Archivo de la categoría: Drama

Hikari [光] (2017)

Hikari [光] (2017)

Estamos ante la tercera película que veo de la directora japonesa Naomi Kawase, que a través de su éxito en los festivales de cien ha ido encontrando su camino a la distribución de sus películas en occidente. De hecho, esta película es coproducción con una productora francesa, lo que aún garantiza más su exhibición en Europa. Nuevamente entramos en la intimidad de la vida de personas que viven en relativa soledad y con profundos conflictos internos, y que encuentran refugio en su relación con otras gentes con conflictos similares. Pero en esta ocasión, uno de los protagonistas encarna a un fotógrafo, motivo por el que la traigo a esta lista de La fotografía en el cine.

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Masatoshi Nagase compone un personaje atormentado y solitario, atado a su trabajo y su cámara a quienes está perdiendo.

Argumento

Misako (Ayame Misaki) es una joven escritora que trabaja escribiendo audiodescripciones de películas para su proyección ante un público ciego o con una grave discapacidad visual. En el grupo de colaboradores en el que se discute su trabajo se encuentra Nakamori (Masatoshi Nagase), un fotógrafo que todavía no ha perdido totalmente la visión aún, pero siente que esa situación va a llegar pronto. Ambos sufren sensaciones de pérdida. Nakamori, la que podemos imaginar por su discapacidad. Misako tiene a su madre en un pueblo de las montañas, con una demencia, sostenida por la red de apoyo social de la sociedad rural, pero con la necesidad de buscar una solución definitiva para la enferma. Y añora la ausencia del padre; mucho. Ambas personas chocarán. Pero también encontrarán un posible camino para paliar sus respectivos sufrimientos.

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La guapasa Misako de Ayame Misaki es una joven dedicada y preocupada, pero también desconcertada, que no siempre encuentra su lugar en los ambientes en los que se desenvuelve.

Interés fotográfico

Como ya hemos dicho, Nakamori es un fotógrafo de cierto prestigio. Publicado, que empieza a ser echado de menos por el medio y por sus colegas de profesión. No ha dejado de hacer fotos, y sigue cargando con su Rolleiflex, que lleva a todas partes. En un momento dado define la cámara como “su corazón”, sin la cual no puede vivir. Aunque sabe que tendrá que renunciar a ella. Quizá una de las fotos que le vemos hacer sea la última.

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La Rolleiflex, desconozco qué modelo es, seguramente un 2,8 relativamente moderna por el amplio diámetro de su objetivo, es una cámara clásica. En su momento fue muy apreciada por los fotorreporteros por ser relativamente ligera. También se usaron en el mundo de la moda. Ofrecían un negativo de 56 x 56 mm (6 x 6 en términos redondos), sobre película de medio formato tipo 120. El modelo original es de 1929, pero hasta que cerró el fabricante en 2015 se fabricaron numerosas variantes. Las principales diferencias radicaban en los objetivos. En los modelos más antiguos existieron objetivos Tessar de Carl Zeiss o Xenar de Schneider-Kreuznach, ópticas de 4 elementos en 3 grupos. Pero estos con el tiempo fueron relegados a los modelos Rolleicord, más sencillos, destinados al mercado aficionado. Las Rolleiflex pasaron a lucir objetivos Planar de Carl Zeiss o Xenotar de Schneider-Kreuznach, con aperturas máximas de f/3,5 o f/2,8, y fórmulas ópticas simétricas de 5, 6 o 7 elementos, mucho más nítidas y luminosas desde el momento en que se popularizaron los revestimientos antireflejos de las lentes, que prevenían las pérdidas de contraste.

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Casi todas se vendían con un objetivo de focal estándar, 7,5 cm (75 mm) al principio y 80 mm después, pero hubo versiones con objetivos angulares y teleobjetivos. Yo dispongo una copia de estas cámaras, una Yashica Mat 124G, muy digna, con un objetivo tipo Tessar, Yashinon 80/3,5, que es una delicia de usar.

La llegada de las Leica primero y las Nikon réflex después, junto con los avances en la calidad y la nitidez de las películas fotográficas, relegaron a estas cámaras de su uso en reportaje. Mientras, las más pesadas Hasselblad, con su modularidad y capacidad de aceptar numerosos accesorios y diversas ópticas, se impusieron en el mundo de la moda y del estudio.

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Interés cinematográfico

Kawase es una directora muy personal, muy intimista, que bucea mucho en la interioridad de los personajes, que puede extasiarse filmando unas ramas de los árbales movidas por el viento, el romper de las olas en una playa solitaria, o en una puesta de sol. A veces desconcierta al espectador que está acostumbrado a la acción, que espera con ansiedad unos acontecimientos que no llegan. Pero es bastante hábil para trasnmitirnos la sensación de soledad, y hasta desamparo, de los protagonistas de sus películas. En esta ocasión cuenta con el buen trabajo de los protagonistas. Aunque con algún pero. La chica parece demasiado joven para determinadas reacciones hacia el veterano fotógrafo, que son un poco difíciles de “comprar” por parte del espectador.

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El elemento que da cohesión a toda la película es la luz. Esta está presente de una forma u otra en todos los encuadres. Con significados diversos. El título de la película en japonés “Hikari” viene representado por el kanji para “luz”, 光 .

Por otro lado, este tiene que estar especialmente atento a las resonancias que los temas y las situaciones tienen en las distintas capas de la película. Las historias de los dos protagonistas, pero también la de la película, ficticia, sobre la que están trabajando. A mí me ha merecido la pena, y le pongo al menos tres estrellas***.

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Hay elementos que chirrían en la relación entre los protagonistas, pero la película tiene un pase bastante amplio, y se puede recomendar.

 

Life (2015)

Life

El director de esta película, el holandés Anton Corbijn (página personal), comenzó su carrera artística como fotógrafo, fundamentalmente en el ámbito de la música.  En un momento dado, se pasó a la dirección de vídeos musicales donde también destacó hasta que decidió pasarse a la dirección de largometrajes de cine. He visto un par de ellos, con sensaciones contrapuestas. Ahora ha decidido combinar su primera pasión con la actual y nos ofrece una película con una fotógrafo como protagonista, y una célebre sesión fotográfica como eje central de la película.

