Tres colores: Rojo (1997)

Trois couleurs: Rouge

En la primera mitad de los años 90, la trilogía de Krzysztof Kieslowski en homenaje a los tres colores de la bandera francesa como símbolo a los tres valores fundamentales de la revolución francesa, que luego fueron adoptados como lema oficial de la República Francesa: Liberté, égalité, fraternité (Libertad, igualdad, fraternidad). De las tres películas que componen la trilogía, y a pesar de las excelentes críticas que han recibido siempre, reconozco que las dos primeras se me atragantaron un poco. Especialmente la primera de ellas, ha pesar de la presencia de una impresionante, desde todos los puntos de vista, Juliette Binoche. Sin embargo, la tercera de la serie la que combina el color rojo con el ideal de fraternidad, me entró de inmediato. Me encantó. Y recientemente decidí añadirla a mi colección de DVDs. Y la volví a ver, y decidí que merecía la pena incluirla en esta colección de películas relacionadas con la fotografía.

Protagonizada por Irène Jacob y Jean-Louis Trintignant, nos presenta a Valentine, una joven estudiante (Jacob) de la Universidad de Ginebra que se gana la vida mientras estudia como modelo. Y así, la conocemos en el estudio del fotógrafo (imagen 1) con quien está preparando lo que será la imagen de una campaña publicitaria de una marca de gomas de mascar. Asistimos a la sesión de fotografía y asistiremos después a la selección de la imagen que será colocada en grandes afiches (imagen 2 y 3) en la ciudad de Ginebra y sus poblaciones satélites donde reside también un viejo juez retirado (Trintignant) y amargado por un desengaño amoroso en su juventud. En su amargura, dedica su tiempo a espiar las comunicaciones telefónicas de su vecindario, y en especial las infidelidades de sus vecinos. Valentine y el juez se conocerán cuando la primera atropella a la perra preñada del segundo. Y tras unos encuentros, ariscos al principio por parte de él, irán conociéndose y comprendiéndose. Y comenzará una historia de redención personal que tendrá su reflejo en el paralelismo con la historia actual de una de las personas actuales, un joven opositor a juez (Jean-Pierre Lorit), que también está enamorado de una mujer que le será infiel. Al mismo tiempo, la joven modelo que actúa como catalizador de todos estos cambios, también irá modificando su visión de la vida y de las relaciones, y particularmente de la extraña relación con su celoso y también infiel novio.

La película se cerrará cuando bajo una fuerte tormenta que dominará Europa, con el naufragio de varios de los personajes en un ferry en el Canal de la Mancha, la vida de todos ellos se vea trastocada y al mismo tiempo recolocada en su lugar, cerrándose el círculo con una imagen natural de Valentine que reproduce la de la chica triste (imagen 5) que anunciaba la goma de mascar en las calles de Ginebra. Es por lo tanto, una película muy rica en conceptos y en metáforas, con la que además se cierra el ciclo de la trilogía de los colores. Los protagonistas de las otras dos películas también tienen su cameo en el naufragio del ferry.

Los protagonistas están muy bien, y particularmente quedé prendado en su momento, y lo sigo ahora, de su protagonista femenina. Irène Jacob reunía los elementos adecuados para este papel. Una chica muy guapa, pero al mismo tiempo muy natural, sin artificios, que lo mismo puede presentarse como la atribulada estudiante con sus problemas cotidianos que deslumbrar en una pasarela (imagen 4) bajo el foco de los fotógrafos. Pero todos los personajes realizan correctamente su cometido, en una película que siempre me ha parecido muy redonda.

En lo que se refiere a su relación con la fotografía, creo que ya ha quedado explicado. Todo comienza con una sesión fotográfica y con una imagen fotográfica, el rostro de la modelo con semblante triste y de perfil sobre un fondo rojo. Color que de acuerdo con el título del filme, encontraremos presente durante toda la película tanto en los objetos como en la iluminación de la misma, logrando una gran coherencia estética y un gran simbolismo. La toma de imágenes en estudio, con lo que yo creo que es una Zenza Bronica, la selección entre las diapositivas de 6×7 de la imagen ideal, y la presencia de la imagen fotográfica como referente durante la película, justifican plenamente su inclusión en la lista de películas con relación con la fotografía. En algún momento, el fotógrafo aparece con una cámara de formato medio que no he identificado y con la inscripción 645. Pero creo que sin lugar a dudas las diapositivas son de tamaño 6×7.

Como conclusión, una película que probablemente no sea adecuada al gran público; su abundancia de imágenes y situaciones metafóricas, los personajes que tienen vida propia y al mismo tiempo son segundas oportunidades para otros personajes, los simbolismos y recurrencias conceptuales, quizá no sean el caldo de cultivo para que los vagos espectadores actuales se animen con esta película. Pero es de indudable interés para el amante al cine. Creo que es una propuesta muy interesante, que invita a la reflexión sobre la naturaleza de determinados aspectos de las relaciones humanas, con una muy buena dirección y buenas interpretaciones. Y además está esa Irène Jacob, que lamentablemente luego inició una aventura americana donde sólo le ofrecieron mediocridades y papeles de florero. Yo le pongo 4 estrellas: ****.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: