Archivo de la categoría: drama familiar

Boyhood (2014)

Boyhood (2014)

Precedida de gran expectación, aunque no demasiada publicidad, ha llegada a las pantallas españolas la última película del personal director RICHARD LINKLATER. Casi tres horas de versión original, a partir de una fórmula de rodaje que si bien no es del todo original, sí que ha sido muy poco utilizada por su difícil planificación y financiación. Evidentemente LINKLATER  gusta de jugar con el tiempo en sus proyectos. Si su apreciada trilogía ANTES DE… nos permite seguir la historia de una pareja acompañándoles durante unas horas cada 9 años, aquí se condensa en una sola película una lapso de tiempo de 11 o 12 años, que son los que ha durado el rodaje de la película. Ya que los intérpretes son los mismos durante ese tiempo, siguiendo su proceso personal de maduración y transformación física. Y eso que nos cuenta que el tiempo total de rodaje no pasó en esos años de los 39 días… En cualquier caso, conforme avanza la película, también se percata uno de que puede encajar perfectamente en mi colección dedicada al mundo de la fotografía en el cine, y aquí queda en esta colección.

Olivia, la madre, con sus dos hijos, hacia el principio de la película, hace doce años. La figura de la madre aunque discreta, es de gran importancia.

Olivia, la madre, con sus dos hijos, hacia el principio de la película, hace doce años. La figura de la madre aunque discreta, es de gran importancia.

Argumento

Porque la película nos cuenta la niñez y adolescencia de MASON (Ellar Coltrane), un jovencito que vive con su madre OLIVIA (Patricia Arquette) y su hermana SAM (Lorelei Linklater), y manteniendo contactos frecuentes con su padre MASON (Ethan Hawke), cuya relación con la madre fracasó porque la vida les pilló jóvenes y con hijos demasiado pronto e inmaduros. Y así seguimos la vida del chico desde que tenía seis años y su madre decide dar un cambio en su vida que le permita progresar y mantener adecuadamente a su familia al mismo tiempo que crecer como persona, hasta que el joven MASON entra y da sus primeros pasos en la universidad. Un camino que, como el de muchas familias, está salpicado de dramas, alegrías, inseguridades y descubrimiento del mundo.

Si bien la película se centra en el hermano masculino, de alguna forma también nos cuenta la historia de Samantha, la hermana femenina, aunque su presencia se va haciendo más débil conforme avanza el filme. Abandona antes el hogar. Buen trabajo de Lorelei Linklater, la hija del director.

Si bien la película se centra en el hermano masculino, de alguna forma también nos cuenta la historia de Samantha, la hermana femenina, aunque su presencia se va haciendo más débil conforme avanza el filme. Abandona antes el hogar. Buen trabajo de Lorelei Linklater, la hija del director.

Interés fotográfico

Según he leído por ahí, la película toma aspectos de la biografía del director, sin que se pueda considerar una película autobiográfica. Esta rodada en TEJAS, el chico se vuelve vegetariano, la madre acaba siendo profesora universitaria de psicología,… y tiene un interés por las artes visuales. Lo que pasa es que si el interés de LINKLATER derivó hacia la cinematografía, la imagen en movimiento, MASON, el protagonista de esta película, encuentra su razón de ser en la imagen fija, en la fotografía.

No faltan las fotografías familiares en la película, y en estos días, vemos a Mason en el momento de terminar su educación secundaria, casi en la actualidad, eso implica los omnipresentes móviles con cámara.

No faltan las fotografías familiares en la película, y en estos días, vemos a Mason en el momento de terminar su educación secundaria, casi en la actualidad, eso implica los omnipresentes móviles con cámara.

En el momento del 15º cumpleaños del muchacho protagonista descubrimos que ya tiene un interés por la fotografía. Su hermana, con ironía, le dice que siempre es un bicho raro. Porque en una época en la que ya está totalmente implantada la fotografía digital, el muchacho gusta de la tradicional fotografía sobre película tradicional. En ese cumpleaños le vemos usar una cámara Nikon, cuyo modelo no he conseguido identificar, armada de lo que parece un sencillo 50 mm, lo cual ya define de alguna forma el interés del muchacho de la fotografía como forma de expresión, de manejo de la materia.

El protagonista y su hermana pasando un domingo en familia para el 15º cumpleaños del chico, con la Nikon para película con el 50 mm.

El protagonista y su hermana pasando un domingo en familia para el 15º cumpleaños del chico, con la Nikon para película con el 50 mm.

Una interesante escena se produce en un cuarto oscuro, a escasa y rojiza luz de seguridad mientras revela algunas copias por métodos tradicionales. En ese momento, uno de sus profesores de fotografía, aun en el instituto, intenta hacerle reflexionar sobre cuál es la forma adecuada para él de afrontar un futuro como fotógrafo profesional. Reconoce el profesor la calidad de las fotografías del chico. Pero esto no basta. La competencia va a ser muy dura, feroz. Y por lo tanto tiene que aprender a trabajar duro. Y a trabajar no siempre en lo que quiera o le inspire. Sino que se debe forzar a trabajar de continuo, y a aceptar trabajar también para quien esté dispuesto a contratarlo, a confiar en el como fotógrafo. La fotografía como arte versus la fotografía como modo de ganarse la vida.

Mason en el cuarto oscuro, revelando copias fotográficas al estilo tradicional, mientras sus compañeros editan sus fotografías digitales en sus iMacs.

Mason en el cuarto oscuro, revelando copias fotográficas al estilo tradicional, mientras sus compañeros editan sus fotografías digitales en sus iMacs.

De hecho, el profesor le encarga un trabajo. Tiene que cubrir un encuentro de fútbol americano escolar. Deporte que al chico ni siquiera le gusta. Ahí lo vemos todavía fiel a un equipo Nikon. En concreto a un modelo que se consideró en su momento, con sus 10 megapíxeles, como una de las mejores réflex digitales que se podían comprar. Eso fue en 2005. Pero si en ese momento de la película el muchacho tiene unos quince años, y teniendo en cuenta que tenía 6 años en 2002, nos encontramos en 2011. Una cámara “vieja” ya en ese momento. Eso sí “armada” de lo que parece un buen zoom teleobjetivo, para cubrir un acontecimiento deportivo. No tenemos datos de si la cámara es propiedad del chico, o tal vez sea propiedad del instituto, material educativo para los alumnos de esta asignatura. En algunas partes del mundo, la educación funciona así. Ya sé que en nuestro país esto no se entendería… pero… alguien lo consideraría un lujo o superfluo… qué se yo.

El chico no tiene remedio. En vez de cubrir el acontecimiento deportivo con su cámara, se siente más atraído por lo que sucede en las bandas o en las gradas... incluso sus amigos le toman el pelo al respecto.

El chico no tiene remedio. En vez de cubrir el acontecimiento deportivo con su cámara, se siente más atraído por lo que sucede en las bandas o en las gradas… incluso sus amigos le toman el pelo al respecto.

Cuando a Mason le llega el momento de su primer amor adolescente importante, uno que le impactará, la chica, SHEENA (ZOE GRAHAM), será su modelo y su fuente de inspiración. Y no sólo eso, su trabajo con ella le permitirá ganarse una beca para estudiar bellas artes en la Universidad de Tejas, con una especialización en fotografía. Es el momento en que el muchacho empieza a salir del conúndrum de la adolescencia y a encontrar su camino en la vida. A saber qué quiere hacer en un futuro.

Majica, pero un poco puñetera la novia... sí...

Majica, pero un poco puñetera la novia… sí…

Más adelante podemos ver que ya el muchacho ha actualizado su equipo. Y que lleva un equipo serio. Aunque eso sí, lo siento por los Nikonistas, pero se ha pasado de bando. Una excelente Canon EOS 7D, con un objetivo que no he identificado es el equipo con el avanza por la vida en camino a ser fotógrafo y adulto. Interesante el recorrido.

Mason con la EOS 7D, ya hacia el final de la película. Una cámara longeva para los estándares actuales, pero moderna y contemporánea de la acción de ese momento. No como la Nikon D200 de antes que resulta un poco "desfasada".

Mason con la EOS 7D, ya hacia el final de la película. Una cámara longeva para los estándares actuales, pero moderna y contemporánea de la acción de ese momento. No como la Nikon D200 de antes que resulta un poco “desfasada”.

Interés cinematográfico

Esta es una película que en primer lugar sorprende y apetece ver por su planteamiento. Un proyecto a tan largo plazo, con un guion que necesariamente se ha de adaptar a la evolución personal de cada uno de los intérpretes, que se ha de reflejar en los caracteres ficticios que representan. Desde mi punto de vista va de menos a más. En los años más jóvenes, estamos ante un niño al que le pasan cosas y observa el mundo. Pero en esos años, la película va registrando el entorno social y familiar, pero no puede definir la evolución futura. Por lo tanto, nos deja con cierto desconcierto. O por lo menos a mí. Pero poco a poco, la personalidad del joven se va definiendo, y LINKLATER empieza a ser fiel a su estilo de cine en el que los diálogos tienen un importancia fundamental. Y hay diálogos muy interesantes y muy sustanciosos en la película. La película no busca dramas excesivos, aunque los hay importantes, ni situaciones excepcionales. Plantea lo que puede ser el recorrido de una familia tejana en los tiempos actuales. No una familia especial. Una familia como otras que seguramente existen.

Es curioso que hacia el final de la película haya cierto parecido entre Mason Jr y Mason Sr, a pesar de que no estén emparentados en la realidad. En cualquier caso, la evolución del padre y de su relación con los hijos es bastante interesante.

Es curioso que hacia el final de la película haya cierto parecido entre Mason Jr y Mason Sr, a pesar de que no estén emparentados en la realidad. En cualquier caso, la evolución del padre y de su relación con los hijos es bastante interesante.

Una de las claves de la película son los intérpretes. Es una apuesta muy compleja la de seguir a una serie de personajes, cuatro fundamentalmente, en su evolución durante doce años, cuando los intérpretes que los encarnan también están evolucionando, no siendo previsible cómo va a ser su evolución. He de decir que ELLAR COLTRANE, el protagonista, probablemente sea el eslabón más débil de la producción, aunque funciona adecuadamente. Pasa de ser un niño muy interesante y vivaz a un adolescente un poquito soso. Al que se impone un carácter interesante sólo a base de unos diálogos y unas experiencias que no siempre las incorporas a la interpretación del actor. Pero funciona. La hermana, la hija del director, tiene momentos estupendos, aunque lamentablemente se le va robando protagonista conforme va creciendo, por lo que se luce más en sus años de infancia. Y los que hacen unos papeles fenomenales son ARQUETTE y HAWKE. ARQUETTE nos ofrece una madre que vive en la constante contradicción entre sus buenas decisiones para su crecimiento personal y sus malas decisiones para sus relaciones de pareja, poniendo siempre por delante a sus hijos, y condicionando a la larga quién es. Sus escenas finales esconden una reflexión profunda, pues siendo una madre joven se siente vacía a una edad en la que por profesión y por situación vital le debería quedar mucho por ofrecer. El ciclo del hijo es también el ciclo de la madre. Interesante el contraste con el padre, perfectamente adaptado a las características de ETHAN HAWKE, que pasa de ser un error de juventud de la madre a ser la persona con la que ella hubiese sido feliz, pero que tiene otra vida, otra familia, otro futuro. Ha madurado, ha crecido, y lo ha hecho respetando a sus hijos y a OLIVIA. Es algo que también tiene que ver con la amargura final de esta, pero al gran trabajo que ha hecho sacando adelante a su familia.

La película como digo crece poco a poco. A pesar de su larga duración, lo cierto es que cada vez te sumerges más en ella. Contrastando con la biografía de su director, vemos que hay elementos de su propia vida que ha reflejado en la vida de MASON. Y al final, le concede un futuro esperanzador. Quizá demasiado benevolente. Quizá demasiado fácil… No lo sé. Pero bueno… es así. En cualquier caso, yo le pongo una nota alta, cuatro estrellas: ****.

Mason con su amor adolescente, en el momento más alto de su relación, en su primer viaje ellos solos cuando empiezan a preparar su ingreso en la universidad.

Mason con su amor adolescente, en el momento más alto de su relación, en su primer viaje ellos solos cuando empiezan a preparar su ingreso en la universidad.

Mil veces buenas noches (2013)

Tusen ganger god natt, 2013

Última película filmada por lo tanto por Erik Poppe, antiguo fotógrafo de prensa noruego reconvertido en cineasta, y que sitúa como protagonista a una reportera gráfica. Motivo más que suficiente para que la película despierte mi interés y me lleve a las salas de cine y a incluirla en mi colección de películas con la fotografía como tema.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

La película comienza con una escena muy potente que hace que la película prometa mucho. Rebecca, con la 5D Mk III y el 70-200/2,8.

Sinopsis

La película nos habla como digo de una reportera gráfica, Rebecca (Juliette Binoche), una de las más importantes del panorama de la actualidad, que a través de sus contactos ha conseguido llegar hasta el lugar donde se prepara un mujer integrista como bomba humana para realizar un atentado en Kabul. La acompaña en su recorrido hacia su destino durante un tiempo hasta que decide bajarse del coche, momento en que hace algo que llama la atención de la policía, y desencadena la detonación de la bomba humana, que la alcanza y queda mal herida. Durante el periodo de recuperación en su casa de Irlanda, comprueba que los riesgos de su profesión están afectando a su familia, especialmente a su marido, Marcus (Nikolaj Coster-Waldau), y a su hija mayor, Steph (Lauryn Canny), una introspectiva pero inteligente adolescente de quince años. Un viaje con esta a África provocará la crisis en el entorno familiar, y la necesidad de replantearse toda su vida.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

El conflicto entre dos esposos que se quieren pero que tienen dificultades para conciliar proyectos de vida familiares y laborales es uno de los ejes de la película. Quizá uno de los que quedan un poco flojos.

Interés fotográfico

Evidentemente, teniendo en cuenta la temática, siempre es interesante conocer las condiciones y la ética asociada a un trabajo arriesgado como es el de fotógrafo en zonas de conflicto. Película ambiciosa en cuanto a los temas que trata. La necesidad del fotógrafo en zonas de conflicto, la necesidad de la libertad para realizar su trabajo, la censura, la ética del fotógrafo en cuanto a mero espectador o potencial actor de lo que está sucediendo, el delicado equilibrio de la mujer que trabaja, y además poniendo en riesgo su vida, y su compromiso hacia su familia,… Hemos de suponer que Poppe tendrá bien pensados los temas, ya que él mismo desarrolló este trabajo. También que, por ese motivo, las escenas de la fotógrafa en situación de conflicto debemos considerarlas realistas, o al menos, de una forma razonable.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Rebecca en un campo de refugiados en Kenia, con sus dos cámaras Canon al hombro.

Desde el punto de vista del material, da la sensación de que podría haber cierto “emplazamiento de producto” por parte de Canon. El material que vemos utilizar a Rebecca es todo de esta marca. Dos cuerpos de cámara, uno de la serie 1D, probablemente una EOS 1D X, el cuerpo profesional más actual de la marca orientado a esta profesión, que data de 2012. Lo solemos ver montado con un zoom de la serie L, probablemente un EF 24-70/2,8L II USM, modelo también del año 2012. La otra cámara es probablemente un EOS 5D Mark III, otra cámara que lleva en el mercado desde el mismo año, en esta ocasión frecuentemente calzada con un EF 70-200/2,8L II USM, modelo que salió al mercado en 2010. Estas me parecen las opciones más lógicas dado el aspecto de los aparatos y la fecha de realización del filme. No obstante, podrían en algún caso ser algún modelo anterior. No he dispuesto de ninguna imagen con suficiente resolución para confirmarlos. En algún momento aparece también con alguna focal fija muy luminosa, pero no he llegado a averiguar si se trata del 50/1,2 o del 85/1,2, ambos de la serie L, y de aspecto externo muy similar.

 

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

En este caso, la fotógrafa lleva montada una focal fija muy luminosa, no sé si un 50 o un 85 mm.

No sólo es eso, sino que en el viaje a ÁfricaRebecca da a su hija Steph una compacta que por su aspecto y fecha diría que es una Canon Powershot G12, compacta alta de gama, con la que la adolescente toma también algunas secuencias de vídeo para su posterior trabajo escolar.

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La joven Steph empuña su cámara compacta cedida por su madre, para documentar su experiencia en un campo de refugiados africano.

Interés cinematográfico

Pese a las consideraciones del apartado anterior, pese una realización correcta en los aspectos técnicos fundamentales, a la historia, que podría estar cargada de situaciones fuertemente emocionales, la película resulta algo fría. Además de excesivamente previsible en algunos momentos. Quizá esa limpieza y corrección académica en la realización pasa factura a una película con unos temas que precisan un poco más de barro, de meterse en la mentalidad de los personajes, de sentir la fricción intensa de los conflictos desatados,… La película discurre a pesar de los temas tratados dentro de cierto convencionalismo, y eso no le sienta bien.

Y eso que los intérpretes ponen de su parte para que la cosa salga a flote. Binoche es un valor seguro que da todo lo que puede en sus papeles. Curiosamente no es la primera vez que la vemos empuñando una cámara fotográfica, aunque ha llovido mucho desde entonces. Coster-Waldau, que abandona su pose de duro espachín en la que le hemos podido ver reciente, también está convincente en su papel de biólogo marino comprometido, y padre de familia no menos comprometido. Incluso la joven Canny cumple su difícil papel, que le obliga a confrontar a una peso pesado como es Binoche.

