrega conocíamos a la fotógrafa Marion Duprés (Julie Delpy) llevando a su novio de entonces a conocer a su excéntrica e imposible familia a la capital francesa, años más tarde la encontramos instalada en Nueva York con un hijo de aquella relación, y conviviendo con otro hombre, Mingus (Chris Rock), con quien planea montar un hogar. También ha avanzado en su carrera como fotógrafa y, además de trabajar para una revista, ha hecho sus pinitos en la fotografía conceptual, y va a inaugurar su primera exposición importante. Con este motivo, su familia vendrá de Francia a pasar unos días, poniendo toda su vida de patas arriba.

Marion, Mingus y el padre de Marion en la galería donde expone su obra la primera.

Marion, Mingus y el padre de Marion en la galería donde expone su obra la primera.

Interés fotográfico

Básicamente, no vemos empuñar ninguna cámara fotográfica a Marion, o casi. Pero la tenemos convertida en fotógrafa conceptual. Y preparada a presentar su obra, fotografías suyas en la cama con sus parejas, en una galería dispuesta a vender y a hacerse un nombre como artista. Como parte de su acción como artista conceptual, incluso a dispuesto vender su alma al mejor postor. Alma en la que no cree, pero por la que espera obtener 10.000 dólares. No serán tantos. Ciertamente, hay en la película un claro intento de criticar con cierta acidez determinados aspectos propios del arte conceptual, y más en concreto de la fotografía conceptual. Y no seré yo quien los discuta.

La galerista de Marion se desespera por como marcha la venta, que al final, por motivos insospechados, será un éxito.

La galerista de Marion se desespera por como marcha la venta, que al final, por motivos insospechados, será un éxito.

En cuestión de chismes, sí que encontramos al padre del personaje acarreando como turista por Nueva York lo que parece una veterana Nikon, una Nikon FF2, creo que me decanto por la primera en un modelo Photomic.

El padre de Marion con su probable Nikon F Photomic al cuello.

El padre de Marion con su probable Nikon F Photomic al cuello.

Interés cinematográfico

Si en la primera parte Delpy conseguía alcanzar cierto equilibrio entre la comedia y la reflexión dramática sobre los problemas existenciales y de pareja de los protagonistas, en esta segunda parte ese equilibrio no se consigue. Predominan las situaciones cómicas, pero sin que el humor que desarrolla sea especialmente brillante. En ocasiones es vulgar. Algunos personajes son realmente bufos, y creo que no aportan nada a la situación. Y el desarrollo de la parte dramática del filme, que sigue un paralelismo con la parte parisina, no consigue alcanzar el mismo nivel.

Dicho lo cual, las interpretaciones del conjunto tampoco son cosa del otro mundo sin que estén realmente mal. Quizá el problema es que a veces parecen personajes sacados de una enciclopedia de tópicos sobre franceses, yanquis y las relaciones entre ambos.

Yo a esta película no le pongo más de dos estrellas: **

Escenas finales, donde Mingus descubre a Marion la feliz realidad.

Escenas finales, donde Mingus descubre a Marion la feliz realidad.

El cameraman (1928)

The Cameraman (1928)

Con el estreno y el triunfo de The Artist, algunos dirían que se habrían puesto de moda las buenas películas de la época del cine mudo. Lo dudo. Que rima con mudo. Sin embargo, es bien cierto que hay muchas pequeñas joyas de aquella época, películas que merecen la pena ser rescatadas del olvido en el que la mayor parte de los aficionados al cine las tienen sumidas. En TCM Autor, recientemente comenzaron a programas esta película del genial y melancólico Buster Keaton. Que además tiene argumento relacionado con la fotografía y, por lo tanto, pasa a engrosar mi colección de películas sobre La fotografía en el cine.

Buster, acarreando su aparatosa cámara para ferrotipos, se encuentra por primera vez con Sally, en un desfile por las calles de Nueva York.