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Los dos protagonistas de la película, actor y fotógrafo, antes comenzar su reportaje juntos.

Argumento

En 1955 Dennis Stock (Robert Pattinson) era un fotógrafo que intentaba destacar en su profesión. Quería hacer algo significativo. Trabajaba en Los Ángeles, dentro del mundo del cine, como fotógrafo de plató. Eventualmente cubriendo para algunas revistas los acontecimientos relacionados con el mundillo. Pero quiere algo más. En un momento dado, se fija en un joven actor de Indiana, que acaba de rodar East of Edén (Al este del Edén). Se trata de James Dean (Dane DeHaan), a quien no conoce casi nadie porque la película no se ha estrenado todavía. Si es relativamente conocido se debe a su relación con la guapa actriz italiana Pier Angeli (Alessandra Mastronardi). Stock quiere hacer un reportaje sobre el joven y lo quiere publicar en Life. Puede ser la oportunidad que ambos esperan para despegar en sus carreras.

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James Dean (DeHaan) y Pier Angeli (Mastronardi) cuando el primero apenas era conocido en la premier de una película de la segunda.

Interés fotográfico

Desconozco en qué medida se han documentado los responsables del filme sobre como fue realmente la relación entre ambos jóvenes. Supongo que sobre la base de unos hechos reales, los diálogos y parte de la acción están totalmente ficcionalizados para dar interés dramático a la película. Pero efectivamente la sesión o sesiones entre fotógrafo y futura brillante pero efímera estrella del cine fueron reales. Al final de la película, en los créditos finales, se nos proyectan algunas de las fotografías que se conservan de las mismas. Alguna de ellas ha llegado al estatus de icono de la época, especialmente la fotografía de Dean caminando bajo la lluvia por Times Square en Nueva York

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La fauna habitual de fotógrafos de prensa americanos con sus Speed Graphic y alguna Rolleiflex. Stock (Pattinson), en medio, un poco sieso, con su Leica M3 y un flash de lámpara.

El material utilizado es el habitual para la época. En las alfombras rojas de los estrenos vemos abundancia de las Speed Graphic de Graflex, casi un estándar para los fotógrafos de prensa americanos desde los años 30 hasta los 40. Eran cámaras que admitían habitualmente película de gran formato de 4 x 5 pulgadas (9 x 12 cm), aunque también podían llevar respaldos de película en rollo de formato medio.  También se ve alguna Rolleiflex. Las emblemáticas réflex binoculares para película en rollo de formato medio y negativo de 6 x 6 cm. Ambos tipos de aparatos, en situaciones de escasa luz, podían llevar acoplados los flashes de lámpara con sus características parábolas reflectoras, y que dan su aspecto característico a las fotografías periodísticas de la época.

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En el baile de instituto en el pueblo de Indiana, vemos a Stock (Pattinson) con los dos modelos de Leica que comentamos.

Pero a Stock no lo vemos con ninguna de las dos cámaras. Desde este punto de vista, Stock nos muestra la transición de las cámaras Leica en los años 50. Leica lanzó en 1954 al mercado la primera de sus cámaras telemétricas de la serie M, con montura de bayoneta, que todavía perdura hoy en día, incluso con modelos de captura electrónica digital. A Stock lo vemos con una de estas primeras cámaras, la Leica M3, uno de los modelos más conseguidos y más apreciados de la marca alemana. Pero en esos momentos todavía seguía fabricando y vendiendo su serie de telemétricas con montura de rosca. Y en la película Stock también lleva una. De la gama más alta, una Leica III. A mí me da la sensación de que se trata de una Leica IIIf, que se fabricaron entre 1950 y 1957. No puede ser el modelo más avanzado de esta gama, porque la Leica IIIg se fabricó entre 1957 y 1960. Además tiene un aspecto externo que es fácil de diferencia de sus hermanas anteriores. Pero podría ser una Leica IIIc, modelo fabricado entre 1940 y 1951. De hecho, existe un famoso retrato de Dennis Stock realizado por Andreas Feininger en la que lo vemos empuñando una Leica IIIc con objetivo Summitar 5 cm 1:2. En la película, la Leica III que aparece, sea una ‘c’ o una ‘f’, la vemos en varias ocasiones con el Elmar 5 cm 1:3,5. Esto no resulta plausible, ya que un fotógrafo de reportaje buscaría llevar una óptica más luminosa. La M3 con la que aparece sí que lleva un 50 mm 1:2. Probablemente, uno de los primeros Summicron retráctiles. Aunque sería posible colocar el mencionado Summitar con un aro adaptador de rosca a bayoneta.

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Stock no dudaba en tomar imágenes de interior con escasa luz. ¿Qué película llevaría? ¿Alguna de las primeras Tri-X de 35 mm? En aquellos momentos, y hasta 1960, la Tri-X tenía una sensibilidad nominal de 200 ASA. Aunque se podría forzar. El grano era muy aparente.

He de decir que me he pasado un buen rato contemplando las fotografías de aquella sesión, y así me dan la impresión de estar hechas con una óptica angular. Pero en aquel momento los angulares eran muy poco luminosos. Los 35 mm Elmar o los más complejos Summaron, ambos 1:3,5 de apertura máxima, son los que pudo utilizar Stock. El primer Summicron 35 mm 1:2 no apareció hasta dos años más tarde. Pero es cierto que esta focal cada vez era más deseada por los reporteros. Incluso dio lugar a que Leica sacara al mercado su modelo M2 algo después, con un visor adaptado a la focal de 35 mm en lugar del idóneo para los 50 mm de la M3. Un mundo apasionante el de las Leica de los años 50.