Pero la película, que se deja ver, se me queda un poco corta. No llega como he comentado a producirme las sensaciones y las emociones que esperaba. Y desde ese punto de vista, aunque le doy un aprobado, lo consigue por los pelos. Ni que decir tiene que irá a engrosar mi lista de películas con temática fotográfica. Por ello se queda sólo con tres estrellas: ***, muy justitas.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

La joven Steph es un papel con potencialidad para haber construido la película en torno a ella, en lugar de en torno a su madre, y tiene momentos importantes en la película. Sin embargo, la dispersión del filme sitúa su papel en más secundario de lo que podríamos considerarlo.

Diggers (2006)

Diggers

Recibo un par de recomendaciones de un visitante de este blog dedicado a la fotografía en el cine de quien se presenta como Adam Bourdelle. Mis agradecimientos por sus aportaciones en primer lugar. Una de ellas es esta película con sabor “indie”, que bajo dirección de Katherine Dieckmann y guion de Ken Marino, a quienes mucho recordarán como el detective grimoso que salía en Veronica Mars, y que se reserva un papel, y en la que uno de sus protagonistas va por el mundo despistado y con una Polaroid Land.

Los dos hermanos que protagonizan la película en el velatorio del padre.

Los dos hermanos que protagonizan la película en el velatorio del padre.

Argumento

Hunt (Paul Rudd) es un joven que pasa sus días un tanto aburrido y despistado en una comunidad rural costera en Long Island. No muy lejos de Nueva York, estamos en un pueblo que parece el fin del mundo, donde la gente sale adelante como puede, dedicándose a la pesca de la almeja (excavando los fondos marinos, de ahí lo de “diggers”). Vive junto con su padre y su hermana Gina (Maura Tierney), separada de un mal matrimonio. Pasa el tiempo con un grupo de amigos. Es una comunidad en crisis. La contaminación y la concesión de las mejores zonas de pesca en exclusiva a una gran empresa están arruinando a los lugareños. La muerte del padre y la aparición en escena de una chica de la gran ciudad, Zoey (Lauren Ambrose), harán que Hunt se empiece a plantear cosas.

La guapa, divertida y pelirroja Zoey saca del letargo al chico; ¿será un amor para siempre?

La guapa, divertida y pelirroja Zoey saca del letargo al chico; ¿será un amor para siempre?

Interés fotográfico

Básicamente la cuestión es que Hunt va a todas partes acompañado de una cámara Polaroid Land. Estas cámaras reciben su nombre del artífice de la película instantánea Edwin H. Land y , como la mayor parte de las que generaron la leyenda de la marca Polaroid, utilizan película instantánea. En este caso de las que se denominaban “peel apart”, en la que tras la exposición y al extraer manualmente la película, se repartía los líquidos de revelado por la superficie sensible, debiendo dejar algunos minutos para obtener la imagen definitiva. Y la imagen definitiva, el positivo había que sacarla después de apartar el negativo incorporado en el conjunto. Negativo que algunos manitas eran capaces de manejar después. El positivo final no tenía gran tamaño, siendo algo más pequeño que una tarjeta postal. Pero tenía una calidad superior a otros procesos de la marca instantáneos más populares. Especialmente si se utilizaba con una cámara con una buena óptica, que las había.

Una de las primeras apariciones del protagonista con la cámara. Si tuviera que apostar por un modelo, por lo que he investigado sería una Polaroid Land Colorpack II. Un modelo relativamente sencillo.

Una de las primeras apariciones del protagonista con la cámara. Si tuviera que apostar por un modelo, por lo que he investigado sería una Polaroid Land Colorpack II. Un modelo relativamente sencillo.

Aquí vemos al protagonista en el acto de pelar el negativo para separarlo del positivo. Constantemente le vemos usar preferentemente película en blanco y negro.

Aquí vemos al protagonista en el acto de pelar el negativo para separarlo del positivo. Constantemente le vemos usar preferentemente película en blanco y negro.

Polaroid dejó hace tiempo de fabricar tanto las cámaras como la película. Este tipo de película también se podía utilizar en respaldos especiales para cámaras de medio y gran formato, sirviendo como prueba de exposición antes de utilizar la película negativa o positiva convencional. Todavía es vendida por Fujifilm, aunque ya sólo queda de color, ya que la de blanco y negro desapareció no hace mucho. Tienen su encanto, y son utilizables todavía por lo tanto estas cámaras.

La chica de Nueva York opina que las fotos están muy bien. Y la que nos enseñan ciertamente las ha tomado alguien que sabe lo que se hace en materia de fotografía.

La chica de Nueva York opina que las fotos están muy bien. Y la que nos enseñan ciertamente las ha tomado alguien que sabe lo que se hace en materia de fotografía.

Y después de la cama, la foto. Eso sí, muy pudibunda, cuando Zoey ya está vestida y le ha echado en cara que sólo fotografía cosas y no personas.

Y después de la cama, la foto. Eso sí, muy pudibunda, cuando Zoey ya está vestida y le ha echado en cara que sólo fotografía cosas y no personas.

Interés cinematográfico

La película no está conseguida. Se hace un poco pesada y tópica. El protagonista, Rudd, siempre me ha parecido un actor limitado, y en este caso está soso. Desconocemos qué puede ver la pelirroja neoyorquina para interesarse por el personaje. Me hace ilusión que salga la simpática y encantadora Maura Tierney. Pero vamos, no me parece una película especialmente recomendable. El sabor “indie” no siempre es sinónimo de calidad.

Yo le pongo, por simpáticas que sean las chicas de la película, dos estrellas **.

El típico grupo de amigos del protagonista, de pueblo, brutos, realmente poco pulidos, pero buenas personas en el fondo.

