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Marguerite (2015)

Marguerite

He estado dudando unos días entre incluir o no esta película dirigida por Xavier Giannoli y excelentemente interpretada por Catherine Frot entre otros en mi colección de películas sobre la fotografía en el cine. Parecía que era coger el tema un poco de refilón. Pero después de darle unas vueltas creo que no.

No voy a realizar una entrada muy larga, quien quiera conocer mis impresiones sobre el argumento y el interés cinematográfico del filme que se dirija a la entrada correspondiente en el Cuaderno de Ruta. Aquí me dedicaré exclusivamente al…

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Marguerite, “interpretando” una de sus arias favoritas… ante la mirada atenta y ¿atónita? de la orquesta.

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Un “profesor” de canto intenta poner en forma a la aficionada soprano para actuar en público.

Interés fotográfico

A pesar de que nos encontramos en 1920, lo hacemos en el seno de una familia tradicional, de la alta sociedad, conservadora por lo tanto, que le cuesta adoptar los avances de la modernidad. De alguna forma, mientras en el mundo cultural del París de posguerra los “ismos” surgen como setas en otoño, tras las puertas de la mansión de los Dumont se han quedado un poquito en el siglo XIX. Y de la misma forma que Marguerite sueña con ser una soprano operística como sus ídolos del pasado, su fiel Madelbos (Denis Mpunga) contribuye a su delirio fotografiando a su señora caracterizada como los caracteres más famosos de las óperas italianas, alemanas o francesas de los siglos XVIII y XIX.

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Madelbos, en el momento de disparar su arcaica cámara de banco.

Fue una costumbre relativamente frecuente en los primeros tiempos de la fotografía que la alta sociedad se retratase disfrazada de sus héroes favoritos, procedieran de la mitología, de la literatura, de la historia sagrada, o como en este caso, de la ópera. Fotógrafos profesionales o aficionados, con las pesadas cámaras de banco y el destello de la magnesia para acortar las exposiciones necesarias para impresionar las emulsiones sobre placas de cristal más antiguas, de escasa sensibilidad. Esta es la forma de fotografiar de Madelbos a su señora. Por supuesto, el proceso de revelado es de tipo casero.

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En el revelado.

Las fotografías de esa época, ya arcaicas en los años 20 del siglo XX, estaban muy influenciadas por la pintura y por las tendencias en la misma, especialmente por los prerrafaelitas. Temas antiguos, mitológicos, nuevas formas de representar la figura humana echando la vista atrás a los siglox XIII y XIV (anteriores a Rafael), y motivos románticos. La transposición al negativo de los “tableaux vivants” era otro de los motivos habituales en estas fotografías.

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“Tableau vivant” de inspiración claramente wagneriana.

Pero estamos en los años 20… momento de “ismos”. Y hay detalles fotográficos que denotan las tendencias del momento. Desde luego los collages que surgen entre dadaistas, surrealistas y otros movimientos, en los que la fotografía tiene siempre un papel importante.

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Un collage con Marguerite como protagonista, enviado por sus admiradores dadaistas.

Y por qué no también las colecciones de fotografías clandestinas, pícaras, de carácter erótico o pornográfico, para él, para ella o para los dos, que circulaban entre los ambientes de conocedores…

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Camufladas entre unas partituras, las fotografías de unos efebos hacen las delicias del profesor de canto de Marguerite.

Y el momento final,… cuando más descarnada se muestra la mirada de Madelbos en busca de su obra maestra, la que da sentido a toda su historia… y quizá, desde un punto de vista tragicómico, a la historia de Marguerite. No diré más por no destripar el argumento de la obra.

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Madelbos ante su fotografía final, su obra maestra.

Como ya comenté en el comentario que hice sobre la película, no es un largometraje del todo acertado, aunque se deje ver sin problemas, con sus risas, sus dramas, sus tragedias, y sobretodo el entrañable trabajo de Frot al frente del reparto.

A esta película le puse 3 estrellas: ***. Aunque con un poco más de valentía en la realización y un guion más cuidado, había material para mucho más.

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La película desperdicia algunos de los elementos que la componen, como por ejemplo, la joven mezzosoprano, Hazel, que podía ser un contrapunto interesante a Marguerite.