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Las fotografías más célebres del reportaje de Stock a Dean fueron las de Times Square en Nueva York. Curiosamente, las escenas del Nueva York de los años 50 fueron rodadas en Toronto.

Interés cinematográfico

Como me sucede con otras película de Anton Corbijn, la película es formalmente correcta, puedes contar con un magnífico encuadra y una excelente iluminación, pero me resulta fría. Si tiene interés contar esta historia es porque nos encontramos ante dos personas, no personajes, que podemos considerar complejos e interesantes en sí mismos. James Dean, icono hipster (de los hipsters originales no de los actuales) en los años 50, quedó como un mito de la cultura popular con su imagen rebelde, tras haber protagonizado tres magníficas películas y tras su desgraciada muerte en accidente. Dennis Stock, por su parte, brilló como fotógrafo en el mundo del jazz, y encuentro su trabajo más interesante en su viaje por California documentando la cultura hippie a finales de los años 60. Pero fue conocido también por su mal genio, por su carácter difícil, y por sus malas relaciones con sus cuatro esposas y sus hijos. Algo de lo cual se muestra en el filme. Por lo tanto, tendría que haber habido más garra, más chispa en ese encuentro, fuese como fuese en la realidad.

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A pesar de esa sensación de que podrían estar realizadas con un gran angular, supongo que realmente trabajaría con un 50 mm luminoso en esos interiores de los garitos de los años 50.

Los dos actores protagonistas ponen de su parte y hace un trabajo adecuado. Pattinson no es santo de mi devoción, me parece un intérprete limitado, pero lanzado por su participación en sagas cinematográficas para adolescentes sin mucho seso. No obstante, cumple de sobras. Y DeHaan me resulta menos conocido, más allá de algunas apariciones en series de televisión, pero también hace un papel bastante interesante, especialmente cuando deja la pose de hastío ante el mundo y se sumerge en la calidez de la vida familiar en la granja.

En cualquier caso, una película que se deja ver, y que interesará especialmente a los aficionados a la fotografía y a los mitómanos cinéfilos.

Yo le pongo 3 estrellas: ***

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El hijo de Stock lleva entre sus manos la M3, mientras que el fotógrafo le sitúa delante la Leica III con un Elmar. Este objetivo es poco plausible en el trabajo de un reportero en aquellos momentos. Muy poco luminoso.

 

High Art (1998)

High Art

De esta película no tenía referencia alguna hasta que hace unos días apareció reseñada en CSC Magazine. Y así, a partir de esa recomendación me la he merendado, y tras una digestión un poco más dura de lo que yo pensaba, puedo hablar un poquito del que fue el primer largometraje de Lisa Cholodenko.

Aunque la que chupa más cámara es la editora, el personaje clave e interesante es el de Lucy Berliner, la fotógrafa; mujer compleja y con muchas capas, insuficientemente desarrolladas, en mi opinión.

Aunque la que chupa más cámara es la editora, el personaje clave e interesante es el de Lucy Berliner, la fotógrafa; mujer compleja y con muchas capas, insuficientemente desarrolladas, en mi opinión.

El mundo de la fotógrafa y su amante la actriz en la alemana, en la fotografía interpretada por la actriz Patricia Clarkson, es un mundo complejo marcado por las drogas.

El mundo de la fotógrafa y su amante la actriz en la alemana, en la fotografía interpretada por la actriz Patricia Clarkson, es un mundo complejo marcado por las drogas.

Argumento

Syd (Radha Mitchell) es una joven editora ayudante en una revista de fotografía llamada Frame. Vive con su novio James (Gabriel Mann) en Nueva York, y un día, por un accidente doméstico se introducirá en el mundo de sus vecinos del piso de arriba. Allí vive una fotógrafa, Lucy Berliner (Ally Sheedy), que lleva unos cuantos años retirada del trabajo público. Vive con su amante, Greta (Patricia Clarkson), una actriz alemana, y por allí pasan unos cuantos amigos, con los que participan en una eterna fiesta de drogas y, eventualmente, sexo. Syd se verá atraída por las fotografías de Lucy, e intentará convencerla, así como a sus editores jefes, de que vuelva a mostrar su trabajo, y que lo haga en la revista para la que trabaja. Pero esto no será gratis para ninguna de las dos. Ambas comenzarán una compleja relación, en la que se volverán amantes, al mismo tiempo que confrontarán sus distintos intereses en el mundo del arte fotográfico.

Una escapada al campo servirá para definir de alguna forma la relación entre la joven editora y la fotógrafa.

Una escapada al campo servirá para definir de alguna forma la relación entre la joven editora y la fotógrafa.

Interés fotográfico

Lo decía el artículo que he citado de CSC Magazine, pero creo que yo solico también lo hubiera deducido. La fotógrafa protagonista está creada inspirada por la fotógrafa Nan Goldin, cuya fotografía documental incluye un elemento clave, y es que ella era tan partícipe como sus motivos de los acontecimientos en los que estaban involucrados. Las fotografías que toma también están inspiradas en las de Goldin. Luz ambiente, a mano alzada, despreocupadas de la nitidez absoluta. En el apartado de chismes fotográficos, no hay mucho que contar, aunque sí interesante, por lo menos para mí. Lucy utiliza para su trabajo exclusivamente lo que claramente es una Leica M2, igual a la que recientemente he adquirido yo. Aunque no se ve con claridad, la forma que tiene de fotografiar sugiere que el objetivo que calza es algún 35 mm, pero no lo puedo asegurar.

Aquí vemos a la protagonista empuñando su Leica M2 para retratar a la que va a ser su nueva amante.

Aquí vemos a la protagonista empuñando su Leica M2 para retratar a la que va a ser su nueva amante.

Una de las fotografías tomadas en ese instante.

Una de las fotografías tomadas en ese instante.

