Retratos del más allá (2008)

Shutter

Película de terror norteamericana que no es más que una nueva versión de una película tailandesa previa.

Es algo que se hace mucho ahora en los Estados Unidos, ante la falta ideas nuevas, o de ganas de pagar ideas nuevas. Se adapta una película que han hecho en otros países, adaptándola para una fácil digestión por parte del simple público norteamericano, y a vender, que son dos días. Ya adelanto que no tengo ninguna intención de ir a buscar y ver la película original. Si tal sucediese, por una lamentable concatenación de eventos, no creo que le dedicase una reseña propia, sino que la incluiría en esta misma de la forma más adecuada.

Un fotógrafo de moda (Joshua Jackson) se casa con una chica monísima, un bonito florero (Rachael Taylor), y a continuación se van de viaje de novios por el Japón, donde el fotógrafo desarrolla buena parte de su trabajo. Mientras se dirigen a la bonita casita con vistas a un lago y al monte Fuji, por una oscura y neblinosa carretera, como mandan los cánones, atropellan a una chica y ellos chocan y pierden la consciencia. El cuerpo de la chica no aparece, continúan con su luna de miel, y cuando se reincorporan a la vida activa empiezan los problemas. Porque en las fotografías de la luna de miel, en las que toma la chica en su deambular por Tokio a lo lost in translation, o en las que el fotógrafo toma en su quehacer profesional, empiezan a aparecer misteriosas sombras, luces o espectros. Pronto sabremos que el fotógrafo, con anterioridad tuvo una relación con una chica japonesa (Megumi Okima) a la que trato mal. Realmente mal. Y viene del más allá a tomar cumplida venganza por las afrentas recibidas.

El responsable de realizar esta tontería es un director japonés, Masayuki Ochiai, del que nada sabía, ni espero volver a saber en un futuro. Y consigue, con gran maestría, realizar un producto que no tiene ningún interés en absoluto. En realidad, produce mucho más aburrimiento que miedo, es una colección de tópicos sobre el género, carece de total personalidad a la hora de dotar de un ambiente apropiado a la historia, y bueno… qué más queréis que diga.

Eso sí, en lo que se refiere a su relación con el mundo de la fotografía no faltan las referencias, como se puede comprender por lo comentado. Y recorremos un amplio espectro de situaciones fotográficas. Que enumero para ser concreto y conciso:

  • La utilización de cámaras desechables en las bodas para que los propios invitados realicen el reportaje de la celebración con su espontaneidad.
  • El protagonista, muy profesional él, utiliza una cámara Hasselblad, de película tradicional, que incluso se lleva de luna de miel… aunque luego pida las copias a un laboratorio corriente y moliente que transforma el formato cuadrado de sus imágenes, en tradicionales copias de 10 x 15 cm de las que adquiere el gran público.
  • La chica, muy mona ella, pasea por Tokio con una Casio Exilim colorada, muy mona también.
  • El fotógrafo es un desconsiderado, ya que trató mal, realmente mal, a la chica japonesa que le regaló un Leica Digilux 2. Cámara compacta, no muy compacta, de altas pretensiones y de distribución casi anecdótica, desarrollada conjuntamente con Panasonic, que a su vez comercializó un clon denominado DMC LC-1. Espoiler: Por cierto, si se te ocurre fotografiar algún suceso desagradable y delictivo que no quieras que nadie conozca, sugiero que no dejes la tarjeta con las imágenes en la cámara en un sitio donde cualquiera las puede encontrar. Por ejemplo, tu esposa. Fin de espoiler.
  • Las cámaras de fotografía instantánea Polaroid, se muestran como un instrumento fundamental a la hora de saber dónde están los fantasmas. Que una vez impresionados en la fotografía se quedan quietos donde están mientras el fotógrafo agita la cartulina donde aparecerá la imagen casi un minuto después de haberla tomado. Más o menos.
  • Y, dada mi simpatía por la marca, me parece una desconsideración que uno de los personajes más babosos de la película utilice una Pentax K100D o K110D, no puedo precisar, para tomar imágenes de chicas guapas ligeras de ropa con la excusa de que les está haciendo una prueba para ver si valen como modelos. Claro que si se alía la cámara con el fantasma, la venganza es terrible.

En fin, una película que no puedo recomendar a nadie, salvo a quienes tengan la curiosidad de ver todo este material fotográfico en acción. Bueno. Ni aun a estas personas. Salvo que me caigan mal.

Yo le pongo 1 estrella: *.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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