Al di là dell nuvole (1995)

Al di là delle nuvole

Un director de cine (John Malkovich), tal vez un álter ego del director Antonioni, o del co-director Wenders, ambos conocidos amantes de la fotografía, armado con su cámara de fotos, una Contax G1, recorre Italia y Francia buscando motivos para sus películas. Por el camino encontrará cuatro historias de amor, cuatro historias que nunca sabemos si son reales o si son imaginadas a partir de los breves encuentros con las personas con las que se encuentra, o con quienes le hablan de ellas.

Una historia de amor no consumado, ni en lo físico ni en lo espiritual, entre dos jóvenes que se conocen en una pensión de Ferrara (Kim Rossi-Stuart e Inés Sastre); un encuentro misterioso y sensual en Portofino con una enigmática joven que confiesa haber matado a su padre de 12 puñaladas (Sophie Marceau); un complejo enredo de matrimonios e infidelidades en una ciudad francesa, tal vez París (Fanny ArdantJean RenoPeter Weller y Chiara Caselli); un breve interludio entre un pintor y una vieja amiga en algún lugar de Provenza (Marcello Mastroianni y Jeanne Moreau); un amor imposible en Aix-en-Provence entre un joven entusiasta y una bella muchacha que ha encontrado otro amor más enorme y más terrible (Vincent Perez e Irène Jacob). Todas estas historias configuran un mosaico que trata de analizar distintos aspectos de la complejidad de las relaciones humanas, al mismo tiempo que nos ofrece una visión del mundo unido, sin fronteras, multilingüe y multicultural.

Como se puede ver, los ladrillos de la película son interesantes, y eso hace que siempre haya sentido cierta fascinación por esta película. Sin embargo, la narración no siempre es todo lo ágil y comprensible que podría ser. Y quizá, algunas de sus protagonistas femeninas (Sastre y Marceau), siendo como son mujeres bellas de la época, no alcanzan el nivel interpretativo que sería de esperar. Aunque sí que me gusta mucho Irène Jacob, como lo hizo también en alguna otra película europea de la época, y que luego se estrellaría en el salto al cine americano. Y qué guapa es esa mujer. También tendo la sensación de que no es en la dirección de actores en lo que destaca este filme.

Desde el punto de vista de su relación con la fotografía, ya se ha mencionado en el primer párrafo. El personaje del director que recorre Europa, utiliza su cámara fotográfica como el ojo que le permite registrar el mundo y las historias que servirán de base para su futura o futuras películas. La Contax G1, recién salida al mercado en aquel momento, fue una sensación en el mundillo fotográfico, porque venía a proponer una alternativa de calidad, pero de concepción muy distinta, a la propuesta de Leica en las cámaras de objetivos intercambiables pero sin un visor réflex.

En resumen, una película que no recomendaré a todo el mundo, que exige una cierta cultura cinematográfica para poder disfrutar de ella, y que no acabó de estar todo lo conseguida que podría.

Yo le pongo 3 estrellas: ***.

Si quieres, puedes mandarme un comentario (correo electrónico).

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