 

Interés cinematográfico

Cholodenko es una directora muy preocupada por los temas homosexuales, y con este su primer largometraje muestra este hecho, una constante en su carrera. Sin embargo, desde mi punto de vista, la película no está del todo conseguida. No profundiza realmente en ninguno de los temas que trata. Ni el de las drogas, ni el de la homosexualidad, ni el de la hipocresías del mundo del arte. Creo que Mitchell es una actriz flojita, y sin embargo es la que chupa más cámara en la película, robándonos numerosas posibles situaciones más interesantes de la relación entre la fotógrafa y la actriz, entre SheedyClarkson, ambas mucho más inspiradas interpretando sus respectivos personajes. También tiene la historia algunas flojedades de guion, y algunas situaciones excesivamente tópicas. La superficialidad de los dos editores jefes de la revista es casi caricaturesca. Pero bueno, se deja ver sin mucho problema, salvo para mentes estrechas en el tema de la homosexualidad.

Yo a esta película le pongo entre dos y tres estrellas: **/***.

Fotógrafa y editora se convertirán en amantes, y la relación se convertirá también en tema para las fotografías de Berliner. Algo que Syd no acabará de comprender hasta que sea tarde.

Fotógrafa y editora se convertirán en amantes, y la relación se convertirá también en tema para las fotografías de Berliner. Algo que Syd no acabará de comprender hasta que sea tarde.

The Master (2012)

The Master

Hoy traigo una película que es un estreno reciente. Y, aunque no tiene una relación muy grande con la fotografía, hay un par de situaciones en el filme que me hacen traerla aquí. Aunque sea una de esas películas que traigo a la colección de la fotografía en el cine más por los pelos. En cualquier caso, mi reseña en profundidad sobre el filme la podéis leer en mi Cuaderno de ruta. Aquí copiaré algunos párrafos de aquella reseña, y comentaré su relación con la fotografía.

Freddie, embarcado, todavía sirviendo en la marina durante la guerra.

Freddie, embarcado, todavía sirviendo en la marina durante la guerra.

Argumento

(Copio de mi reseña mencionada)

Al finalizar la guerra, Freddie Quell (Joaquin Phoenix), marinero veterano de la armada americana, tiene serios problemas para reintegrarse en la vida civil, entre los cuales uno que no es precisamente el menor es su arraigado alcoholismo, especialmente por los brebajes que toma en los que mezcla todo tipo de líquidos no necesariamente pensados para el consumo humano. Tras dar tumbos por todo el país, acaba embarcando de polizonte en un yate privado en San Francisco donde viaja Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) acompañado de su familia, en la que destaca su esposa Peggy (Amy Adams), y que es el lider de un grupo de pseudocientíficos que proclaman que todos somos fruto de una serie infinita de reencarnaciones. Freddie se unirá al grupo, iniciándose una peculiar relación con el curioso pseudocientífico y con su entorno.

El peculiar grupo familiar de los Dodd, una auténtica secta pseudocientífica.

El peculiar grupo familiar de los Dodd, una auténtica secta pseudocientífica.

Interés fotográfico

En su intento por reintegrarse en la vida civil, Freddie ejerce diversos oficios, yendo desde lo relativamente respetable a los estratos más bajos de la cadena laboral, antes de convertirse en vagabundo y después unirse a la estirpe de los Dodd. Y uno de esos oficios es el de fotógrafo de unos grandes almacenes, donde los clientes pueden acudir a tomarse retratos. Y allí vemos a Freddie con una cámara de gran formato, probablemente algún modelo de Graflex, de las cuales las más conocidas son las Speed Graphic, usadas como cámaras de prensa durante décadas. Según la investigación que he realizado por internet, la que usa el protagonista de la película sería una Crown View, que se fabricó entre 1938 y 1942. Es decir, estaría fuera de catálogo ya después de la guerra mundial.

Freddie, en los grandes almacenes, accionando la Graflex Crown con la que desarrollaba su trabajo.

Freddie, en los grandes almacenes, accionando la Graflex Crown con la que desarrollaba su trabajo.

Más adelante, una vez plenamente integrado en el grupo sectario de Lancaster Dodd, pone al servicio de esta extraña familia sus dotes de fotógrafo haciendo las fotografías propagandísticas del líder y otras tomas del grupo familiar con una Rolleiflex binocular. Aquí ya no me he encontrado el modelo preciso, y no he sido capaz de adivinarlo mirando los fotogramas.

En una excursión por la desérticas tierras del sur de los Estados Unidos, Freddie toma una foto del grupo familiar con una Rolleiflex binocular.

En una excursión por la desérticas tierras del sur de los Estados Unidos, Freddie toma una foto del grupo familiar con una Rolleiflex binocular.

Interés cinematográfico

(Copio de mi reseña mencionada)

No me voy a entretener mucho en el comentario de esta película. De hecho, me ha pasado una vez más un mismo hecho. Hay mucha gente que considera a este director, Paul Thomas Anderson, uno de los importantes, y a algunas de sus obras poco menos que obras maestras. Pero a mí no consiguen engancharme. Entendámonos. La factura del filme es impecable. Las interpretaciones son buenísimas, quizá podríamos decir que el trabajo de los protagonistas es de primerísimo nivel, especialmente el de Seymour Hoffman. Pero no consigue que la historia que me cuenta me importe absolutamente nada. No siento nada, ni positivo ni negativo por los personajes. Si acaso, cierto rechazo. Pero rechazo que me lleva a la indiferencia. Y me da igual las bondades cinematográficas del filme. Me cansa y me desligo. No es la primera vez que me pasa con obras destacadas del director.

A mí sólo me ha interesado para 2 estrellas: **, a pesar de su buena factura y de las buenas interpretaciones.

Poco después de la imagen anterior, Freddie sale pitando con una moto, y sale así temporalemente de la vida de los Dodd que quedan cariacontecidos.

Poco después de la imagen anterior, Freddie sale pitando con una moto, y sale así temporalemente de la vida de los Dodd que quedan cariacontecidos.

El profesor (2011)

Detachment

Esta película ha llegado a esta colección como un hallazgo casual. Fuimos al cine a verla sin saber que tendría cabida en esta colección de cine y fotografía. Pero así ha sido, luego veréis porque. Y está bien incluir películas interesantes en la colección, como esta dirigida por Tony Kaye.