Argumento

Buster (Keaton), un fotógrafo callejero que se dedica a sus ferrotipos en el acto, se enamora de una secretaria de MGM Newsreels, Sally (Marceline Day), y cambia la cámara fija por la de rodar para convertirse en cameraman de reportajes. Por supuesto, Buster es un desastre. Como no tiene dinero, tiene que agenciarse una cámara antigua y destartalada, que apenas sabe cómo usar, ni dónde encontrar las noticias. Y como galán, es tímido y desastrado, y además deberá enfrentarse a las continuas amenazas de tipos más grandes y seguros de sí mismos, que rondan sin cesar a Sally. Pero le llegará su oportunidad. Tanto en la profesión como en el amor. La duda es si será capaz de aprovecharla, o su catastrófico destino lo echará todo a perder.

Buster cortejando a Sally, siempre con la inoportuna aparición de otros candidatos a los favores de la guapa secretaria.

Interés fotográfico

Aunque durante la mayor parte del filme, Buster va acarreando con una cámara de cine, que no es el objeto de esta colección, en origen es un fotógrafo callejero. El antecedente de los en España llamados “minuteros”. Fotógrafos que con una cámara de banco a cuestas, iban por la calle ofreciendo sus servicios, y revelando in situ el negativo y la copia positiva, para entregarla al cliente en pocos minutos. Pero antes de eso, existieron otros procesos que también buscaban ofrecer un producto rápido al cliente. Y para ello se saltaban el proceso negativo/positivo, obteniendo directamente un positivo que se revelara con rapidez. Uno de estos procesos era el ferrotipo.

Nada más conocerla, Buster se ofrece a tomar un retrato de la guapa Sally con su aparatoso dispositivo.

La base de la imagen era una hoja metálica de hierro, oscurecida mediante pintura, lacado o esmalte, y que soportaba una emulsión fotográfica de colodión. En inglés se le llama tintype, pero no se usa estaño (en inglés, tin) para nada. En la traducción al español de las cortinillas con texto que eventualmente aparecen en la película denominan daguerrotipos a las imágenes que produce Buster con su curiosa cámara, pero no lo son. En realidad, son ferrotipos, ya que en el cartel que porta el fotógrafo aparece claramente la palabra tintypes.

Un ejemplo de lo que podía ser la cámara que lleva Buster, específica para tomar ferrotipos.

Interés cinematográfico

Es necesario ir rescatando para el consumo del público estas películas de la época del mudo, pero que tienen valores importantes. En el caso de las películas de Keaton, fundamentalmente argumentales. Argumentos sencillos, pero bien planteados. Una serie de situaciones que nos van definiendo las características de los personajes, hasta llegar al desenlace final. Venturosamente feliz. Son muy entretenidas, y nos permiten ampliar nuestros gustos de modo que tenemos más capacidad de crítica ante lo que en la actualidad se nos ofrece.

Yo, a esta película, le pongo 4 estrellas: ****.

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El mono de un farandulero callejero acaba siendo el “ayudante” del cameraman; tanto para “ayudarle” a meterse en líos espantosos, como para salvar las situaciones.

Historias de Filadelfia (1940) / Alta sociedad (1956)

The Philadelphia Story / High Society

En esta ocasión, entre las películas de cine con temática fotográfica, no queda más remedio que hacer un dos en uno. Porque tenemos que hablar de la película original y de su particular versión dieciséis años más tarde. En cualquier caso, ambas encajan de la misma forma en esta colección de películas. Y sobre ambas haremos el comentario oportuno.

La historia, por supuesto, es la misma. La rica heredera Tracy Lord (Katharine Hepburn / Grace Kelly) se va a casar en segundas nupcias con un empresario al servicio de su padre, tras un borrascoso matrimonio y divorcio con el inefable C.K. Dexter-Haven (Cary Grant / Bing Crosby). Pero este no ha renunciado todavía a Tracy, y con la excusa de presentar a dos amigos del hermano de esta que vive en Buenos Aires, pero que en realidad son Macauley Connor (James Stewart / Frank Sinatra), un escritor que sobrevive como periodista de la prensa del corazón, y su fotógrafa y a modo de novia Liz Imbrie (Ruth Hussey / Celeste Holm). A partir de ahí se montará un enredo de dimensiones colosales, que harán imprevisibles los desenlaces de las distintas parejas posibles en torno a la mansión de los opulentos Lord.