El típico grupo de amigos del protagonista, de pueblo, brutos, realmente poco pulidos, pero buenas personas en el fondo.

De tal padre, tal hijo (2013)

De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013)

Dos semanas dedicadas a cómo ven los directores de cine las relaciones familiares. Primero veíamos Tôkyô kazoku (Una familia de Tokio), nueva versión de Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio), en los días siguientes por gentileza de una cadena por satélite volvía a ver la original, que se confirma como muy superior, tanto en la forma como en los elementos de la historia, por iguales que parezcan en este aspecto, esta semana nos hemos ido a ver esta última película de Hirokazu Koreeda, muy premiada y reconocida en festivales de cine. Además, después del buenísimo sabor de boca que nos dejó Kiseki (Milagro), del mismo director, parecía obligatorio ir a verla. La lastima es que no ha llegado a Zaragoza en versión original. El caso es que esta película tiene relación con la fotografía. No como tema central, ni mucho menos, pero lo suficiente para incluirla.

Madre e hijo de los Nonomiya; los de clase alta.

Madre e hijo de los Nonomiya; los de clase alta.

Argumento

Se nos presenta a Ryota Nonomiya (Masaharu Fukuyama), un arquitecto de éxito, para quien el trabajo y el éxito lo es todo después de venir de una familia y un ambiente difíciles, que además tiene lo que parece una familia prácticamente ideal. Una esposa, Midori (Machiko Ono), guapa, cariñosa y dedicada, con un hijo en quien proyectar sus anhelos de futuro. De repente, cuando el niño cumple 6 años, les llaman de la clínica donde nació anunciándoles que hubo un error en el nacimiento. Y hubo un intercambio de niños. Su hijo biológico ha sido criado por los Saiki, una familia de clase trabajadora, con tres niños, que salen adelante con una tienda de reparaciones electrónicas. La madre, Yukari (Yôko Maki), es cariñosa y atenta, pero enérgica y nada sobreprotectora. El padre es una aparente catástrofe de hombre, Yudai (Rirî Furankî a veces escrito Lily Franky), pero todo corazón. El dilema viene sobre qué hacer. Intercambiar o no a los niños. Quedarse con el que cada familia a cuidado durante seis años, u optar por el tirón de la sangre.

Madre e hijo de los Saiki; lo de clase baja. No se pone en cuestión en ningún momento el instinto materno, salvo por que no se les permite acoger a los dos niños.

Madre e hijo de los Saiki; lo de clase baja. No se pone en cuestión en ningún momento el instinto materno, salvo por que no se les permite acoger a los dos niños.

Interés fotográfico

La fotografía ha sido desde su popularización por Kodak principalmente un elemento fundamental en la construcción de la memoria, la identidad y el sentido de pertenencia de las familias. Casi todos guardamos en casa álbumes de fotografías con los momentos más significativos de nuestros acontecimientos familiares, de las vacaciones, de las excursiones… en general de los momentos alegres, pocas veces de los tristes. De nuestros padres o abuelos, no es extraño haber heredado baúles, cajas de zapatos o cajones llenos de viejas fotografías, más o menos amarillentas, con familiares cuyos nombres hemos olvidado, muchos ni hemos conocido, pero que eran importantes para estas generaciones anteriores. Hoy todo esto está un poco en peligro. No porque no se hagan fotografías. Con los medios digitales, cámaras, teléfonos, etcétera, se hacen más que nunca. Pero se imprimen muy pocas. Y estos álbumes o cajones de recuerdos se nos están perdiendo.

Vemos alguno detalle de estos en la película. No los puedo traer aquí, no he encontrado capturas de pantalla de fotogramas en los que aparecen los protagonistas empuñando cámaras fotográficas. Los Nonomiya, bien situados, con dinero, una poderosa Canon EOS, probablemente un 5D Mark III si no he visto mal. No he identificado el modelo. Con ella se hacen las fotos familiares; con despreocupación. Incluso el padre, orgulloso de su objeto y de su hijo, se lo deja para obtener fotografías de sí mismo a través de la visión de su hijo. Que resultará no ser su hijo. Los Saiki sin embargo, más modestos, se conforman con un pequeña compacta. Probablemente también Canon, de la serie Ixus, o más bien Ixy, tratándose de Japón. Hay un momento en que ambas fotografías posan para ambas cámaras. Un curioso recuerdo, con los dos padres preparando el disparador retardado de sus muy diferentes cámaras. Y con las dos familia posando juntas, pero no revueltas, con los hijos que no son (o sí), y cada una con un estilo muy distinto. Muy significativo. Por ello, por estos instantes, he decidido que esta película esté en mi colección de cine y fotografía.

Esta es una fotografía para la promoción de la película, que remeda pero no es exactamente igual que la escena de la película en la que ambas familias posan para las dos cámaras. Para empezar, porque faltan los dos niños pequeños de los Saiki. Y además, las poses son distintas y más significativas.

Esta es una fotografía para la promoción de la película, que remeda pero no es exactamente igual que la escena de la película en la que ambas familias posan para las dos cámaras. Para empezar, porque faltan los dos niños pequeños de los Saiki. Y además, las poses son distintas y más significativas.Pero es lo que he encontrado por ahí.