El sr. Barthes deambula por las instalaciones del instituto en las pocas semanas que permanece en el mismo.

La jovencísima Erica impacta fuertemente en la vida del profesor.

Argumento

Asistimos al comienzo de la película a la llegada de un nuevo profesor suplente de lengua inglesa, Henry Barthes (Adrien Brody), que tiene que pasar un mes en un instituto de un barrio conflictivo de una ciudad norteamericana, con un muy bajo nivel académico, y con alumnos conflictivos. Pronto se involucrará en los conflictos personales de alguno de sus alumnos, como Meredith (Betty Kaye), una chica obesa e insegura de sí misma, que sublima sus conflictos mediante la creación fotográfica. O se relacionará con una profesora que lo acoge con simpatía, Sarah (Christina Hendricks). O asistiremos a los problemas de desprestigio y final de carrera de la directora del instituto, Carol (Marcia Gay Harden). Pero su principal conflicto surgirá cuando recoja a una prostituta de apenas 14 ó 15 años de las calles, Erica (Sami Gayle), y establezca con ella una relación que va más allá de un acto de caridad. No hablo de nada sexual.

La directora del instituto está sufriendo una pesadilla personal, al verse amenazada con el despido o el retiro por los malos resultados en el instituto.

Meredith es la otra adolescente protagonista, acechando a sus profesores con su vieja Minolta SRT.

Interés fotográfico

Básicamente está en el personaje de Meredith. La chica, que es muy insegura de sí misma, aunque inteligente, se siente también rechazada por sus compañeros. Sublima sus problemas fotografiando su entorno. Especialmente las instalaciones del instituto. Pero también acechando con su cámara a los profesores y compañeros. Luego trata las imágenes. Vemos descarnados paisajes interiores del instituto, sin gente, vacíos. O retratos de sus profesores y compañeros con las caras vacías o de formadas. La chica utiliza a lo largo de la película un par de cámaras. Al principio del filme usa una cámara para película tradicional, una Minolta SRT, no llego a percibir el modelo. Unos modelos innovadores porque fueron los primeros con medición de la luz a través del objetivo con el diafragma totalmente abiertos. La usa con un objetivo Rokkor estándar 50mm f/1,7. Después la vemos con frecuencia con una más vulgar actualmente, y menos interesante históricamente, Rebel del sistema Canon EOS. Tampoco puedo concretar el modelo. Muchos hay por la elevada rotación de este tipo de modelos. Esta es usada con su zoom estándar que viene en el kit de venta.

Aquí vemos a Meredith con su más moderna Canon EOS Rebel; Rebel es denominación para el mercado norteamericano, en Europa se denominan con un número de 3 o 4 cifras.

Las fotografías de Meredith son sorprendentemente buenas para una chica de su edad y condición; quizá demasiado.

Interés cinematográfico

Las películas de profesor nuevo en instituto conflictivo, con adolescentes problemáticos, constituyen un género en sí mismo. Y esta película que nos ocupa hoy es un representante más que digno. Una buena película que nos estremece y nos conmueve. A su favor tiene además un extenso reparto, lleno de nombres ilustres que no desglosaré aquí en su totalidad, aunque destacan la interpretación del protagonista y de las dos chicas adolescentes, especialmente la intensidad emocional de Sami Gayle.

A esta película le pongo 3 estrellas: ***. Aunque me estoy pensando la cuarta.

Son llamativas y expresivas las fotografías con las caras eliminadas… “¿Así es como ves?” le pregunta el profesor. Y Meredith evade la cuestión, para entrar en un conflicto más profundo.

La evolución del personaje de Meredith no hace presagiar nada bueno para ella, pero no desvelaré lo que sucede.

Etiquetado

La piel suave (1964)

La peau douce (1964)

Hace unos años, una noche de verano mientras nos tomábamos unos chismes después de cenar, surgía una conversación muy divertida sobre la geometría de los romances. Y por supuesto hablábamos de los triángulos. Y básicamente reconocíamos dos tipos fundamentales, los rectángulos sometidos pitagóricamente a las relaciones de dos catetos con una misma hipotenusa, y los obtusángulos en los que un tipo era suficientemente obtuso para liarse con dos mujeres al mismo tiempo. Si además tenemos en cuenta que el obtuso tiene una cámara de fotos, y que estas las carga el diablo, el drama o la tragedia están servidos. Como nos lo muestra de forma excelente François Truffaut en este filme de mediados de los años sesenta, donde además tenemos el placer de ver el trabajo de la guapa y malograda hermana de Catherine DeneuveFrançoise Dorléac, fallecida en plena juventud pocos años después.

Los dos amantes se conocen y pasean por las calles de Lisboa.

Argumento

Pierre Lachenay (Jean Desailly) es un intelectual parisino que es invitado con frecuencia a impartir conferencias por el país y por el extranjero. En un viaje a Lisboa conoce a Nicole (Dorléac), una joven y guapa azafata, con la que intima y acaba acostándose en el hotel lisboeta. Tras su regreso a París sigue viendo a la guapa Nicole, mientras su relación con su esposa Franca (Nelly Benedetti) comienza a deteriorarse. Como consecuencia de una desastrosa escapada a Reims para otra conferencia, en la que se lleva a Nicole, acaban pasando un par de días en el campo. Pero al regresar a la capital, la esposa de Lachenay ha hecho indagaciones y sospecha la infidelidad del marido que acaba por dejar el domicilio conyugal. Propone matrimonio a la azafata que no tiene las ideas tan claras. Mientras, la esposa encuentra el resguardo de unas fotografías del marido que va a recoger, y donde ve la imagen de la azafata durante la escapada campestre. Y esto puede desencadenar consecuencias trágicas.

Una simple bandeja en la puerta de un bungalow nos puede hablar de las muchas cosas que están pasando en su interior.