Una cara con ángel (1957)

Funny Face

Hace unos días encontraba en internet la fotografía de una mujer realmente muy guapa que posaba ajustando entre sus manos un Leica III. Según encontré en las páginas de Thorsten Overgaard dedicadas a la historia de Leica, se trata de la modelo actriz y fotógrafa Suzy Parker, la fotografía está tomada en Nueva York en 1953, por lo que el modelo podría ser una IIIf, y el fotógrafo que tomó la fotografía fue Peter Stackpole, fotógrafo que trabajó para la revista Life que tiene los derechos sobre la mencionada fotografía, que voy a reproducir a continuación con fines exclusivamente documentales. Espero que los abogados de Life/Time no consideren que esto atenta contra sus intereses económicos y se enfade por ello.

Suzy Parker posando con su bonita Leica III. Realmente guapa la modelo. Y ya con la Leica entre las manos, la fotografía es casi pornográfica.

Suzy Parker posando con su bonita Leica III. Realmente guapa la modelo. Y ya con la Leica entre las manos, la fotografía es casi pornográfica.

El caso es que leyendo algo más sobre esta modelo, actriz y fotógrafa, resulta que fue una de las inspiraciones para una de las películas musicales más conocidas de Audrey Hepburn, acompañada de Fred Astaire y bajo la dirección de Stanley Donen. Luego cuento más sobre las inspiraciones de esta película. Vamos a con la reseña.

Creo que esta fotografía de los títulos de créditos corresponde a Parker.

Creo que esta fotografía de los títulos de créditos corresponde a Parker.

Como vemos en los títulos de crédito, Suzy Parker también está en el reparto del filme, junto con otras modelos de la época.

Como vemos en los títulos de crédito, Suzy Parker también está en el reparto del filme, junto con otras modelos de la época.

Lo que es seguro es que este fotograma de un de los primeros números musicales de la película sí que es Suzy Parker.

Lo que es seguro es que este fotograma de un de los primeros números musicales de la película sí que es Suzy Parker.

Y esta, también.

Y esta, también.

Argumento

Jo (Hepburn) es una modesta dependienta de una librería de Nueva York, preocupada por las corrientes filosóficas de moda en aquellos años de la posguerra mundial. Pero un día, tras ser invadida la librería por el equipo de producción de fotografías de una revista de moda, es descubierta por Dick Avery (Astaire), que ve en su cara especial el potencial para hacer de ella una gran modelo. Aunque la joven se muestra reticente, al final se deja convencer por el espabilado fotógrafo, y empiezan una aventura en el París de los existencialistas, donde inevitablemente surgirá el romance.

Un Fred Astaire, que supongo que iría doblado por el peso de las Rolleiflexes, se encuentra por primera vez con la modosita dependienta de librería de vanguardia.

Un Fred Astaire, que supongo que iría doblado por el peso de las Rolleiflexes, se encuentra por primera vez con la modosita dependienta de librería de vanguardia.

Comparamos fotogramas en la mesa de luz; alguno de estos también es un retrato de Suzy Parker.

Comparamos fotogramas en la mesa de luz; alguno de estos también es un retrato de Suzy Parker.

Pero parece que lo que llama la atención del fotógrafo es el gesto que muestra en las fotografías de la librería.

Pero parece que lo que llama la atención del fotógrafo es el gesto que muestra en las fotografías de la librería.

Y finalmente, a la roja luz del cuarto oscuro, convence a la joven de que inicie su carrera de modelo.

Y finalmente, a la roja luz del cuarto oscuro, convence a la joven de que inicie su carrera de modelo.

Interés fotográfico

Evidentemente, estamos inmersos en el mundo de la fotografía de moda de los años 50, un mundo distinto del actual, donde el papel de las modelos era más el de ser maniquíes vivientes de las firmas de alta costura. Sin embargo, algunas cosas estaban cambiando. Y si la revolución se producirá de forma más amplia durante los años 60, ya algunos fotógrafos muestran a las modelos en poses y actitudes mucho más dinámica y resueltas. Uno de esos fotógrafos fue Richard Avedon, uno de los grandes de la historia de la fotografía, y que inspira al protagonista masculino de la película, que toma el muy similar nombre de Richard “Dick” Avery. La propia Suzy Parker, que de alguna forma es fuente de inspiración para el personaje que interpreta Audrey Hepburn, fue una modelo habitual de Avedon, y parece que llegó a plantearse una participación más protagonista en la película. Existe alguna fotografía de Avedon con Parker como modelo que inspirarían algunas situaciones de la película. Reproduciré una también con ánimo meramente documental, esperando que no se enfaden los poseedores de los derechos de la misma, ya que esta reseña no tiene ningún interés comercial.

Suzy Parker con Robin Tattersall, Place de la Concorde, Paris, agosto de 1956, un año antes del estreno de la película. Fotografía de Richard Avedon.