Interés cinematográfico

Frente al dinamismo y alegría que nos trasmitía la película antes comentada del mismo director, aunque no faltasen los problemas, en esta ocasión estamos ante un filme más introspectivo, más reflexivo. Estamos ante una serie de personas que se ven enfrentadas ante un fuerte dilema, que tiene que trastocar mucho sus vidas. ¿Quién es su hijo? ¿Ese niño que han estado queriendo, cuidando y educando durante seis años, y que en ningún momento han visto de otra forma que no fuese como un hijo propio? ¿O es ese niño totalmente desconocido, de costumbres extrañas, pero que lleva tus mismos genes, tu misma “sangre”? La familia protagonista son los Nonomiya; una familia privilegiada, pero insatisfecha. Vemos una madre cariñosa y preocupada, pero dañada por las circunstancias y consecuencias de su maternidad. Vemos un padre que nunca estará satisfecho, porque más que querer aspirar a ser algo, está luchando por escapar de algo. Y un niño cogido en medio, condenado a sufrir unas expectativas que no sabemos, que no sabe, si puede llegar a satisfacer. Hay muchos detalles que son significativos. Y alguno demoledor. Tremendo el certamen de piano. La cantidad de cosas que es capaz de decir el director en escenas en las que no se dice una sola palabra. Qué capacidad para el lenguaje cinematográfico. Qué drama el del padre atrapado en su propia trampa moral. No me estoy olvidando de los Saiki. Son fundamentales en la película. Pero no son los protagonistas. Son los antagonistas. Son personas satisfechas con lo que se les ha dado. Que viven la vida con mucha más sencillez. Pero no nos están contando sus dilemas, sus problemas, sus conflictos. No caigamos en la trampa. Están ahí para que los rasgos de Nonomiya aparezcan más acusados. En el borde de la distorsión. Tremenda exposición de conflictos éticos.

Todo ello con colaboración necesaria de unos intérpretes muy contenidos, pero muy eficaces en sus trabajos, que encarnan perfectamente a los personajes. Probablemente, el hecho de que no sean para nosotros intérpretes conocidos, los hacen más creíbles, los vemos con menos prejuicios en sus respectivos papeles. La lastima es el doblaje. Que hace que nos perdamos muchos matices que están ahí.

Un poco "tramposa" la película, al antagonizar al padre exitoso con uno pobretón pero cariñoso y de gran corazón.

Un poco “tramposa” la película, al antagonizar al padre exitoso con uno pobretón pero cariñoso y de gran corazón.

Una película recomendable. No para los tontos ruidosos e impacientes que no hicieron más que molestar, probablemente porque no tenían ni idea de qué película iban a ver. Si lo que te va es empapuzarte de palomitas mientras ves a ruidosos y verborreicos personajes evolucionar sin sentido, pero con muchas explosiones, y a veces vestidos con pijamas de colores, esta película probablemente no sea para ti. Si te interesa una interesante reflexión sobre la paternidad, la familia, los modelos de convivencia, con drama, pero con alguna ocasión para el (buen) humor.

Película interesante que nos hará pensar un poco. Mi valoración es de 4 estrellas: ****.

Tú y yo (2012)

Io e Te (2012)

El título en castellano puede hacer confusa una conversación cinematográfica ya que es también el título que se dio en España también a Love Affair (1939) y An Affair to Remember (1957), sendas versiones de una misma historia dirigida por Leo McCarey en ambos casos, ambas estupendas, pero que no tienen nada que ver con la película que hoy nos ocupa. Nunca me cansaré en la necesidad de respetar las obras en su estado original, con sus voces y sus títulos como fueron concebidos. Aunque no sea más que para evitar excesivas confusiones.

Dentro de las dificultades para encontrar películas atractivas en la cartelera veraniega, era difícil sustraerse a ver qué tiene que ofrecernos en la actualidad un director que ha supuesto tanto en la historia del cine aunque no sea excesivamente pródigo en su trabajo, y que llevaba nueve años sin presentarnos una película suya. Hablamos de Bernardo Bertolucci. Que vuelve a introducirnos después de Dreamers (Soñadores) en las relaciones entre hermanos. Y mira tú por donde, la película está relacionada con el mundo de la fotografía.

Lorenzo es un adolescente introvertido con evidentes problemas de integración familiar y social.

Lorenzo es un adolescente introvertido con evidentes problemas de integración familiar y social.

Argumento

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) es un adolescente de catorce años, algo excéntrico, introvertido, que cansado de su entorno decide tomarse “unas vacaciones”. Engañando a sus padres y profesores, aprovecha la semana en la nieve de su colegio para quedarse a vivir solo durante unos días en el sótano de su casa, mientras su madre lo cree esquiando con sus compañeros. Hay un padre, al que no conocemos, sólo por referencias indirectas. Una vez que ha empezado su semana de vida en solitario, se presenta su hermanastra Olivia (Tea Falco). Fruto de una relación anterior de su padre, esta chica en sus veintitantos lleva años apartada de la vida de Lorenzo. Inició en su momento una carrera artística como fotógrafa, pero en su momento se enganchó a la heroína, lo que la ha llevado a buscar el mismo sótano con intención de desengancharse y pasar el mono. Dos personas, hermanos pero desconocidos, que buscaban la soledad por motivos distintos, pero a los que no les quedará más remedio que aprender a convivir y a conocerse durante esos siete días.

Olivia es una joven yonki, manipuladora y con tendencia a engañar; a los demás y a sí misma.

Olivia es una joven yonki, manipuladora y con tendencia a engañar; a los demás y a sí misma.

Interés fotográfico

El personaje femenino protagonista es una fotógrafa que asomó al mundo de este arte siendo muy joven, a sus dieciocho años nos cuenta que ya ganó un premio, pero que abandonó cuando se vio enganchada por el mundo de la droga. Las muestras de su arte que nos ofrece la película nos hablan de una artista que, al igual que sucede con muchas fotógrafas jóvenes de la actualidad, sitúan su persona y el estudio de su propia identidad en el centro de su trabajo.

Hay que decir además que Tea Falco, la actriz que interpreta este personaje principal, es fotógrafa en la vida real, y que las fotografías que aparecen en la película forman parte de su propia obra que podemos ver en su página web. Aunque de forma realmente limitada.

No hay comentario en esta ocasión para el material usado por la fotógrafa de ficción, que no se nos muestra ni se nos habla de él. En la página web de la fotógrafa real, de Falco, se ve un autorretrato con una Leica.