Desde el punto de vista fotográfico, el interés por supuesto está en uno de los personajes secundarios. La señorita Imbrie, la fotógrafa, que de la forma más indiscreta posible va sacando su cámara de fotos para tomar imágenes de los momentos menos oportunos en las interacciones entre los protagonistas. En la versión de 1940, la cámara de la fotógrafa es un modelo del que ya se ha hablado en esta colección de películas. Se trata de una Argus C3, conocida por su forma cuadradota como “el ladrillo”. Fue una cámara telemétrica de fabricación norteamericana, y de calidad justita, que se vendió bastante hasta principios de los años sesenta. En la versión de 1956, la señorita Imbrie empuñaba una Nikon S2, cámara también telemétrica, pero en esta ocasión de fabricación japonesa, y de más calidad. Hay que decir que en Japón, antes de la guerra, toda la industra estaba orientada hacia la producción de guerra. En la posguerra, se reorientó hacia los bienes de consumo, y entre estos destacaron los productos fotográficos. Hoy en día, es una industria dominadora y puntera. Pero en aquella época, lo que hacían era copiar descaradamente los prestigiosos productos alemanes. Y si Canon copió a las Leicas con sus telemétricas, Nikon hizo lo propio con las afamadas Contax de Zeiss Ikon. En ambas películas, ambas cámaras sufren un “desgraciado accidente” provocado por Tracy, que termina con los carretes velados.

Desde el punto de vista cinematográfico, considero que la versión de 1940, dirigida por George Cukor, es claramente superior. Concebida como una comedia de guerra de sexos, está llena de momentos delirantes y muy divertidos, además de los momentos más serios y románticos que convienen a las interacciones de los personajes. Cary Grant y Katharine Hepburn tenían una química innegable para este tipo de comedias, que les proporcionó varios éxitos. La película tuvo seis candidaturas a los óscars, de los cuales ganó dos.

La versión de 1956, dirigida por Charles Walters,jugaba con otras bazas. Para empezar era un musical, con canciones de Cole Porter, y que incluía en su reparto músicos como Louis Armstrong haciendo de sí mismo, con su banda. Por otro lado, era una película con más glamour, para lo cual contar con la participación de la elegantísima y guapísima Grace Kelly era una baza fundamental. Pero claro… ¿quién se atreve a comparar la gracia, el desparpajo y la personalidad arrolladora de la Hepburn con la frialdad de la rubia destinada a ser princesa? No hay color. Gana la película en blanco y negro.

Al filme de 1940 yo le pongo la nota más alta, la de las películas imprescindibles, auténtica obra maestra de la comedia, 5 estrellas: *****. Sin embargo, la colorida versión de 1956 se quedará con sólo 3 estrellas (***), propias de los filmes que se dejan ver, sin más.

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Vicky Christina Barcelona (2008)

Vicky Christina Barcelona

Se me estaba olvidando que una de las últimas películas relacionadas con la fotografía que he visto es el último largometraje del inefable Woody Allen. La primera y hasta el momento última película ambientada en España, Vicky Christina Barcelona.

En este filme se nos narran las aventuras y desventuras amorosas de dos amigas norteamericanas, interpretadas por Scarlett Johansson y Rebecca Hall que vienen a pasar un verano a Barcelona, donde conocerán un pintor español y machote, estereotipadamente interpretado por Javier Bardem, y a su ex-mujer, la no menos estereotipada Penélope Cruz. Lo cierto es que es una de las películas más flojas del director neoyorquino, pareciendo por momentos un documental publicitando las maravillas turísticas de la capital catalana y de Oviedo.

En cualquier caso, y en lo que se refiere a su relación con la fotografía, dentro del cacao mental del personaje interpretado por la Johansson se incluye su afición repentina por la fotografía con lo que podemos admirar su grácil palmito paseando por las calles de Barcelona con una Panasonic Lumix tirando fotos a diestro y siniestro. No sólo es eso, sino que el personaje de Pe, pintora a priori, también manifiesta conocimientos fotográficos y la podemos ver con una Leica M colgando por el entorno del Parque Güell. Pero ya, en el colmo del erotismo fotográfico, se nos ofrece cómo las dos lozanas actrices se montan “un bollo” bajo la luz rojiza del cuarto oscuro en el que la norteamericana desarrolla sus habilidades fotográficas. Más que suficiente en su conjunto para justificar la inclusión de la película en este listado de filmes relacionados con la fotografía.

En resumen, una película decepcionante dada las expectativas que despierta el excéntrico director norteamericano. yo le otorgo 2 estrellas: **

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