Suzy Parker con Robin Tattersall, Place de la Concorde, Paris, agosto de 1956, un año antes del estreno de la película. Fotografía de Richard Avedon.

Evidentemente, esta película es una comedia romántica en forma de musical o película con canciones, que nunca se sabe muy bien como definir a este tipo de películas. Así que no podemos esperar una gran fidelidad a la forma de trabajar de los fotógrafos de moda de la época. No obstante, Avedon actúo como asesor de la película, y las fotografías que vemos en los títulos de crédito de la película son del famoso fotógrafo. O sea, que no veas.

Para los amantes de los cacharros fotográficos, fundamentalmente vemos dos tipos de cámaras. Por un lado diversas cámaras de banco de gran formato, tanto grandotas para su uso en estudio, como más pequeñas para su uso en exteriores. Y en numerosas ocasiones, Avery aparece portando al cuello una o varias Rolleiflex binoculares, la que probablemente era la cámara potable más popular entre los fotógrafos de la época, por su tamaño relativamente “compacto” como por la calidad de sus fotogramas de 6 x 6 cms. El formato de 24 x36 mm era considerado como excesivamente pequeño y no adecuado para la calidad requerida en la fotografía de moda. Algo que cambiaría más adelante.

Aquí vemos en acción al fotógrafo y sus ayudantes con una cámara de gran formato.

Aquí vemos en acción al fotógrafo y sus ayudantes con una cámara de gran formato.

Mientras que en el momento de tomar una imagen inspirada en Ana Karenina vemos la misma cámara de gran formato, pero también a una "pequeña" Rolleiflex, que parece que es la cámara que está usando el fotógrafo en ese momento.

Mientras que en el momento de tomar una imagen inspirada en Ana Karenina vemos la misma cámara de gran formato, pero también a una “pequeña” Rolleiflex, que parece que es la cámara que está usando el fotógrafo en ese momento.

Interés cinematográfico

Estamos ante un producto típico de  Stanley Donen que buscaba sacar partido a la popularidad que la joven Hepburn había obtenido unos años, yéndose de vacaciones por Roma. Y estamos también ante uno los coletazos de los grandes musicales de Hollywood, un género que poco a poco iría perdiendo tirón, aunque en los últimos tiempos haya experimentado un cierto repunte. La verdad es que sólo el carisma de los personajes y la suspensión temporal de la incredulidad en la que entramos al sentarnos ante la pantalla de cine hace creíble el romance entre los dos protagonistas que se llevan treinta años de diferencia. Estamos ante un Astaire que tiene 57 o 58 años como pareja romántica de una Hepburn que ya está en los 27 o 28 años, pero que aparenta menos. A pesar de la excelente música de GeorgeIra Gershwin, especialmente su famoso ‘S Wonderful. Hay cuatro canciones del musical del mismo nombre que la película que en los años 20 del siglo XX, cuando la Hepburn no había nacido todavía, protagonizó el propio Astaire aunque con un argumento totalmente distinto. Así que música reciclada. En cualquier caso, está bien rodada y es agradable de ver. Yo le pongo 3 estrellas: ***.

No se pueden negar ciertas similitudes en la trama con la posterior "My Fair Lady"; pero es claramente inferior. En cualquier caso, a mí me cuesta tragarme el romance entre los dos protagonistas.

No se pueden negar ciertas similitudes en la trama con la posterior “My Fair Lady”; pero es claramente inferior. En cualquier caso, a mí me cuesta tragarme el romance entre los dos protagonistas.

La película es un producto eminentemente comercial, rodado a mayor gloria de la Hepburn, aprovechando el tirón que tenía en esos momentos en las pantallas.

La película es un producto eminentemente comercial, rodado a mayor gloria de la Hepburn, aprovechando el tirón que tenía en esos momentos en las pantallas.

Demasiado breve la presencia del ferrocarril como para justificar su inclusión en mi colección de películas de temática ferroviaria. Pero tenemos una vista de esta 232, una locomotora para trenes rápidos de pasajeros con el emblema del "Fleche d'Or", tren prestigioso que conectaba París con Calais, para luego tener continuación entre Dover y Londres con el "Golden Arrow".

Demasiado breve la presencia del ferrocarril como para justificar su inclusión en mi colección de películas de temática ferroviaria. Pero tenemos una vista de esta 232, una locomotora para trenes rápidos de pasajeros con el emblema del “Fleche d’Or”, tren prestigioso que conectaba París con Calais, para luego tener continuación entre Dover y Londres con el “Golden Arrow”.