Una de las fotografías de Tea Falco, que aparece en el filme como realizado por su personaje, Olivia.

Una de las fotografías de Tea Falco, que aparece en el filme como realizado por su personaje, Olivia.

Interés cinematográfico

Un Bertolucci muy alejado de sus grandes y ambiciosas producciones de antaño, nos ofrece una historia intimista rodada en su mayor parte en el claustrofóbico ambiente del sótano donde conviven los dos hermanos. Más claustrofóbico todavía cuando se manifiesten las fases más desagradables de la abstinencia de Olivia, en las que de todas formas tampoco se regodea en exceso el director. La clave de esta pequeña historia es la mutua influencia de ambos hermanos, el cruce de caminos fortuito, que probablemente cambie su historia. Para bien, queremos creer, aunque el director nos da detalles que nos indican que quizá no los dos hermanos puedan superar los problemas que los han arrastrado a su encierro. En cualquier caso, una historia que me parece razonablemente bien contada y planteada, y que es razonablemente honesta en su desarrollo y consecuencias.

Por supuesto, es importante el trabajo de los dos protagonistas, que no son intérprete excesivamente expertos. En el caso del  joven Antinori por su edad, y en el caso de Falco, porque su trabajo original es de fotógrafa, aspecto que comparte con el personaje que encarna. De todos modos, ambos sacan adelante su trabajo con razonable solvencia.

Para resumir, una película menor en la filmografía de Bertolucci, pero que se deja ver con honestidad y razonable interés, y que nos da alivio de lo que son los títulos habituales de la cartelera veraniega, haciéndonos pensar un poco sobre algunos aspectos del comportamiento humano, pero sin agobiarnos. Yo lo pongo una valoración de  tres estrellas (***).

La construcción de la relación entre dos hermanos, desconocidos entre sí, pero ambos marcados por sus orígenes comunes, es la base del filme; y la oportunidad que esto les da para salir de sus agujeros.

La construcción de la relación entre dos hermanos, desconocidos entre sí, pero ambos marcados por sus orígenes comunes, es la base del filme; y la oportunidad que esto les da para salir de sus agujeros.

My Little Princess (2011)

My Little Princess

Hace unos días se leía la noticia de que la actriz francesa Eva Ionesco, eventualmente metida a directora como comprobaremos de inmediato, había conseguido en los tribunales que su madre, la fotógrafa Irina Ionesco, le pagase una cierta cantidad de dinero en concepto de daños y perjuicios por haberle obligado a posar como modelo para ella, y también para otros fotógrafos y artistas, desnuda y en poses de marcado contenido erótico cuando era una niña. Las fotografías existen y son fácil de encontrar en internet, de modo que cada uno puede juzgar.

Madre e hija sostienen una relación compleja durante todo el metraje de la película.

Madre e hija sostienen una relación compleja durante todo el metraje de la película.

La actriz en un momento dado decide hacer catarsis de unos hechos que marcaron su vida, y dirigió la película que hoy nos ocupa en la que se nos cuenta la relación entre una ficticia Hanah Giurgiu (Isabelle Huppert), inmigrante rumana en París pintora, muy relacionada con el mundo de las artes y las vanguardias de los años 60 y 70, y su también ficticia hija menor Violetta (Anamaria Vartolomei), quien se convierte en modelo preferente de su madre cuando le regalan una cámara de fotos, y decide cambiar los pinceles por la fotografía. A partir de ese momento, la vida de la niña cambia por completo llenándose de complejidad y de problemas. Ni que decir que ambos personajes no son otra cosa que un álter ego de las dos Ionesco, Irina la madre y Eva la hija.

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El trabajo habitual de la fotógrafa es en su estudio, con modelos profesionales o con su hija.

Siempre es complejo analizar con los valores de una época las realizaciones más controvertidas de la producción artística de otro momento histórico. El final de los años 60 y los años 70, hasta que en los años 80 se revirtió la tendencia, el sentido de liberación y la experimentación sexual era mucho mayor que en la actualidad, y también la permisividad hacia la representación de la sexualidad adolescente. Larry Clark investigó con su cámara el mundo de los adolescentes desde distintos puntos de vista, incluido el sexual, en sus series TulsaTeenage Lust. Estuvieron muy de moda las imágenes etéreas de chicas adolescentes de estética idealizada de David Hamilton. E incluso en un medio más conservador como es el cuna, hubo ejemplos de actrices adolescentes en papeles complejos y controvertidos. Con posterioridad, la excelente fotógrafa Sally Mann fue acusada por los sectores más conservadores por la imágenes de sus propios hijos desnudos durante las vacaciones familiares. O también resultó muy controvertida, la representación que del físico y la sensualidad adolescentes ha venido realizando el fotógrafo Jock Sturges. Es difícil pronunciarse con rotundidad, cuando tanto influyen los valores, la educación y el entorno en el que uno ha madurado y vive. Particularmente, Sally Mann es una de mis fotógrafas favoritas, me interesan mucho los documentos que nos proporcionó Larry Clark, encuentro interesante la estética de Sturges, y Hamilton me aburre soberanamente.

La fotos de la niña, el modo en que la viste su madre, los hábitos extraños para la sociedad de la época, hace que la niña se vea rechazada por sus compañeros de colegio.

La fotos de la niña, el modo en que la viste su madre, los hábitos extraños para la sociedad de la época, hace que la niña se vea rechazada por sus compañeros de colegio.

En cuanto a Irina Ionesco, no dejo de reconocer que su estilo de fotografiar fue vanguardista e innovador. Pero las imágenes que representan a su hija, muy niña, menor de 10 años, en poses de carácter claramente procaz e incitador, me resultan extremadamente desasosegantes. Me resultan profundamente incómodas. Y no me considero una persona mojigata ni mucho menos. Así que supongo que si hay algunos límites en lo que se puede hacer o no con menores, tengo la sensación que las imágenes de Ionesco estarían ahí. Desde luego, un repaso a la fotografía de la hija nos lleva a conocer cosas que hoy nos parecen aberrantes. Y así, sabemos que posó con sólo 11 años para revistas de carácter marcadamente erótico como PlayboyPenthouse. Y supongo que con el consentimiento de la madre. No. Esto es difícil, muy difícil de digerir, incluso con la comprensión de la situación social y cultural de la época.