Interés fotográfico

El desencadenante del final de la película está en dos escenas relacionadas con la fotografía. En la primera, asistimos al que probablemente es el momento de mayor felicidad entre la pareja adúltera, cuando tras el desastre de Reims se alojan en unos bungalows en el campo. Él decide tomar unas fotografías de ella. Con una Rolleiflex binocular, un aparato frecuente en aquella época especialmente entre la burguesía, toma las correspondientes 12 imágenes que entran en un carrete de formato 120. Cuando la esposa encuentra el resguardo del laboratorio y recoge las fotografías, la catástrofe está servida. Es curioso observar como se entregaban las imágenes. En hojas de papel de aproximadamente el tamaño de una postal, la imagen cuadrada se situaba en un extremo del rectángulo de papel, dejando un margen que era muy amplio en la parte inferior, permitiendo las anotaciones en esa posición.

Las cámaras, aunque sean tan estupendas como esta Rolleiflex, las carga el diablo… cuidadito…

Interés cinematográfico

Nos encontramos con una François Truffaut ya maduro como director, con una atención al detalle exquisita, dando mucha información mediante el uso de la cámara que se va fijando en pequeños detalles del entorno o gestos de los protagonistas, ahorrándose toneladas de diálogos realmente superfluos si el director es capaz de dominar el lenguaje cinematográfico, como hacía el maestro francés. Unos zapatos en las puertas de las habitaciones de un hotel, dan mucha información sobre lo que piensa una persona. Una bandeja de desayuno que es dejada en la puerta de un bungalow nos puede hablar de una relación sexual, un determinado movimiento de cabeza, una mujer paseando en un vestíbulo,… ¡cuánto no deberían aprender los directores actuales, tan verborreicos y tan dados a la pirotecnia! Cada vez me gusta más el cine de Truffaut. Por otro lado, la presencia de Françoise Dorléac me parece de destacar. Hermana mayor, poco más de un año le llevaba, de Catherine Deneuve, era una actriz sumamente prometedoras que actúo en un buen número de filmes en los siete años que estuvo en activo. Algunos de ellos con directores como el mencionado Truffaut, o Roman Polanski entre otros. Hay quien afirma que era mejor actriz que su hermana. Que no está mal.

Desde luego esta película me ha interesado y me ha gustado mucho, y le pongo 4 estrellas: ****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

La malograda Françoise Dorléac como la guapa azafata Nicole.

La belle personne (2008)

La belle personne (2008)

Cuando el fin de semana pasado fuimos a ver en el cine Los adiós a la reina (Adieux à la reine), no pudimos evitar quedarnos prendados hasta cierto punto de la chica protagonista, Léa Seydoux. Guapa, pero no artificial. Sólida interpretativamente. Con ese algo indefinido que llamamos encanto que va más allá de ser más o menos mona. Y siendo francesa, “chic”. Muy “chic”. Yo sólo la recordaba haber visto en un pequeño papelito, aunque trascendente, en la reciente aventura francesa de Woody AllenMidnight in Paris. Y revisando su filmografía parece confirmarse que es así, que no la he visto en ninguna otra producción, salvo el breve papel que hizo para una de Tarantino. Así que me he puesto a buscar, y lo cierto es que sus películas francesas no han llegado a nuestro país. He conseguido una copia de la que hoy os presento aquí, que tiene un par o tres de escenas a propósito de una fotografía y como es tomada, y me han parecido excusa suficiente para incluirla en esta colección de La fotografía en el cine.

Junie posa para la fotografía que da lugar al enredo de la película.

Sinopsis

La película dirigida por Christophe Honoré es una traslación a un instituto parisino actual del clásico de la literatura francesa La princesa de Clèves. A primera vista, pareciera la típica historia de amores pitagóricos, aquellos que involucran a dos catetos enamorados de la misma hipotenusa. Pero creo que la historia tiene un poquito más de miga que la de los amoríos de instituto. Junie (Léa Seydoux) es una chica de dieciséis años que tras la muerte de su madre se traslada a París a vivir con sus tíos, y comienza a mitad de curso a recibir clases en el instituto al que asiste su primo Matthias (Esteban Carvajal-Alegria). Guapa, callada, melancólica, lo cual es atribuido a su pérdida familiar, pronto empieza a ser un imán para sus compañeros masculinos. Hasta que se decide por el discreto Otto (Grégoire Leprince-Ringuet), quizá el más discreto y menos llamativo del grupo. Su profesor de italiano, Nemours (Louis Garrel), es un guaperas con éxito tanto con alguna de sus compañeras docentes como con alguna alumna, compaginando ambas relaciones, muy superficiales. Pero en la primera clase de Junie con el joven profesor, la lectura de un poema provoca una reacción de tristeza en la alumna, que abandona la clase. Nemours recoge el cuaderno de la chica, donde encuentra una fotografía de la chica tomada por un compañero para un proyecto del instituto. No tardarán en darse cuenta que ambos se sienten atraídos. Incluso el profesor dejará sus otras conquistas. Pero la chica se impone un distanciamiento, y permanece fiel a Otto.

Nemours da clase de italiano en el instituto, vigilando atentamente a la guapa y misteriosa Junie.

El inestable equilibrio se rompe cuando aparece una carta de amor sin firmar, que es atribuida sin motivo a la pareja, cuando en realidad tiene que ver con Matthias y otro alumno. Sin embargo, a partir de ese momento, el drama está servido.

Interés fotográfico

Es breve. Algo cogido por los pelos. Pero me sirve para comentar algunas tendencias actuales en fotografía. En las primeras escenas de la película, cuando la joven Junie se está integrando en el instituto con sus compañeros, participa en un proyecto que está llevando a cabo uno de ellos que está fotografiando a todos ellos, para luego colgar sus retratos entre las estanterías de la biblioteca. Son retratos que buscan ir más allá del mero retrato de anuario escolar. La copia que entrega a la chica es la que queda entre las hojas de su cuaderno cuando abandona la clase de italiano, y es la fotografía que desencadena los sentimientos del profesor hacia la joven.

Curiosamente, la fotografía no está tomada con una moderna cámara digital, sino con una veterana Rolleiflex binocular montada sobre un sólido trípode. No puedo reconocer con precisión el modelo, pero por lo que sobresalen los objetivos, podría tratarse de una Tele Rolleiflex 135mm f/4, cámara más especializada en retratos dentro de esta gama y que se vio menos.

La probable Tele Rolleiflex 135/4 en acción en manos de un alumno interesado en la fotografía.

Interés cinematográfico

Como ya he comentado, en un principio pareciera que estamos ante un enredo triangular de instituto. Pero creo que me he encontrado con algo más. Además de los elementos románticos, estamos en el universo de un instituto que de alguna forma, al igual que en la novela en la que se basa se describía la sociedad de la corte y la Francia de la época de Enrique II (siglo XVI), pretende ser un reflejo de la sociedad francesa actual. Quizá no desde las perspectivas del cine social francés que tanto ha trascendido últimamente, especialmente reverenciando los colegios e institutos de los barrios más conflictivos. Aquí no. Estamos en la Francia más estable y burguesa, pero con sus dimos y diretes, sus hipocresías, sus infidelidades. No es una película perfecta pero sí curiosa de ver. Y de alguna forma sirvió de descubrimiento de la actriz protagonista, que es la que me ha llevado a ver el filme.

Es una película que tiene su interés, y hay que ponerle 3 estrellas: ***.

Indudablemente, su actriz protagonista, Léa Seydoux, es uno de los principales activos del filme.

Tres colores: Rojo (1997)

Trois couleurs: Rouge

En la primera mitad de los años 90, la trilogía de Krzysztof Kieslowski en homenaje a los tres colores de la bandera francesa como símbolo a los tres valores fundamentales de la revolución francesa, que luego fueron adoptados como lema oficial de la República Francesa: Liberté, égalité, fraternité (Libertad, igualdad, fraternidad). De las tres películas que componen la trilogía, y a pesar de las excelentes críticas que han recibido siempre, reconozco que las dos primeras se me atragantaron un poco. Especialmente la primera de ellas, ha pesar de la presencia de una impresionante, desde todos los puntos de vista, Juliette Binoche. Sin embargo, la tercera de la serie la que combina el color rojo con el ideal de fraternidad, me entró de inmediato. Me encantó. Y recientemente decidí añadirla a mi colección de DVDs. Y la volví a ver, y decidí que merecía la pena incluirla en esta colección de películas relacionadas con la fotografía.

Protagonizada por Irène Jacob y Jean-Louis Trintignant, nos presenta a Valentine, una joven estudiante (Jacob) de la Universidad de Ginebra que se gana la vida mientras estudia como modelo. Y así, la conocemos en el estudio del fotógrafo (imagen 1) con quien está preparando lo que será la imagen de una campaña publicitaria de una marca de gomas de mascar. Asistimos a la sesión de fotografía y asistiremos después a la selección de la imagen que será colocada en grandes afiches (imagen 2 y 3) en la ciudad de Ginebra y sus poblaciones satélites donde reside también un viejo juez retirado (Trintignant) y amargado por un desengaño amoroso en su juventud. En su amargura, dedica su tiempo a espiar las comunicaciones telefónicas de su vecindario, y en especial las infidelidades de sus vecinos. Valentine y el juez se conocerán cuando la primera atropella a la perra preñada del segundo. Y tras unos encuentros, ariscos al principio por parte de él, irán conociéndose y comprendiéndose. Y comenzará una historia de redención personal que tendrá su reflejo en el paralelismo con la historia actual de una de las personas actuales, un joven opositor a juez (Jean-Pierre Lorit), que también está enamorado de una mujer que le será infiel. Al mismo tiempo, la joven modelo que actúa como catalizador de todos estos cambios, también irá modificando su visión de la vida y de las relaciones, y particularmente de la extraña relación con su celoso y también infiel novio.

La película se cerrará cuando bajo una fuerte tormenta que dominará Europa, con el naufragio de varios de los personajes en un ferry en el Canal de la Mancha, la vida de todos ellos se vea trastocada y al mismo tiempo recolocada en su lugar, cerrándose el círculo con una imagen natural de Valentine que reproduce la de la chica triste (imagen 5) que anunciaba la goma de mascar en las calles de Ginebra. Es por lo tanto, una película muy rica en conceptos y en metáforas, con la que además se cierra el ciclo de la trilogía de los colores. Los protagonistas de las otras dos películas también tienen su cameo en el naufragio del ferry.

Los protagonistas están muy bien, y particularmente quedé prendado en su momento, y lo sigo ahora, de su protagonista femenina. Irène Jacob reunía los elementos adecuados para este papel. Una chica muy guapa, pero al mismo tiempo muy natural, sin artificios, que lo mismo puede presentarse como la atribulada estudiante con sus problemas cotidianos que deslumbrar en una pasarela (imagen 4) bajo el foco de los fotógrafos. Pero todos los personajes realizan correctamente su cometido, en una película que siempre me ha parecido muy redonda.

En lo que se refiere a su relación con la fotografía, creo que ya ha quedado explicado. Todo comienza con una sesión fotográfica y con una imagen fotográfica, el rostro de la modelo con semblante triste y de perfil sobre un fondo rojo. Color que de acuerdo con el título del filme, encontraremos presente durante toda la película tanto en los objetos como en la iluminación de la misma, logrando una gran coherencia estética y un gran simbolismo. La toma de imágenes en estudio, con lo que yo creo que es una Zenza Bronica, la selección entre las diapositivas de 6×7 de la imagen ideal, y la presencia de la imagen fotográfica como referente durante la película, justifican plenamente su inclusión en la lista de películas con relación con la fotografía. En algún momento, el fotógrafo aparece con una cámara de formato medio que no he identificado y con la inscripción 645. Pero creo que sin lugar a dudas las diapositivas son de tamaño 6×7.