Desde otros puntos de vista fotográficos, en la película vamos a la fotógrafa trabajar fundamentalmente en estudio, con iluminación artificial, y una Nikon F con un gran prisma Photomic para la medición de la luz TTL (trough the lens; a través del objetivo).

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Desconozco la cámara con la que originalmente trabajaría Ionesco, parece que empezó con una Nikon regalada, pero en la película su álter ego aparece siempre con una Nikon F Photomic y lo que puede ser un 50 o un tele corto muy luminoso.

He de decir, por otra parte, que la película no me ha gustado. La historia en su conjunto está muy estereotipada, y es claramente maniquea en el planteamiento de la directora de cargar contra su madre, lo que la deja sin sutileza alguna en los planteamientos. Tampoco las relaciones entre ambos personajes principales está bien planteada, y acaba cayendo en el defecto que quiere denunciar, la sobreexposición de la actriz juvenil, aunque sea con un tono mucho más moderado que los hechos que está denunciando. Yo no le pongo más de 2 estrellas: ** (aunque a ratos he pensado en dejarla en una).

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Uno de los defectos que veo en el filme es que, siendo que denuncia el uso erótico de las imágenes de la niña, puede caer en el mismo con las imágenes de Anamaria Vartolomei, aunque siempre se mantiene muy por debajo de las originales de Ionesco.

Secretos y mentiras (1996)

Secrets & Lies

Hace ya unos meses que os comenté que un visitante del Cuaderno de ruta, Josep Broch de la Agrupació Fotogràfica Sarthou Carreres, me había recomendado algunas películas para incluir en mi colección de filmes sobre la fotografía en el cine. Pues bien, hoy os anuncio la inclusión de la reseña de otras de las películas que recomendó este amigo. Y se trata de una película que no reconocí de inmediato en la lista que me envió, incluso le respondí que no la había visto. Y sí que la había visto. Ya lo creo. Y me gustó mucho en su momento. Pero no recordaba en absoluto la relación que tiene con el mundo de la fotografía. Que es importante. Así que queda subsanado este lamentable olvido, y paso a reseñar la película.

En el Gran Londres de mediados de los 90s, conocemos dos entornos familiares distintos. Por una lado, Hortense (Marianne Jean-Baptiste), una joven profesional de raza negra, que acaba de enterrar a su madre adoptiva y a la que surge la inquietud de conocer a su madre biológica, sin miedo a molestar de su familia de adopción que la ha querido y quienes quiere. Por otro lado, conocemos a Maurice Purley (Timothy Spall), un próspero fotógrafo social (foto 1; retratos de encargo y BBC – bodas, bautizos y comuniones), que vive con su mujer, Monica (Phyllis Logan), sin hijos, en un matrimonio de apariencia ideal pero con su marejadilla de fondo, y que tiene una hermana, Cynthia (Brenda Blethyn), madre soltera (foto 2), que es un desastre, y una sobrina, Roxanne (Claire Rushbrook), a quien quiere como una hija, pero que vive su vida absolutamente desconcertada y sin ilusiones. Todo un retrato de la sociedad británica post-tatcheriana. Tras una breve investigación, Hortense descubre que su madre es la desastrosa Cynthia, y tras un primer encuentro en la que flota en el aire el rechazo por causas raciales, ambas mujeres se darán una oportunidad (foto 3) y comenzará la difícil integración de la joven próspera en el desestructurado e insano entorno familiar de su madre biológica.

Dirigida de forma espléndida por Mike Leigh, este filme es un ejemplo de que no hay que confundir la velocidad con el ritmo. Y que lo que importa en un filme no es que pasen muchas cosas, muy deprisa, sino que es importante que haya un ritmo que haga que el espectador se sienta atrapado por la narración, por mínima que sea la historia. Y en esta película sucede. Claro que hay algo muy importante. Y es la calidad de los personajes y de los actores que los encarnan, que les dan una calidad humana y una autenticidad que nos lleva a sentir empatía con personas que, si las conociésemos en otro entorno, normalmente las ignoraríamos o incluso las rechazaríamos. Están todos muy bien, pero me llama la atención especialmente Timothy Spall, un actor al que habitualmente, por su físico, he visto en papeles cómicos, ridículos o inquietantes, que en este caso nos aparece como el ancla de salvación para toda esa familia, que se extiende incluso a su empleada, y que nos aporta tremendas dosis de humanidad y solidaridad.

Desde el punto de vista del mundo de la fotografía, esta película nos acerca a una vertiente con poco glamour, la del fotógrafo social, que con su cámara de formato medio, pero una de las baratas, una Zenza Bronica, hay un significativo diálogo al respecto en el filme, y a base de currarse las bodas, los bautizos y otros actos sociales, más los retratos de encargo, va sacando adelante su negocio. En este caso con aparente éxito, aunque no siempre es así. En la película, su actividad como fotógrafo (foto 4), que va marcando a modo de interludios los actos en los que se desarrolla el drama familiar, nos da ofrece una metáfora de los propios problemas en los que vive inmerso, y nos hace reflexionar sobre la felicidad aparente de la sociedad. Más aparente que otra cosa.

Desde mi punto de vista, es una película que hay que ver, si te importa un poco la sociedad en la que vives, y no te importa compartir un poco las penas y las alegrías de tus semejantes. Un ejemplo del magnífico cine social inglés, tan comprometido con su sociedad, pero que tan poco éxito consigue dada la deriva que la propia sociedad británica parece llevar. Yo le pongo 4 estrellas: ****.

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