Como conclusión, una película que probablemente no sea adecuada al gran público; su abundancia de imágenes y situaciones metafóricas, los personajes que tienen vida propia y al mismo tiempo son segundas oportunidades para otros personajes, los simbolismos y recurrencias conceptuales, quizá no sean el caldo de cultivo para que los vagos espectadores actuales se animen con esta película. Pero es de indudable interés para el amante al cine. Creo que es una propuesta muy interesante, que invita a la reflexión sobre la naturaleza de determinados aspectos de las relaciones humanas, con una muy buena dirección y buenas interpretaciones. Y además está esa Irène Jacob, que lamentablemente luego inició una aventura americana donde sólo le ofrecieron mediocridades y papeles de florero. Yo le pongo 4 estrellas: ****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

Smoke (1995)

Smoke

En una esquina en algún lugar de Brooklyn, Auggie (Harvey Keitel) tiene un estanco. Todos los días a la misma hora saca su cámara de fotos, la coloca sobre un trípode, apunta a la esquina opuesta del cruce de calles y saca una fotografía. Cada día es distinta. Cambian los coches que pasan, las personas que se cruzan delante del objetivo, la meteorología. Tiene 4.000 copias de la misma esquina desde que comenzó este ritual. En torno al estanco se reúnen otros personajes de los que poco a poco empezamos a conocer algo más.

Está Paul (William Hurt), un escritor atormentado por la muerte de su esposa, que acoge en su casa a Thomas (Harold Perrineau Jr.), un adolescente de color que ha robado a unos pandilleros del barrio una importante cantidad de dinero. Este a su vez quiere conocer a su padre, Cyrus (Forest Whitaker) que le abandonó huérfano de madre al cuidado de su tía doce años antes. Por otro lado, Ruby (Stockard Channing), una antigua amante de Auggie, se presenta y le dice que tiene una hija adolescente suya con problemas de drogas y embarazada.

En este filme firmado por el cineasta independiente Wayne Wang, veremos cómo este conjunto de personajes que se entrecruzan en torno al estanco van a ir creciendo y desarrollándose, resolviendo de una forma u otra los problemas a los que se enfrentan. El filme está rodado con sobriedad, pero también con elegancia, con un ritmo pausado pero muy adecuado para permitirnos comprender a los personajes, todos ellos excelentemente interpretados por sus actores y actrices.

La película termina con un bello epílogo en el que Auggi cuenta a Paul a modo de cuento de navidad cómo consiguió la cámara fotográfica, una Canon AE-1, con la que todas las mañanas toma su reiterada imagen de la esquina opuesta al estanco, y que justifica su inclusión dentro de la colección de películas que vinculan la fotografía tradicional al cine.

Una película altamente recomendable, salvo que el único tipo de cine que te guste es el de hincharse a palomitas mientras descerebrados con pistolas o superpoderes se parten los morros entre explosiones en la pantalla. Esto es otra cosa. Muy distinta. Afortunadamente.

Yo le pongo 4 estrellas: ****.

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Al di là dell nuvole (1995)

Al di là delle nuvole

Un director de cine (John Malkovich), tal vez un álter ego del director Antonioni, o del co-director Wenders, ambos conocidos amantes de la fotografía, armado con su cámara de fotos, una Contax G1, recorre Italia y Francia buscando motivos para sus películas. Por el camino encontrará cuatro historias de amor, cuatro historias que nunca sabemos si son reales o si son imaginadas a partir de los breves encuentros con las personas con las que se encuentra, o con quienes le hablan de ellas.

Una historia de amor no consumado, ni en lo físico ni en lo espiritual, entre dos jóvenes que se conocen en una pensión de Ferrara (Kim Rossi-Stuart e Inés Sastre); un encuentro misterioso y sensual en Portofino con una enigmática joven que confiesa haber matado a su padre de 12 puñaladas (Sophie Marceau); un complejo enredo de matrimonios e infidelidades en una ciudad francesa, tal vez París (Fanny ArdantJean RenoPeter Weller y Chiara Caselli); un breve interludio entre un pintor y una vieja amiga en algún lugar de Provenza (Marcello Mastroianni y Jeanne Moreau); un amor imposible en Aix-en-Provence entre un joven entusiasta y una bella muchacha que ha encontrado otro amor más enorme y más terrible (Vincent Perez e Irène Jacob). Todas estas historias configuran un mosaico que trata de analizar distintos aspectos de la complejidad de las relaciones humanas, al mismo tiempo que nos ofrece una visión del mundo unido, sin fronteras, multilingüe y multicultural.

Como se puede ver, los ladrillos de la película son interesantes, y eso hace que siempre haya sentido cierta fascinación por esta película. Sin embargo, la narración no siempre es todo lo ágil y comprensible que podría ser. Y quizá, algunas de sus protagonistas femeninas (Sastre y Marceau), siendo como son mujeres bellas de la época, no alcanzan el nivel interpretativo que sería de esperar. Aunque sí que me gusta mucho Irène Jacob, como lo hizo también en alguna otra película europea de la época, y que luego se estrellaría en el salto al cine americano. Y qué guapa es esa mujer. También tendo la sensación de que no es en la dirección de actores en lo que destaca este filme.

Desde el punto de vista de su relación con la fotografía, ya se ha mencionado en el primer párrafo. El personaje del director que recorre Europa, utiliza su cámara fotográfica como el ojo que le permite registrar el mundo y las historias que servirán de base para su futura o futuras películas. La Contax G1, recién salida al mercado en aquel momento, fue una sensación en el mundillo fotográfico, porque venía a proponer una alternativa de calidad, pero de concepción muy distinta, a la propuesta de Leica en las cámaras de objetivos intercambiables pero sin un visor réflex.

En resumen, una película que no recomendaré a todo el mundo, que exige una cierta cultura cinematográfica para poder disfrutar de ella, y que no acabó de estar todo lo conseguida que podría.

Yo le pongo 3 estrellas: ***.

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